Rafaela comenzó a mirar hacia nuevos mercados y, en particular, hacia una actividad que ofrece importantes oportunidades para el desarrollo productivo argentino: el complejo energético y minero. La apuesta no implica modificar la identidad industrial de la ciudad, sino aprovechar capacidades que ya existen para incorporarlas a cadenas de valor con un fuerte potencial de crecimiento.
En ese marco, el Municipio y el Centro Comercial e Industrial de Rafaela y la Región (CCIRR) avanzan en la conformación de una mesa local de gas, petróleo y minería, que estará articulada con la Mesa de Gas y Petróleo de Santa Fe.
El punto de partida fue la reunión que la mesa provincial realizó en Rafaela en junio. Se trató de la primera experiencia fuera de la ciudad de Santa Fe y permitió poner en contacto a empresas locales y regionales con actores vinculados a una actividad que abre nuevas posibilidades para proveedores industriales y de servicios.
«Despertó gran interés y empezamos a charlar la posibilidad de hacer una mesa local», explicó Mauricio Rizzotto, presidente de la Comisión de Industria del CCIRR y miembro de FISFE.
La Mesa de Gas y Petróleo de Santa Fe fue creada en 2019 a partir del trabajo conjunto entre FISFE y el Gobierno provincial. Desde entonces fue consolidando la participación de empresas de distintos puntos del territorio santafesino. La nueva instancia rafaelina buscará aprovechar ese recorrido y trasladarlo al ámbito local.
Una oportunidad que va mucho más allá de las petroleras
Uno de los principales desafíos será ampliar la mirada sobre lo que significa ingresar a Vaca Muerta y a los sectores energético y minero.
Para Rizzotto, no se trata necesariamente de que una empresa local deba convertirse en proveedora directa de una petrolera. Las oportunidades aparecen en distintos puntos de una cadena mucho más extensa.
«Cuando hablamos de vender en Vaca Muerta, en petróleo, gas o minería, no necesariamente es ir a venderle algo a las petroleras, sino insertarse en la cadena de valor», explicó.
En ese esquema existen distintos niveles de participación. En un primer anillo se encuentran las empresas petroleras; luego aparecen grandes compañías de servicios, fabricantes de equipos y bienes de capital; y, detrás de ellas, una amplia red de proveedores.
«Hay varios anillos donde poder insertarse según las capacidades que tenga cada una de las empresas», señaló el industrial.
Esta perspectiva permite pensar en un universo mucho más amplio de firmas. Una compañía de Rafaela puede no tener relación directa con una petrolera y, sin embargo, estar en condiciones de abastecer a otra empresa que sí trabaja para ese sector.
Allí aparece una de las principales oportunidades para el entramado local.

Un entramado que ya tiene experiencia
Rafaela no parte desde cero. Según Rizzotto, entre la ciudad y la región existen entre 15 y 20 empresas que ya tienen algún tipo de vinculación con estas actividades.
Se trata de firmas vinculadas al transporte, la industria metalúrgica, los servicios y el comercio, que participan en distintos eslabones de cadenas que pueden terminar abasteciendo al sector energético o minero.
Pero el universo podría ser aún mayor.
«Hay algunas que están metidas en la cadena de valor y todavía no lo saben concretamente, porque por ahí están abasteciendo a alguien que después abastece al petróleo, gas o minería», explicó.
Por eso, uno de los primeros objetivos de la mesa será identificar a las empresas que ya participan de esas cadenas y, al mismo tiempo, detectar aquellas que cuentan con productos, servicios o conocimientos que podrían adaptarse a sus demandas.
La fortaleza local, sostiene Rizzotto, está en una estructura productiva que durante años desarrolló experiencia, tecnología y capacidad para competir en mercados nacionales e internacionales.
«En Rafaela tenemos esas capacidades, ya sea por las capacidades productivas o por los servicios comerciales. Tenemos muchas empresas que venden a nivel nacional e internacional y están totalmente preparadas para asumir este desafío», afirmó.
Tender puentes con Neuquén
Para transformar esas capacidades en oportunidades concretas será necesario construir vínculos con los territorios donde se concentra buena parte de la actividad.
