Elsztain explicó su negocio en Malvinas: qué impacto puede tener en Casposo

Elsztain explicó su negocio en Malvinas: qué impacto puede tener en Casposo

El empresario que preside Austral Gold, propietaria de la mina sanjuanina, reconoció que mantiene una participación cercana al 2% en una compañía clave de las islas y reveló que intentó tomar su control en 2017. Su caso quedó bajo la lupa después de que Milei anunciara un endurecimiento contra empresas vinculadas con negocios en Malvinas, aunque no existen evidencias de que Elsztain participe de las petroleras que explotarán Sea Lion.

El empresario Eduardo Elsztain, presidente de Austral Gold y uno de los nombres vinculados directamente con la reactivación de la mina Casposo en San Juan, quedó en medio de la renovada discusión por los negocios privados en las Islas Malvinas. El propio empresario salió este lunes a explicar por qué desde hace dos décadas posee acciones de una de las compañías de mayor peso económico en el archipiélago y aseguró que su intención fue contribuir al reclamo argentino de soberanía.

La controversia adquirió otra dimensión después de que el presidente Javier Milei anunciara medidas para endurecer las sanciones contra empresas que intervengan en la explotación de hidrocarburos en Malvinas sin autorización argentina. El principal objetivo es el proyecto petrolero Sea Lion, que avanza hacia su entrada en producción.

Sin embargo, hay una diferencia central: no existen elementos que permitan vincular societariamente a Elsztain con Navitas Petroleum o Rockhopper Exploration, las compañías que desarrollan Sea Lion.

El vínculo del empresario argentino con las islas pasa por otro negocio.

Elsztain reconoció que desde 2005/2006 comenzó a adquirir acciones de Falkland Islands Company (FIC), actualmente integrada a FIH Group, una histórica compañía con actividades inmobiliarias, agropecuarias, hoteleras y comerciales en las islas. Su participación actual es cercana al 2%.

“La idea era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía”, explicó Elsztain al hacer pública su posición.

El dato más significativo de su relato se remonta a 2017. Ese año, a través de Dolphin Fund, intentó avanzar sobre el control de la compañía.

Según explicó, pretendía convertir aquella inversión minoritaria en una operación mucho más ambiciosa: quedarse con el control de una de las empresas económicamente más relevantes de las Malvinas.

“Pensé que esa era nuestra oportunidad, así que oferté para quedarme con el control mayoritario de la empresa más importante de las Islas Malvinas”, señaló.

La operación no prosperó.

Elsztain atribuyó el fracaso a la intervención de las autoridades británicas y recordó que la entonces primera ministra Theresa May se manifestó contra la posibilidad de que una compañía argentina avanzara sobre FIC.

“La propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas”, afirmó. Finalmente conservó únicamente su participación minoritaria.

La reconstrucción de aquel episodio requiere, no obstante, una precisión. Documentación empresarial de la época indica que Dolphin había manifestado su interés y solicitado información para evaluar una operación, mientras que posteriormente desistió después de las aclaraciones efectuadas por las autoridades isleñas sobre un eventual cambio de propiedad. Por eso, existe una diferencia entre la interpretación que hoy realiza Elsztain y la secuencia formal que quedó registrada en aquel momento.

El petróleo volvió a poner los negocios bajo la lupa

La antigua inversión de Elsztain adquirió actualidad por el giro de la política argentina frente a la explotación de recursos naturales alrededor de las Malvinas.

Milei anunció el 3 de septiembre un endurecimiento de las medidas contra las compañías involucradas en actividades hidrocarburíferas que Argentina considera ilegales y anticipó cambios destinados a alcanzar también a accionistas, directivos y proveedores.

El centro del conflicto es Sea Lion, un gigantesco proyecto ubicado en la cuenca norte de las Malvinas.

La israelí Navitas Petroleum posee el 65%, mientras que la británica Rockhopper Exploration controla el 35% restante. La inversión inicial proyectada ronda los US$2.200 millones y la primera producción está prevista para 2028. Reuters estimó que el desarrollo está asociado a recursos por alrededor de 1.700 millones de barriles de petróleo.

Argentina ya había inhabilitado a ambas compañías para desarrollar actividades en el país durante 20 años. La nueva estrategia anunciada por el Gobierno busca ampliar el alcance de las restricciones sobre quienes intervengan directa o indirectamente en esos negocios.

Esto no significa que Elsztain esté comprendido automáticamente por esas medidas.

Su participación en FIC no equivale a una participación en Navitas o Rockhopper, y hasta el momento no existe información pública que permita ubicarlo como inversor del proyecto Sea Lion.

Tampoco Elsztain expresó un respaldo explícito a las sanciones anunciadas por Milei.

Por qué el caso importa en San Juan

La derivación provincial aparece por Casposo.

Elsztain es presidente de Austral Gold, compañía que adquirió progresivamente la mina de oro y plata ubicada en Calingasta. La operación comenzó en 2016 y Austral terminó de adquirir el 100% del proyecto en diciembre de 2019.

Después de permanecer paralizada durante años, Casposo volvió a producir en 2026. La reactivación demandó una inversión superior a US$15 millones y fue presentada con una generación superior a 300 puestos de trabajo directos e indirectos.

Por eso, cualquier controversia nacional que involucre a Elsztain adquiere inevitablemente una dimensión sanjuanina.

Pero, con la información disponible hasta ahora, no existen elementos que indiquen que la participación del empresario en FIC pueda afectar jurídica u operativamente a Casposo.

Se trata de sociedades, jurisdicciones y actividades diferentes.

El riesgo para el proyecto sanjuanino sería principalmente indirecto y aparecería sólo si una futura legislación argentina ampliara de manera sustancial el universo de personas o compañías alcanzadas por las restricciones relacionadas con Malvinas, o si surgieran vínculos empresariales adicionales que actualmente no están acreditados.

Hasta ahora, ese escenario es hipotético.

Elsztain dice que volvería a intentarlo

El empresario presentó su inversión en Malvinas como parte de una estrategia de acercamiento y no como un respaldo al control británico de las islas.

Incluso aseguró que volvería a intentar una operación similar.

“Pensar que podría haber aportado algo desde mi rol empresarial en este tema valió la pena, aunque haya fracasado. Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo”, sostuvo.

El episodio deja así dos planos diferentes.

Por un lado está el conflicto petrolero, donde Milei apunta directamente contra Navitas, Rockhopper y eventualmente contra quienes participen de la cadena económica de Sea Lion. Por otro, aparece la inversión histórica de Elsztain en una compañía radicada en las islas, que el empresario sostiene que tuvo como finalidad aumentar la presencia económica argentina.

Para San Juan, la clave será observar hasta dónde llegará finalmente el régimen de sanciones que impulsa el Gobierno nacional. Por ahora, no hay evidencia pública que coloque a Austral Gold o a Casposo dentro del conflicto petrolero de Malvinas, pero la posición empresarial de su presidente convierte el tema en un antecedente que la provincia deberá seguir de cerca

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