CAPMIN llamó a integrar a proveedores locales y nacionales en una misma cadena de valor minera. El encuentro organizado por el Ministerio de Economía será el 29 de octubre y buscará acercar a empresas proveedoras y compañías operadoras.
El objetivo, según CAPMIN, es que el desarrollo minero pueda funcionar como una plataforma para conectar territorios productores de minerales con territorios productores de bienes, servicios, tecnología, oportunidades y conocimiento.
La Cámara Argentina de Proveedores Mineros (CAPMIN) convocó a proveedores de todo el país a participar de las Rondas de Negocios RIGI, que se realizarán el próximo jueves 29 de octubre en Rosario, a partir de la iniciativa del Ministerio de Economía de la Nación.
Las Rondas de Negocios RIGI surgió de una reunión en el Palacio de Hacienda, encabezada por el ministro de Economía, Luis Caputo, junto al secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, y el secretario de Minería, Luis Lucero, con ejecutivos de grandes compañías mineras con proyectos de inversión en la Argentina: Ignacio Costa, de Rio Tinto Lithium; José Morea, Country Director de Vicuña Corp.; y Martín Pérez de Solay, CEO de Glencore en Argentina.
La primera de estas rondas se realizará el 29 de octubre en Rosario, con la participación de esas tres mineras y otras 25 empresas. Según explicó Caputo, el objetivo es conectar los proyectos RIGI de minería, industria e infraestructura con proveedores argentinos, para que puedan conocer los cronogramas de inversión y detectar nuevas oportunidades comerciales para sus empresas de bienes y servicios.
Según comentaron en Economía, la iniciativa busca así traducir parte de las inversiones previstas bajo el régimen en nuevos negocios para el entramado productivo nacional, fortaleciendo los vínculos entre grandes proyectos de inversión y proveedores de distintas regiones del país.
Cuántos RIGI fueron aprobados
En el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), ya fueron aprobados 23 proyectos por una inversión total de u$s49.766 millones, con una estimación de 108.450 empleos directos e indirectos. Del total, 12 corresponden a minería, 7 a petróleo y gas, 2 a energía eléctrica, 1 a siderurgia y 1 a infraestructura.
A su vez, otros 25 proyectos se encuentran en evaluación, con inversiones proyectadas por u$s159.713 millones y un potencial de 136.782 puestos de trabajo directos e indirectos. En este segundo grupo se contabilizan 14 iniciativas de petróleo y gas, 7 de minería, 3 de energía eléctrica y 1 de tecnología.
Desde CAPMIN destacaron la importancia del encuentro como una oportunidad para profundizar el vínculo entre compañías mineras y proveedores, identificar oportunidades comerciales y ampliar la participación de empresas argentinas en la cadena de valor que acompañará la expansión de la actividad minera.
La cámara planteó, además, una mirada federal sobre el desarrollo de proveedores y llamó a superar la división entre empresas locales y nacionales. “Local y nacional no son conceptos contrapuestos, sino dimensiones complementarias de una misma cadena de valor argentina”, sostuvo CAPMIN.
El planteo parte de una realidad: los proyectos mineros se desarrollan en territorios determinados, pero buena parte de las capacidades productivas que requiere la industria se encuentran distribuidas en distintas provincias. Por eso, la entidad considera que la cadena de valor minera debe integrar tanto a los proveedores ubicados cerca de los proyectos como a empresas de otras regiones que cuentan con capacidades industriales, tecnológicas o de servicios específicas.
El rol estratégico de los proveedores locales
Para CAPMIN, el proveedor ubicado próximo a un proyecto minero tiene un papel estratégico por su cercanía territorial, capacidad de respuesta y conocimiento del entorno.
La proximidad permite atender necesidades inmediatas, acompañar la dinámica de las operaciones y comprender las particularidades de las comunidades y territorios donde se desarrolla cada proyecto.
Los tiempos de respuesta, la logística, el conocimiento local, la generación de empleo y el desarrollo comunitario aparecen así como factores que explican la importancia de fortalecer a las empresas proveedoras de cada región. Sin embargo, desde la cámara remarcan que la cadena de valor no debería definirse exclusivamente por la distancia geográfica respecto de una mina.
La minería necesita proveedores de todo el país
Una industria minera de escala internacional requiere capacidades que, en muchos casos, exceden las posibilidades de una localidad o territorio determinado.
Ingeniería, tecnología, fabricación industrial, metalmecánica, automatización, software, equipamiento, servicios profesionales, laboratorios, logística especializada, inteligencia artificial, investigación e innovación son algunas de las áreas en las que existen empresas distribuidas en distintas provincias argentinas.
CAPMIN puso como ejemplo que una empresa puede estar ubicada cerca de un proyecto y ser fundamental para resolver una necesidad inmediata, mientras que otra, localizada en Salta, Jujuy, San Juan, Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Neuquén, Tucumán u otra provincia, puede contar con una tecnología, fábrica o especialización indispensable para ese mismo proyecto. “Ambas empresas son proveedoras argentinas. Y forman parte de la industria, ambas contribuyen al desarrollo”, señaló la entidad.
Desde esa perspectiva, la distancia entre el proveedor y el proyecto no debería convertir a una empresa argentina en un actor ajeno a la cadena de valor nacional. El desafío, según CAPMIN, consiste en conectar las capacidades existentes en distintos puntos del país.
