
La pobreza volvió a crecer
A nivel nacional, el informe advierte que la pobreza interrumpió la tendencia descendente que había mostrado desde fines de 2024. En el primer trimestre de 2026 alcanzó al 30% de la población, 0,1 puntos porcentuales por encima del último trimestre de 2025. La indigencia, en tanto, pasó al 6,5%, con un aumento de 0,4 puntos.
Sin embargo, en la comparación interanual los indicadores todavía muestran una mejora. En el primer trimestre de 2025, la pobreza alcanzaba al 31,4% de la población y la indigencia al 6,9%.
El informe estima además que entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026 la cantidad de personas en situación de pobreza aumentó en alrededor de 1,3 millones.
Menos ingresos y mayor presión sobre los hogares
Según el análisis del ODSA, uno de los factores que explica el deterioro es que los ingresos dejaron de crecer por encima de las canastas básicas. Durante el primer trimestre de 2026, la Canasta Básica Alimentaria aumentó 11,6% y la Canasta Básica Total 9,6%, mientras que el índice salarial total avanzó 8,6%. Entre los trabajadores registrados, el incremento fue todavía menor, del 7%.
El estudio también advierte un deterioro del mercado laboral, con un aumento de la subocupación y de la informalidad, que llegó al 44,2% de las personas ocupadas.
A esto se suma una distribución desigual de la recuperación de los ingresos, un menor ritmo de crecimiento económico y una mayor presión de los gastos fijos, especialmente por el aumento de tarifas, transporte y alquileres.
Para el ODSA, una reducción sostenida de la pobreza requiere que el crecimiento económico se traduzca en empleos productivos, protegidos y mejor remunerados. El informe advierte que, por el momento, los sectores vinculados al comercio, la industria y la construcción —con mayor intensidad de mano de obra— continúan mostrando retrocesos, mientras que el crecimiento se concentra principalmente en actividades como el agro, la energía y la minería.