El fenómeno El Niño ya está activo y puede modificar el régimen de lluvias en distintas regiones de la Argentina; qué es, cómo se produce, qué efectos puede tener y por qué es importante para la campaña agrícola 2026/27
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El Niño es un fenómeno climático que puede influir en las precipitaciones de la Argentina y, por lo tanto, en la actividad agropecuaria. Su presencia modifica los patrones de circulación atmosférica y puede generar condiciones más lluviosas en algunas regiones del país.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que el fenómeno está activo y prevé que continúe durante la primavera y el verano. Estas son las cinco claves para entender cómo funciona y qué consecuencias puede tener.
¿Qué es El Niño?
El Niño es la fase cálida del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial presentan un calentamiento persistente que modifica la interacción entre el océano y la atmósfera.
El ENOS tiene tres fases: El Niño, asociada al calentamiento de las aguas; La Niña, vinculada con su enfriamiento; y la fase neutral, cuando no se registran condiciones características de ninguno de los dos fenómenos. Se trata de un proceso natural que aparece de manera irregular, generalmente cada dos a siete años, y cuyos efectos pueden extenderse durante varios meses.
¿Por qué puede afectar a la Argentina si ocurre en el Pacífico?
El océano y la atmósfera están conectados. Cuando cambia la temperatura de las aguas del Pacífico ecuatorial, también puede modificarse la circulación atmosférica a escala global. En la Argentina, los efectos dependen de la época del año y de las condiciones meteorológicas de cada temporada.
Por eso, aunque El Niño se desarrolla lejos del territorio argentino, puede influir en el comportamiento de las precipitaciones durante la primavera y el verano.
¿Qué regiones del país pueden recibir más lluvias?
En la Argentina, El Niño suele asociarse con una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal en sectores del Litoral y la región pampeana. Sin embargo, esto no significa que vaya a llover más en todas las localidades ni que las precipitaciones estén garantizadas. El impacto puede variar entre provincias y regiones productivas, por lo que resulta importante seguir los pronósticos estacionales y las actualizaciones del SMN.
Además, las lluvias abundantes pueden aumentar el riesgo de anegamientos, inundaciones y crecidas de ríos en las zonas más expuestas.
¿Cómo puede influir en los cultivos y la campaña agrícola?
Para el campo, El Niño puede tener efectos positivos y negativos. Una mayor disponibilidad de agua puede favorecer el desarrollo de cultivos como la soja y el maíz, especialmente en zonas donde las precipitaciones resultan determinantes para los rindes.
El exceso de lluvias también puede complicar la siembra, demorar las labores, dificultar la cosecha y afectar los caminos rurales. El resultado depende de la región, el cultivo, el momento del ciclo y las condiciones de humedad del suelo.

El INTA y el CONICET desarrollaron AgroENSO, una herramienta que utiliza datos históricos de rendimientos para analizar cómo responden los cultivos a las distintas fases del fenómeno. Su enfoque permite observar que los efectos de El Niño no son iguales en todas las regiones productivas. El seguimiento de esos informes será importante para la campaña agrícola 2026/27, ya que permitirá evaluar las tendencias de lluvias esperadas y anticipar posibles escenarios para las distintas regiones productivas