El proveedor local puede aportar proximidad, conocimiento territorial y experiencia técnica, mientras que el proveedor nacional puede sumar escala, especialización, tecnología, capacidad instalada o experiencia acumulada.
La cámara señaló que existen casos dentro de su propia organización en los que proveedores locales y nacionales trabajan de manera complementaria para compañías mineras en Salta, San Juan y Catamarca, con resultados que, según la entidad, permiten ofrecer mayor solidez y capacidad en los servicios.
La propuesta apunta, entonces, a evitar una competencia entre ambos tipos de proveedores y avanzar hacia esquemas de integración. “La verdadera integración no consiste en elegir entre uno u otro, sino en generar las condiciones para que el proveedor local y el proveedor nacional puedan complementarse, integrarse y crecer conjuntamente”, afirmó CAPMIN.
Ese proceso puede transformar una necesidad puntual de una compañía minera en una oportunidad para varias empresas, con potencial para generar empleo, inversión, transferencia de conocimiento, innovación y mayor capacidad productiva, además de abrir posibilidades de exportación.
La “cuarta pata” de la minería
CAPMIN también plantea una definición sobre el lugar que ocupan los proveedores dentro del sector. Para la cámara, constituyen una de las cuatro patas fundamentales de la mesa minera, junto con empresas, gobiernos y trabajadores.
“Los proveedores no somos meros espectadores de la actividad minera, estamos en los proyectos, en las operaciones, en las faenas. Somos parte de sus procesos, desafíos y soluciones”, sostuvo la entidad.
En ese marco, la cámara considera que los proveedores, como socios estratégicos de las compañías mineras, tienen la responsabilidad de acompañar el crecimiento de la actividad con profesionalismo, eficiencia y capacidad de respuesta.
El desafío pasa por desarrollar proveedores locales fuertes, pero dentro de una red nacional de empresas capaces de complementarse.
Para CAPMIN, la minería moderna no debería plantear una dicotomía entre “proveedor local” y “proveedor nacional”, sino una lógica de integración: proveedores locales fuertes + proveedores nacionales competitivos + empresas mineras integradas = una cadena de valor minera argentina más sólida.
Infraestructura, energía y tecnología: los desafíos que vienen
La discusión adquiere mayor relevancia ante las perspectivas de expansión de la actividad minera argentina. La cámara anticipó que el crecimiento de los proyectos demandará infraestructura, caminos, energía, logística, recursos humanos, tecnología y servicios, además de una mayor capacidad de respuesta de las empresas. “Ninguna región podrá resolver por sí sola todos esos desafíos. La minería nos necesita a todos”, planteó CAPMIN.
En ese escenario, la entidad considera que habrá espacio para empresas grandes, medianas y pequeñas, con diferentes niveles de especialización y escala, pero también para esquemas de cooperación y complementación entre compañías de distintas regiones.
La cámara señaló que trabaja para integrar capacidades, conectar empresas y generar espacios de complementación entre proveedores de distintas partes del país, bajo la premisa de que la cadena minera no termina en el territorio donde se encuentra un proyecto.
Cada empresa que desarrolla una tecnología, fabrica un equipo, presta un servicio especializado, genera empleo, capacita trabajadores o incorpora innovación puede, desde esta perspectiva, contribuir a ampliar la capacidad productiva del país.
Las Rondas de Negocios RIGI como punto de encuentro
En este marco, CAPMIN valoró especialmente la convocatoria del Ministerio de Economía para las Rondas de Negocios RIGI del 29 de octubre en Rosario.
Para la entidad, el encuentro puede funcionar como un espacio para acercar a operadoras mineras y proveedores argentinos, detectar necesidades concretas y generar nuevos vínculos comerciales.
La cámara llamó a que la convocatoria alcance a proveedores de todo el territorio nacional y que las empresas puedan mostrar sus capacidades independientemente de la provincia en la que estén radicadas.
El objetivo, según CAPMIN, es que el desarrollo minero pueda funcionar como una plataforma para conectar territorios productores de minerales con territorios productores de bienes, servicios, tecnología, oportunidades y conocimiento.
El desafío: cuánto se produce y cuánto se construye alrededor
La entidad considera que la próxima etapa de la minería argentina no debería medirse únicamente por el volumen de minerales producido, sino también por las capacidades que pueda desarrollar alrededor de esa producción. “No se trata solamente de cuánto mineral podemos producir, sino también de cuánta capacidad humana podemos construir alrededor de esa producción”, planteó CAPMIN.
En esa lógica, cada empresa que crece, cada trabajador que se capacita, cada tecnología que se incorpora, cada fábrica que amplía su capacidad y cada proveedor que consigue integrarse a un proyecto representan componentes del desarrollo de la cadena minera.
La cámara sostiene que fortalecer al proveedor local no debe implicar excluir al proveedor nacional, del mismo modo que promover al proveedor nacional no debería desplazar a las empresas locales. “El objetivo debe ser que ambos puedan integrarse, complementarse y crecer”, remarcó.
La apuesta de fondo es construir una red de proveedores capaz de acompañar la expansión de la minería argentina y, al mismo tiempo, ampliar la capacidad productiva del país. Como sintetiza CAPMIN: “El desafío es transformar el ecosistema brindando oportunidades con capacidad productiva, trabajo y desarrollo para todos con espíritu gregario”



