Inflexibilidad nacional frente al reclamo de la producción bananera

Inflexibilidad nacional frente al reclamo de la producción bananera
En la reunión de ayer funcionarios de la Secretaría de Agricultura y el Senasa sostuvieron que la barrera sanitaria derogada era innecesaria y que los controles son adecuados para evitar riesgos.
Salta y Jujuy tienen 3.000 hectáreas con banana y cada una sostiene un empleo estable, sin contar los indirectos.

Referentes del sector frutihortícola del norte argentino salieron ayer de la reunión con funcionarios de la Secretaría de Agricultura de la Nación y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) con una amarga certeza. El gobierno nacional no reconsiderará la decisión con la que derogó la normativa fitosanitaria que mantuvo protegida desde 1994 a la producción de Salta, Jujuy, Formosa y Misiones del ingreso de banana proveniente de países con presencia de enfermedades fúngicas cuarentenarias como la Sigatoka negra.

El Ministerio de Producción y Desarrollo Sustentable de la Provincia había gestionado la mesa técnica, ante un pedido de intervención urgente formulado desde la Asociación de Productores de Frutas y Hortalizas de Salta horas después de que se publicara, el pasado lunes 20, la resolución 114/2026 de la Secretaría de Agricultura de la Nación. Con esa medida, que desató fuertes cuestionamientos en Salta, Jujuy, Formosa y Misiones, el organismo conducido por Sergio Iraeta barrió de un plumazo la resolución 99/1994 de sanidad vegetal, que desde febrero de ese año restringía el ingreso al NOA de banana proveniente de países con plantaciones afectadas con Mycosphaerella fijiensis (Sigatoka negra) para proteger a la producción regional de Salta y Jujuy de esa enfermedad foliar que provoca pérdidas de hasta el 50% en el rendimiento de los bananos y obliga a aplicar potentes agroquímicos.

En el escobazo, que se cocinó bajo los lineamientos trazados por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, también cayó la resolución 823/2006 de sanidad vegetal que, desde noviembre de ese año, extendió la barrera fitosanitaria a Formosa y Misiones. En el seno de la Secretaría de Agricultura, organismo integrado en la estructura del Ministerio de Economía de la Nación, a cargo de Luis Caputo, las resoluciones derogadas se consideraron «obsoletas» o «innecesarias».

Las cuatro provincias norteñas en que se concentra la producción argentina de bananas, y entre las cuales Salta aporta el 65% del volumen total desde los departamentos Orán y San Martín, pusieron el grito en el cielo contra los funcionarios que abrieron los mercados del NOA y NEA a un ingreso irrestricto de importaciones provenientes principalmente de Ecuador, Perú Bolivia, Paraguay y Brasil. Todos esos países tienen Sigatoka negra y algunos brotes del llamado Mal de Panamá están devastando plantaciones enteras desde hace cinco años. Esa enfermedad fúngica cuarentenaria, causada por la cepa Fusarium Raza Tropical 4 (T4R), es la mayor amenaza que enfrenta hoy la producción global de la variedad Cavendish. Es un hongo de tierra, que invade a los bananos desde su raíz, bloquea su sistema vascular y los priva del agua y nutrientes hasta causar su marchitez total. Las ésporas, que se propagan con mínimos restos vegetales o de tierra adherida a ropa, herramientas, calzados, neumáticos, cajones y embalajes, persisten por décadas en los suelos de los bananales que arrasan por completo.

«Si ingresara un hongo como el R4T, habría que destruir la plantación y esperar 30 años por su permanencia. Ahí se terminaría una economía regional completa», insistió ayer el secretario de Desarrollo Agropecuario de Salta, Diego Dorigato. A lo largo de la reunión técnica que se desarrolló ayer en Buenos Aires, se intentó infructuosamente hacer entener a funcionarios nacionales que el fondo de la preocupación que embarga hoy a las provincias norteñas y la producción bananera no pasa por una cuestión de competencia, o de precios, sino por la exposición fitosanitaria que podría tener consecuencias destructivas y comprometer miles de puestos de trabajo directos e indirectos, inversiones productivas y toda la cadena de valor regional.

Los funcionarios se mostraron inconmovibles y afirmaron que la medida se tomó en base a los controles que se realizan tanto por parte de los organismos sanitarios del país de origen como por el Senasa al momento de recibir una importación. Desde su óptica, «no hace falta la protección» porque «el riesgo es bajo».

Desde la Provincia y el sector productivo se insistió en el «enorme riesgo» que implica hoy el Mal de Panamá, con su propagación global sin cura agroquímica. También hicieron notar grietas de control traducidas en el contrabando de bananas desde Bolivia y Paraguay, y sobre este punto remarcaron que la normativa derogada también servía para identificar rápidamente los ingresos irregulares.

Pedido por controles

Ayer, ante la inflexibilidad mostrada por funcionarios nacionales respecto de la derogación de la barrera fitosanitaria que protegía a la producción bananera del norte argentino de amenazas fúngicas cuarentenarias, se les reclamó una mejor articulación de controles.

Ante la decisión nacional que desconoce la realidad de una economía regional hoy expuesta a sufrir consecuencias destructivas de inversiones, miles de puestos de empleos y su cadena de valor, se solicitó a la Secretaría de Agricultura de la Nación y el Senasa que se suspenda la inconsulta medida por 90 días para que se pueda coordinar esa articulación. Ese marco se considera indispensable frente al impacto de los ajustes presupuestarios y estructurales recaídos sobre la capacidad de organismos técnicos como el INTA y de control como el propio Senasa.

Proyecto de declaración en Diputados

El diputado provincial David Taranto presentó un proyecto de declaración en la Cámara baja para solicitar al Ejecutivo Naciónal que, a través del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), revise la resolución 14/2026 de la Secretaría de Agricultura de la Nación, por la cual se derogaron las normas que establecían restricciones fitosanitarias para el ingreso de banana proveniente de países con presencia de enfermedades fúngicas cuarentenarias.

La preocupación surge ante la posibilidad de que la eliminación de esa barrera sanitaria dispare el ingreso de la Sigatoka negra y Mal de Panamá (T4R), enfermedades fúngicas cuarentenarias altamente destructivas que afectan a las plantaciones de banana en distintas regiones del mundo.

Brotes de la cepa letal Fusarium Raza Tropical 4 (T4R) ya causan estragos en las plantaciones de banana de países sudamericanos como Colombia, Perú y Ecuador.

«La producción bananera es una economía regional que genera trabajo, inversión y desarrollo para cientos de familias salteñas. No podemos correr el riesgo de perder una actividad estratégica por flexibilizar medidas que fueron creadas para proteger nuestra producción», expresó Taranto

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