Litio, cobre, grafito, níquel y tierras raras aparecen cada vez con mayor frecuencia asociados al concepto de “minerales críticos”. Sin embargo, no existe una única lista mundial ni un mineral es crítico simplemente porque sea escaso. Qué significa el término y por qué cada país define sus propias prioridades.
Pero, ¿qué significa exactamente que un mineral sea crítico? ¿Quién determina cuáles ingresan en esa categoría? ¿Y por qué un recurso puede resultar crítico para un país y no necesariamente para otro?
La respuesta está menos relacionada con la cantidad de mineral que existe debajo de la tierra de lo que podría suponerse.
La criticidad se define principalmente por dos variables: la importancia económica de una materia prima y el riesgo que existe sobre su suministro.
En otras palabras: un mineral se vuelve crítico cuando una economía lo necesita para actividades consideradas esenciales y, al mismo tiempo, existen riesgos de no poder acceder a él en las cantidades necesarias.
Qué significa que un mineral sea crítico
Los minerales críticos son materias primas fundamentales para determinadas cadenas productivas y tecnológicas cuyo abastecimiento puede enfrentar dificultades. Por eso, “crítico” no es sinónimo de “raro” ni necesariamente de “escaso”.
Un recurso puede existir en cantidades importantes en el planeta y, aun así, ser considerado crítico si su producción o procesamiento está concentrado en pocos países, si desarrollar nuevos proyectos requiere muchos años o si se espera que la demanda crezca más rápido que la oferta.
Así, la criticidad surge de la combinación de dos factores: qué tan importante es ese mineral para una economía y qué tan vulnerable es su cadena de suministro.
Esto explica, además, por qué el concepto puede cambiar con el tiempo.
¿Quién decide cuáles son los minerales críticos?
No existe una autoridad internacional que establezca una lista única y definitiva para todo el mundo.
Cada país o bloque económico determina cuáles son sus minerales críticos de acuerdo con las necesidades de su propia economía, su estructura industrial y los riesgos que enfrenta para abastecerse.
Las principales economías desarrolladas comenzaron a elaborar y actualizar este tipo de listados especialmente a partir de finales de la década de 2000.
Estados Unidos, por ejemplo, revisa periódicamente cuáles son las materias primas consideradas críticas para su economía. La Unión Europea también posee su propia clasificación. Por eso las listas no necesariamente coinciden.
Un país que depende fuertemente de determinado mineral importado para fabricar baterías, componentes electrónicos, equipamiento militar o tecnologías energéticas puede considerarlo crítico. Otro que posee abundante producción propia o cuya industria prácticamente no lo utiliza puede asignarle una prioridad diferente.
La criticidad, entonces, no es una característica intrínseca del mineral: depende también de quién lo necesita, para qué y de dónde puede obtenerlo.
¿Por qué son tan importantes para la transición energética?
La creciente preocupación mundial por estos minerales está directamente relacionada con la transformación de la matriz energética.
Vehículos eléctricos, baterías, paneles solares, turbinas eólicas, redes eléctricas y sistemas de almacenamiento requieren grandes cantidades de materias primas.
Entre las que aparecen recurrentemente en las estrategias internacionales se encuentran litio, cobre, níquel, cobalto, grafito y tierras raras.
El litio, por ejemplo, es fundamental para numerosas baterías recargables. El grafito se utiliza principalmente en sus ánodos, mientras que el níquel, el cobalto y el manganeso forman parte de diferentes tecnologías de almacenamiento.
El cobre tiene un papel central por su capacidad conductora y resulta indispensable para redes eléctricas, vehículos, generación renovable y múltiples aplicaciones industriales.
Las tierras raras, por su parte, poseen propiedades que permiten fabricar, entre otras cosas, imanes permanentes utilizados en motores eléctricos y determinados aerogeneradores.
Cuanto más avanza la electrificación de la economía mundial, mayor es la presión sobre algunas de estas cadenas de suministro.
Un mineral abundante también puede ser crítico
Este punto es fundamental para comprender el concepto. El problema no necesariamente está en que el mundo se esté quedando sin determinado mineral.
Puede ocurrir, por ejemplo, que existan importantes recursos geológicos, pero que no haya suficientes minas en producción para satisfacer la demanda futura.
Poner en funcionamiento una mina puede requerir años de exploración, estudios técnicos, evaluaciones ambientales, financiamiento, construcción de infraestructura y desarrollo del proyecto.
El cobre es uno de los ejemplos más relevantes. Las expectativas de crecimiento de las redes eléctricas, las energías renovables y la movilidad eléctrica llevaron a advertir sobre posibles dificultades futuras para que la producción acompañe el crecimiento de la demanda.
Esto explica por qué la exploración minera también pasó a ser una cuestión estratégica para numerosos países.
El problema no termina en la mina
En los últimos años, además, la discusión sobre minerales críticos comenzó a extenderse más allá de la extracción. Tener un yacimiento no necesariamente garantiza el control de toda la cadena.
Después de extraer el mineral aparecen otros procesos como concentración, refinación, procesamiento y manufactura, y algunos de esos eslabones están fuertemente concentrados geográficamente.
Por eso las principales economías buscan no solamente asegurar nuevas fuentes de minerales, sino también diversificar proveedores y desarrollar capacidades de procesamiento propias o en países aliados.
La seguridad del suministro se convirtió así en un componente económico, industrial y también geopolítico.
De críticos a no críticos: una lista que puede cambiar
Que un mineral ingrese en una lista de criticidad tampoco significa que permanecerá allí para siempre. Los países actualizan periódicamente sus clasificaciones porque las condiciones pueden modificarse.
El descubrimiento de nuevos depósitos, la apertura de minas, el desarrollo de tecnologías alternativas, el reciclaje, la aparición de nuevos proveedores o una reducción de la demanda pueden disminuir el riesgo de abastecimiento.
También puede suceder lo contrario: un mineral que hoy no presenta dificultades puede convertirse en crítico si aumenta abruptamente su demanda o si su producción queda concentrada en pocas manos.
Por eso estas listas son dinámicas y forman parte de las estrategias industriales de cada economía.
¿Minerales críticos y estratégicos son lo mismo?
Los conceptos suelen utilizarse como sinónimos, aunque no necesariamente significan exactamente lo mismo. Un mineral estratégico es aquel considerado especialmente relevante para los objetivos económicos, tecnológicos, energéticos o de seguridad de un país.
La idea de mineral crítico agrega especialmente el componente de vulnerabilidad del suministro.
Un material puede ser estratégico por su importancia industrial, pero alcanzar un grado mayor de criticidad cuando además existe riesgo de que la economía no pueda obtenerlo en las cantidades necesarias.
En definitiva, hablar de minerales críticos es hablar de mucho más que geología. Es hablar de industria, tecnología, energía, comercio internacional y seguridad de abastecimiento
