Si la totalidad de estos fondos se volcaran a infraestructura en Rosario se podrían pavimentar 60 cuadras, o bien comprar 43 colectivos o adquirir 3.900 contenedores
Por Lucas Ameriso La Capital
El impuesto a los combustibles líquidos (ICL) recauda en Rosario unos 13.500 millones de pesos al mes que no vuelven a la ciudad.
El impuesto al combustible que el gobierno nacional percibe por cada litro que cargan los rosarinos queda en las arcas nacionales y no vuelven en lo que su fondo específico impone: el mantenimiento de las rutas a lo largo del país. ¿Cuánto aporta Rosario por el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) al mes? Unos 13.500 millones de pesos. El impacto positivo de contar con estos recursos podría traducirse en varios ejemplos: 113 mil metros cuadrados de bacheo o 60 cuadras de pavimento definitivo, 43 colectivos o 3.900 contenedores de residuos urbanos. Y si este aporte se coparticipara como el impuesto al valor agregado (IVA) el monto directo para Rosario sería de 1.300 millones de pesos al mes.
Días atrás el propio Ejecutivo nacional reconoció, a través de su vocero, que de lo recaudado en el impuesto a las naftas va para emparchar el equilibrio fiscal. Un tributo con asignación específica al Sistema Vial Integrado (Sisvial): un fideicomiso cerrado destinado exclusivamente a reparar y mantener las rutas nacionales.
Millones en el impuesto
Sin embargo, trascendió que en la era del presidente Javier Milei, de los 1,5 billones de pesos al menos un billón se usó para títulos públicos y plazos fijos. Es decir que el porcentaje de subejecución rozó el 75 por ciento. De haberse destinado a su fin específico se habrían puesto en condiciones unos 25 mil kilómetros de rutas en Argentina.
La situación provocó ya una denuncia penal contra el ministro de Economía nacional, Luis Caputo, por presunta malversación de caudales públicos, administración fraudulenta, abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público y negociaciones incompatibles con el cargo. El escándalo cobró nueva dimensión cuando la diputada nacional exlibertaria Marcela Pagano acusó al gobierno de haber usado unos $33 mil millones de fondos viales para «convencer» a legisladores en al menos tres votaciones cruciales para la Casa Rosada.
¿Qué es el ICL?
El impuesto sobre los combustibles líquidos (ICL) es un tributo nacional de monto fijo por litro que grava la compra de nafta y gasoil. Su valor se actualiza de manera periódica por el gobierno. En agosto de 2026, el monto fijo es de 387,7 pesos por litro de nafta y de 294,1 pesos por litro de gasoil. Por ley, lo recaudado debe destinarse a un fideicomiso para obras viales, infraestructura y mantenimiento de rutas nacionales (Sisvial).
En Rosario existen unas cien estaciones de servicio habilitadas para el expendio de combustibles. Cada una de ellas genera al mes una recaudación multimillonaria a través del ICL aplicado a cada rosarino que carga nafta. ¿Cuál sería la escala real y aproximada de este impuesto nacional en la ciudad? ¿Cuánto debería retornar en forma directa para obras de infraestructura a Rosario, y sostenida con cada litro de combustible que aportaron los contribuyentes locales?
Datos estimados por la propia Secretaría de Hacienda municipal a pedido de La Capital indican que este monto mensual total es de 13.500 millones de pesos. Se desglosarían de la siguiente manera: unos 6.400 millones en la carga de naftas súper, otros 3.230 millones en naftas premium, 2.176 millones en gasoil grado tres, y unos 1.830 millones en gasoil grado dos. Esto arroja una cifra promedio mensual solo en lo recaudado por el ICL.
¿Qué se podría hacer con esta suma?
El informe también plantea escenarios de inversión local; es decir, alternativas de financiamiento con el aporte mensual, no acumulable. Las estimaciones se hicieron en base a la totalidad de la recaudación que Nación se lleva de las cargas de combustible hechas al mes en la ciudad.
Así, se podría sostener más de un mes de higiene urbana en toda Rosario, o el gasto de nueve meses de disposición final de residuos (equivalente a 215 mil toneladas de basura), o costear nueve meses de licitación del alumbrado público, así como como comprar 70 mil luces led. Se podría mantener, alternativamente, el sistema de semáforos durante dos años y medio.
En obra pública, equivale a hacer 113 mil metros cuadrados de bacheo o pavimentar 60 cuadras, o concretar 150 mil metros cuadrados de veredas.
En infraestructura urbana, el monto mensual serviría para adquirir 3.900 contenedores de residuos domiciliarios, o 43 colectivos del transporte urbano de pasajeros, comprar 246 camionetas para áreas de control o, en materia financiera municipal, pagar todo el medio aguinaldo para unos 10 mil agentes públicos.
En base a la coparticipación
Si el ICL regresara a Rosario en base a un estimado de coparticipación como si fuese el IVA, el monto directo sería de 1.300 millones de pesos al mes. Así, las alternativas de inversión en el escenario hipotético de coparticipación significarían los siguientes proyectos de aportes directos de fondos: un mes de licitación del alumbrado público, o tres meses de mantenimiento de semáforos, o un mes de certificados de disposición final de residuos (21.500 toneladas de basura); o la compra de 7 mil luces led. También se podrían hacer en materia de obra pública seis cuadras de pavimento definitivo, o 11.300 metros cuadrados de bacheo, o 15 mil metros cuadrados de veredas.
En materia de equipamiento se podrían adquirir 390 contenedores urbanos, o bien comprar cuatro colectivos para el transporte urbano de pasajeros cero kilómetro, o pagar 24 camionetas nuevas para la flota municipal.
Tasa vial municipal
Desde comienzos de 2024, la Intendencia aplica una tasa vial municipal del 0,9 por ciento neto por cada litro de combustible que se vende en Rosario como contraprestación de los servicios que demande el mantenimiento, reparación, conservación, modificación, señalización o mejoramiento de todo el trazado que integra la red vial.
El miércoles pasado, el Ejecutivo lanzó un ambicioso plan de calles bajo una inversión total de más de 35 mil millones de pesos para bacheo en todos los distritos, fresado y repavimentación, reparación de losas de hormigón, sellado de juntas, mejoras en pasos a nivel y provisión de asfalto y demás materiales para cuadrillas propias.
El tributo municipal que se aplica sobre los combustibles fue justificado como una respuesta ante la falta de la llegada del ICL a la ciudad. “Los municipios se quedan solo con un 0,9 por ciento, pero el impuesto al combustible va todo a Buenos Aires. Eso es lo que estamos discutiendo en Buenos Aires por el tema transporte, pero también por obras públicas. No tenemos ningún inconveniente en asumir obras públicas que se realicen en la ciudad, si Nación no las va hacer, pero queremos discutir dónde va la recaudación del impuesto a los combustibles que se hace en Rosario”, había argumentado el intendente Pablo Javkin

