La realidad que el intendente no quiere ver

La realidad que el intendente no quiere ver

Decir en un video de Facebook que en Malargüe tenemos el Paso Pehuenche, que se pensó como alternativo al de Cristo Redentor ante las nevadas como las que se vienen registrando últimamente es, cuanto menos, una irresponsabilidad política rayana en el ridículo.

Esto me recuerda al famoso programa No tenés cara, la popular transmisión periodística de la mañana mendocina conducida por Ricardo Montacuto. Y la verdad… ¡No tenés cara, intendente Jaque! No se puede salir a decir públicamente la reverenda pelotudez que aquí pasamos a revelar.
Horacio Marinaro Exconcejal de Malargüe por el PD.

Para ubicar al jefe comunal en tiempo y espacio, mientras él vendía espejitos de colores, el Paso Pehuenche registraba un cierre ininterrumpido que ya supera los 26 días. Cerrado desde el 8 de julio de 2026 por un temporal feroz, con una acumulación nívea superior a los dos metros en el límite internacional, viento blanco y peligro extremo. Del lado chileno, la Ruta CH-115 quedó cortada en el km 104 (sector El Médano). En Argentina, la Ruta Nacional 145 solo llega hasta Las Loicas, con transitabildad normal. No hay fecha ni garantías de reapertura.

Hablar del Paso Pehuenche como alternativa al Cristo Redentor, quedándose solo en la foto del límite internacional y su transitabilidad, sin considerarlo como un sistema integral, es un craso error conceptual básico.

El paso puede estar eventualmente abierto, pero la realidad operativa es otra muy distinta.

1.- Los vehículos de carga no tienen una alternativa asfaltada para circunvalar la ciudad de Malargüe. 2.- Al salir de la ciudad, los esperan 10 kilómetros de asfalto en pésimo estado, en zona urbana gran parte de ellos y carentes de iluminación. 3.- Tienen que cruzar un puente de una sola mano y con severo deterioro estructural. 4.- Cuesta del Chihuido, hay un sector que persiste un serio riesgo de derrumbes sobre la traza. 5.- Llegando a la localidad, los choferes tienen que adivinar cuál es la ruta a seguir por la no culminación de la rotonda y un tramo de 2 kilómetros de ripio. 6.- Aparece otro puente angosto y precario antes de cruzar el Río Grande. 7.-Ausencia total de infraestructura aduanera acorde por falta de scanners e instalaciones sanitarias para semejante volumen de transporte internacional. 8.- Ausencia de señal de telefonía e internet en gran parte del trayecto. 9.- Nula articulación entre los diversos organismos con injerencia en el sistema (Gendarmería, ARCA/Aduana, Vialidad Nacional, Migraciones). Primero hay que demostrar que el estado puede coordinar entre sus propias áreas antes de hacer un llamamiento al sector privado. 10.- Si por alguna razón todo lo anterior estuviera en óptimas condiciones, pero un temporal obligara a desviar el tránsito hacia el sur por la Ruta 40… ¡ nos encontramos con más de 80 kilómetros sin asfaltar!

Hablar de alternativa sin infraestructura es hacer demagogia con el mapa, y eso ya pasó con el mapa del delito, ¡te acuerdas intendente Jaque! Los mendocinos no lo olvidan cuando por alguna razón escuchan tu nombre.

El Paso Pehuenche será una alternativa real cuando se le otorgue el valor que como sistema estratégico representa, no cuando se lo use para un posteo de redes sociales.

El contraste con el relato de la Mendoza minerala paradoja del polo minero sin caminos y la lección no aprendida de Hierro Indio. Jaque y el Gobierno Provincial vienen promoviendo a Malargüe como la capital minera y motor del desarrollo de Mendoza (con el Distrito Minero Occidental, el cobre, etc.). ¿De qué desarrollo minero o industrial nos hablan si ni siquiera podemos garantizar que un camión cruce un puente de una sola mano sobre el río Malargüe o que tenga señal de teléfono en la Ruta 145?. Pretender convertir a Malargüe en un polo logístico y minero con la infraestructura vial de 1950 no es visión de futuro, es lisa y llanamente venta de humo.

Parece que el intendente tiene memoria corta o prefiere ignorar la historia reciente. Ya vivimos la frustración de Hierro Indio, proyecto del que se prometió de todo y terminó siendo la nada misma. ¿Y cuál fue el gran cuello de botella que ahogó la operación?, el transporte del mineral. La logística, el ferrocarril y la falta de caminos lo hacen hoy inviable (más allá de los problemas legales en los que está sumergido el proyecto) lo que en el papel sonaba fantástico.

Para colmo de males, la excusa del no hay plata cae por su propio peso. Mientas las rutas nacionales 145 y 40 se desmoronan, el Gobierno Nacional retiene y desvía la recaudación del impuesto a los combustibles que nutre al Sistema Vial Integrado (SisVial, son los fondos a los cuales aportamos cada vez que pagamos un litro de nafta). Mientras el municipio se conforma con subir videos a Facebook, a Malargüe no le llega ni un solo peso para mantener, reparar y construir rutas nacionales en el departamento y mucho menos para rutas provinciales. Una fortuna en lo recaudado que debería ir a obras viales, pero se usa para la bicicleta financiera nacional con la prédica del déficit cero.

La interpelación directa a los legisladores/concejales, ¿Y el Concejo Deliberante? En lugar de ser aplaudidores de posteo en redes, deberían estar exigiendo auditorías a Vialidad Nacional y la rendición de cuentas de los fondos que corresponden a Malargüe. Actualmente la sociedad va perdiendo la noción de las obligaciones y facultades que poseen sus representantes, cansada de sus declaraciones que representan meras expresiones de deseo y verlos participar de actos y reuniones tan intrascendentes como improductivas.

Pretender hoy vender a Malargüe como el gran polo minero y logístico de Mendoza sin resolver estas falencias estructurales es tropezar dos veces con la misma piedra. Sin rutas ni infraestructura pesada, la minería es solo discurso para la tribuna.

La lección del Negro Fontanarrosa

Como enseñaba el Negro Fontanarrosa con su maestría, en aquel famoso Congreso de la Lengua Española de 2004, dedicando una genial disertación a reivindicar las malas palabras en la que destacó la fuerza particular de una en especial: pelotudo. Explicaba el Negro que el secreto y la potencia insustituible de la palabra está en la fuerza del choque de la letra T.

El intendente parece haber perdido totalmente la brújula política y conceptual al tapar semejante desidia estructural con un posteo en redes sociales. Malargüe necesita gestión e infraestructura real, no relatos para la tribuna. Y aplicando la tesis de Fontanarrosa, ¿qué otra cosa puede salir de la boca de un gestor que ignora la logística destruida, los antecedentes de Hierro Indio y la falta de obras, sino un rosario de pelotudeces?

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