En gasoil grado 2, combustible ligado al transporte de cargas y al campo, Jujuy anotó el precio más caro y la Ciudad de Buenos Aires fue la jurisdicción más barata fuera de la Patagonia.

Como referencia nacional, la consultora Economía & Energía calculó que en junio el litro de nafta súper se ubicó en $2.099 y el de gasoil grado 2, en $2.271. Medidos en dólares, los valores fueron de US$1,45 y US$1,57, respectivamente. Durante el mes la nafta súper bajó 0,9% en pesos corrientes y 2,7% en términos reales, mientras que el gasoil grado 2 prácticamente no tuvo cambios nominales y retrocedió 1,8% al descontar la inflación.

En los primeros seis meses del año, las ventas de combustible al público cayeron el 1,3% interanual y registraron su menor volumen para ese período desde 2021. El resultado, sin embargo, mostró fuertes diferencias entre provincias y productos. La evolución dejó de estar tan condicionada por la demanda de los países limítrofes y comenzó a reflejar con mayor claridad el impacto de la actividad productiva de cada distrito.

El consumo de nafta sólo creció (y de manera moderada) en la provincias de Buenos Aires y Neuquén. En gasoil hubo registros positivos en diez distritos. Corrientes, Misiones y Santa Cruz es donde más cayó el consumo de gasoil; Corrientes, La Rioja y Misiones es donde más cayó el consumo de nafta.

Santa Fe, que lideró el crecimiento durante el primer semestre con una mejora interanual del 1,2%, tuvo como uno de sus principales motores al gasoil, un comportamiento que Pegoraro vinculó con la actividad agropecuaria. Algo similar ocurrió en Chaco, donde el consumo de gasoil creció 8% de la mano de una buena campaña agrícola. En San Juan, en tanto, la consultora detectó un mayor movimiento asociado a la actividad minera.

Pero los focos de crecimiento no alcanzaron para revertir la tendencia general. “Más allá de que hay provincias que crecen empujadas por el petróleo, el gasoil sigue cayendo más que la nafta. Aún con provincias que mejoraron su actividad hay otras a las que les fue mucho peor”, señaló Pegoraro.

La actividad económica y la tendencia de la demanda explican solo una parte del mapa. Para entender por qué un automovilista puede pagar más de $500 adicionales por un mismo litro de nafta según la provincia en la que cargue hay que desarmar el precio que aparece en el surtidor. Petróleo, biocombustibles, impuestos, logística y cargas provinciales y municipales terminan incidiendo sobre el valor final.

Sobre las naftas y el gasoil pesan el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y el Impuesto al Dióxido de Carbono, dos tributos nacionales de monto fijo que se actualizan en función de la inflación. Durante los últimos años, sin embargo, los gobiernos postergaron parte de esos incrementos para evitar un traslado completo al surtidor.

Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) en julio el tributo nacional de monto fijo sobre la nafta alcanzó los $400 por litro, cerca de 20% de los $2.048 relevados en estaciones YPF de la Ciudad de Buenos Aires. Pese a las recomposiciones aplicadas desde 2024, su valor real todavía se encuentra 38% por debajo del nivel de marzo de 2018.

IARAF calculó que, si el impuesto recuperara aquel valor real y el resto de las variables permaneciera constante, el litro subiría a $2.295 con un aumento de 12%.

La carga nacional explica una parte importante del nivel general de los precios, pero no las diferencias entre provincias alcanzadas por el mismo régimen. Existe, además, una excepción decisiva: el tratamiento diferencial de la Patagonia.

El artículo 7 de la Ley 23.966 exime del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos a las naftas destinadas al consumo en Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. El beneficio también alcanza al partido bonaerense de Patagones y al departamento mendocino de Malargüe. El tratamiento no es idéntico para el gasoil. En ese producto se aplica un monto fijo diferencial del impuesto, pero no la misma exención que recibe la nafta.

Fuera del régimen patagónico comienzan a pesar con mayor claridad otros componentes. La distancia respecto de las refinerías y terminales de despacho, el tipo de transporte utilizado y el costo de distribuir el combustible hasta cada estación forman parte de la estructura del precio.

