El informe, al que accedió El Tribuno, muestra que en el comercio mundial de estos insumos, la maquinaria y los equipos concentran la mayor parte del intercambio, seguidos por los productos químicos y, en una proporción menor, los servicios de apoyo a la actividad.
El punto central del trabajo aparece al analizar qué países productores de minerales lograron desarrollar proveedores propios. La Cepal comparó 12 países y tres rubros: equipamiento, químicos y servicios. Solo 8 de las 36 combinaciones posibles alcanzaron la categoría de «cambio estructural», definida por una mejora significativa de la balanza comercial, un aumento de las exportaciones y la obtención de un saldo positivo.
Los avances se concentraron especialmente en los servicios para la minería, donde se registraron cinco de esos ocho casos. El estudio señala que en este segmento las barreras de entrada suelen ser menores debido a que requieren menos capital físico y dependen en mayor medida de capacidades tecnológicas y ventajas territoriales.
Para la Cepal, la posibilidad de que la demanda minera impulse una industria de proveedores depende de factores como la formación de recursos humanos especializados, la acumulación de capacidades técnicas, el aprendizaje empresarial y la articulación entre el sector público y privado