Por Daniel Diaz – El Tribuno
En algunos lugares, encontrar un animal suelto en la vía pública puede ser una sorpresa. En Embarcación, en cambio, parece haberse transformado en parte del paisaje urbano. Caballos, vacas, chanchos y hasta osos meleros fueron protagonistas de distintas escenas que llamaron la atención de los vecinos y alimentaron, con algo de humor, una pregunta que circula en las calles: ¿Embarcación va camino a convertirse en la capital de los animales sueltos?
La última imagen que encendió nuevamente el debate ocurrió a mediados de esta semana. Un vecino registró una escena que, en otro contexto, podría despertar ternura y es la de una yegua amamantando a su potrillo. El problema es que el momento de cuidado maternal ocurrió nada más y nada menos que sobre la avenida Perón, entre España e Independencia, en pleno casco urbano.

La problemática de los animales sueltos no es responsabilidad exclusiva de las instituciones. También involucra a sus propietarios. Se trata de una conducta arraigada que requiere un cambio cultural, basado en la tenencia responsable y en la conciencia sobre los riesgos que genera para la seguridad de las personas y de los propios animales.
No es la primera vez que los animales sueltos generan sorpresa entre los habitantes de la localidad. Meses atrás, dos pequeños chanchos, algo desgarbados, fueron filmados mientras revolvían bolsas de residuos en una vereda citadina.

Más allá del costado curioso y las bromas que surgen entre los vecinos, la presencia de animales sueltos en calles y avenidas representa un problema de seguridad. La circulación de equinos, bovinos u otros animales sin control puede convertirse en un riesgo para conductores y peatones, y ya estuvo vinculada a numerosos accidentes viales.