Pegoraro identificó al costo logístico y al transporte entre los factores que históricamente encarecieron el combustible en Misiones. Sin embargo, la distancia no alcanza para explicar por sí sola todo el ranking: Entre Ríos aparece entre las cinco provincias más caras en ambos productos, mientras que CABA se encuentra por debajo de la mediana nacional.

También existen diferencias importantes entre provincias vecinas. La nafta presentó una mediana de $2.224 en Misiones y de $2.109 en Corrientes.

A los costos de abastecimiento se suman los impuestos provinciales. El de mayor incidencia para las estaciones de servicio es Ingresos Brutos, que integra la estructura de costos del expendedor.

El mapa se vuelve todavía más fragmentado en el nivel municipal. Algunas ciudades cobran una tasa vial sobre la venta de combustibles y otras no, lo que puede generar diferencias entre estaciones separadas por pocos kilómetros.

El Portal de Transparencia Tributaria Municipal del Ministerio de Economía muestra que las tasas más elevadas llegan a 4,5% sobre el precio neto del combustible. Ese porcentaje se aplica en Cipolletti, en Río Negro, y en municipios neuquinos como la capital provincial, Centenario, Cutral Co, Plaza Huincul, Plottier, San Martín de los Andes, Senillosa y Villa Pehuenia-Moquehue.

En Santa Fe, Rosario, Funes, Granadero Baigorria y Capitán Bermúdez aplican una tasa de 1,6%. En el conurbano bonaerense el cuadro es más heterogéneo. La Matanza cobra 1,5% sobre naftas y gasoil, mientras que en Hurlingham las alícuotas varían según el producto.

La dispersión de precios se produce en un mercado cuyo volumen todavía no logra recuperarse. En junio, las ventas de combustibles al público totalizaron 1,33 millones de metros cúbicos, 2,9% menos que un año antes. Las naftas cayeron 1,9% y el gasoil, 4,2%.

La baja también fue desigual entre los distintos segmentos. Las ventas de nafta súper retrocedieron 2,1% interanual en junio, frente a una caída del 1,5% de la premium. En gasoil, el producto común se desplomó 8,9%, mientras que el premium creció 4%.

Pegoraro sostuvo que parte de los consumidores que habían abandonado los productos premium durante 2024 regresaron en 2025 y 2026. Según su análisis, la mayor debilidad de los productos comunes puede reflejar las dificultades de los sectores de ingresos medios y bajos para sostener sus cargas.

Desde las estaciones de servicio observan la retracción con preocupación. “Vemos que hay una caída de la demanda que afecta directamente a la rentabilidad de las estaciones de servicio. Esperamos una reactivación en el consumo para volver a ventas de volúmenes que años anteriores eran mayores”, afirmó a Clarín Isabelino Rodríguez, presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (CECHA).

A la caída de las ventas se agregan los costos asociados a los medios de pago. Según un relevamiento de CECHA de mayo, 70% de las operaciones en las estaciones se realizó mediante opciones digitales: Mercado Pago concentró el 30%; las tarjetas de débito, el 20%; otras billeteras electrónicas, el 10%; y las tarjetas de crédito, otro 10%. El efectivo conservó el 30% restante.

Cada operación digital representa un costo para el expendedor. CECHA estimó un sobrecosto equivalente a 1,57% del ticket para las tarjetas de débito, 2,05% para otras billeteras virtuales y 2,21% para las tarjetas de crédito, incluyendo aranceles, IVA y retenciones.

El mercado de los combustibles mantiene además una elevada concentración. Según Economía & Energía, YPF explicó en junio 57% de las ventas, por encima del 56,4% registrado un año antes.

La petrolera que tiene al Estado nacional como principal accionista suele operar con una brecha en los precios alrededor de 5% más barata que sus principales competidoras.

Shell, cuya red era operada por Raizen y ahora lo será por Mercuria Energy, retrocedió de 18,4% a 17,2%. Axion (de Pan American Energy) aumentó su participación del 13,5% a 14% y Puma (de Trafigura), de 6,4% a 7%