El intendente justificó las subas de tasas municipales y cuestionó el reparto de recursos, mientras crecen los reclamos por los servicios en la capital.

(Por Diego Nofal)- El intendente Emiliano Durand salió a defender los aumentos impositivos que aplicó en la Municipalidad de Salta con un argumento que ya es un clásico de la política argentina, culpar a la Nación por la falta de recursos. «De cada diez pesos que pagamos los salteños, ocho se los lleva Nación«, sentenció el jefe comunal, en una frase que busca trasladar la responsabilidad fiscal hacia el Gobierno nacional mientras los vecinos siguen pagando tasas cada vez más altas por servicios que no siempre reciben.

El razonamiento de Durand es simple y conocido. El 15% de los impuestos que paga un ciudadano son municipales, todo el resto corresponde a tributos nacionales y una pequeña porción a la Provincia. «El tema es qué nos dan a cambio», se preguntó el intendente, y respondió con una lista de carencias que incluye hospitales nacionales inexistentes en Salta y colegios nacionales cuyo rendimiento académico, según las pruebas PISA, retrocedió en todos los estratos sociales. La crítica es válida, aunque no explica por qué el municipio sigue subiendo tasas mientras promete servicios que no llegan.

Durand también apuntó contra la visión de achicar el Estado que impulsa el Gobierno nacional, señalando que se recortan organismos que funcionaban. «El INTA no da ningún servicio y era buenísimo, el INTI también, el Servicio Meteorológico Nacional», enumeró, en un intento por demostrar que el ajuste no discrimina entre lo que funciona y lo que no. El argumento es atendible, pero el intendente omite mencionar que su propia gestión también aplicó recortes y que los impuestazos municipales recayeron sobre los salteños que menos pueden pagarlos.

La comparación de cifras que ofrece el intendente resulta por demás elocuente para su relato. «De cada ocho pesos que pagamos, seis se los lleva Nación y solo dos vuelven a la provincia y al municipio», repitió en distintas oportunidades, como si la repetición pudiera convertir el reclamo en una verdad incuestionable. Sin embargo, la coparticipación es un sistema federal acordado, no un favor que la Nación concede, y los municipios tienen margen para gestionar sus propias tasas sin echarle la culpa exclusivamente a Buenos Aires.

El problema de fondo es que Durand utiliza el reclamo por la coparticipación como escudo para justificar decisiones fiscales que impactan directamente en el bolsillo de los salteños. Los impuestos municipales más caros de la historia reciente no se explican únicamente por lo que Nación se queda, sino también por un esquema de gasto municipal que el propio intendente defiende y administra sin demasiado cuestionamiento público sobre la eficiencia de cada peso recaudado.

La Provincia también aporta lo suyo en este juego de culpas cruzadas. «La Provincia da un montón de servicios y la Municipalidad te brinda una gran cantidad de servicios», sostuvo Durand, aunque sin especificar cuáles son esos servicios ni por qué los vecinos siguen reclamando por calles rotas, iluminación deficiente y recolección de residuos irregular en varios barrios de la capital. El discurso oficialista, en todos los niveles, parece más cómodo señalando responsabilidades ajenas que asumiendo las propias.

El resultado de esta lógica es que los salteños pagan más impuestos, reciben servicios que no mejoran y escuchan a sus funcionarios explicar que la culpa es de otro. Durand, como intendente, tiene la responsabilidad directa sobre las tasas que cobra y los servicios que presta. Atribuir todo a la Nación puede ser un buen argumento para un discurso, pero no resuelve el problema cotidiano de los vecinos que ven cómo su dinero se va en impuestos y no vuelve en soluciones concretas para la ciudad

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