En ese sentido, el CCIRR a través de ACDICAR ya mantiene una relación con ADENEU, la Agencia de Desarrollo Económico de Neuquén. Ese vínculo se fue construyendo a través de reuniones virtuales y encuentros institucionales y llegó incluso a generar visitas de representantes neuquinos a Rafaela.
Para Rizzotto, contar con esos lazos es fundamental. «Para ir a buscar insertarse en esos sectores, como el de petróleo y gas, y la minería, es clave tener buenas relaciones institucionales», sostuvo.
La estrategia apunta a generar complementariedad y no competencia.
«Rafaela no va a ir a buscar sacarle trabajo a las empresas neuquinas, sino justamente generar lazos, generar alianzas, que las capacidades de las empresas de acá y de allá puedan agregar valor al sector de oil and gas», remarcó.
En ese proceso tendrán un papel central el Municipio, el CCIRR, ACDICAR, las empresas, los organismos técnicos y las instituciones educativas.
El conocimiento también puede convertirse en negocio
La oportunidad no está únicamente en la fabricación de productos. Las nuevas cadenas productivas demandan servicios especializados, tecnología, ingeniería y conocimiento.
Y allí Rafaela cuenta con otra fortaleza: su entramado educativo y científico-tecnológico.
«Hay un montón de cuestiones que el sector necesita y acá las capacidades están dadas», sostuvo Rizzotto.
Mecánica, electrónica, electromecánica y química son algunas de las especialidades que pueden encontrar espacios de participación. A eso se suman servicios técnicos y soluciones específicas que pueden ser desarrolladas por empresas locales.
El relevamiento que se realice permitirá conocer qué capacidades están disponibles y cuáles deberían fortalecerse.
A partir de esas necesidades también podría diseñarse una agenda de capacitación para empresas y trabajadores, con el objetivo de responder a los requerimientos específicos de estos mercados.
«Podemos generar nuevas formaciones, generar capital de trabajo formado para poder insertarse en ese sector», planteó.
El acompañamiento técnico será otro componente importante. En ese sentido, Rizzotto mencionó la posibilidad de trabajar junto con el INTI para avanzar en asistencia técnica y certificaciones que puedan ser necesarias para ingresar a determinadas cadenas de proveedores.
El 22 de septiembre, una nueva instancia de trabajo
La agenda ya tiene una próxima fecha: el 22 de septiembre se realizará una nueva reunión para continuar avanzando en la conformación de la mesa y en la identificación de las empresas que podrían participar.
Además, se analiza la posibilidad de realizar antes de fin de año un viaje institucional a Neuquén, eventualmente acompañado por representantes de empresas locales.
La intención será conocer de primera mano las características del mercado, sus necesidades y los requisitos para convertirse en proveedores.
Rizzotto plantea la necesidad de avanzar con expectativas, pero también con realismo.
«Hay que ir paso a paso, tranquilos», señaló.
El proceso requerirá tiempo, conocimiento y articulación. Pero la oportunidad está planteada y Rafaela cuenta con una base sobre la cual comenzar a trabajar.
El objetivo de fondo trasciende la posibilidad de generar nuevos negocios para determinadas empresas.
Una mayor participación en estas cadenas puede impulsar inversiones, promover nuevos desarrollos tecnológicos y generar puestos de trabajo con mayores niveles de especialización.
«Esto puede generar en el mediano plazo más capacidad de empleo para la ciudad y la región, empleo capacitado, mano de obra con alto nivel de capacitación», destacó Rizzotto.
A la vez, el contacto con industrias que enfrentan desafíos tecnológicos y productivos específicos puede convertirse en una fuente de innovación para las propias empresas rafaelinas.
La nueva mesa local aparece, así como un punto de partida para ordenar capacidades que ya existen, descubrir otras que todavía no fueron identificadas y establecer los vínculos necesarios para acceder a nuevos mercados.
«Todo el entramado productivo de esta región tiene las capacidades como para insertarse. Hay que encontrarle el cómo», resumió Rizzotto.
Ese es, precisamente, el desafío que comienza a recorrer Rafaela: identificar qué puede ofrecer, conocer qué demanda el nuevo mapa productivo argentino y tender los puentes necesarios para que esas capacidades encuentren nuevos mercados
Diario Castellanos