Pan American Silver acompaña una iniciativa vecinal para sumar más verde en Puerto Deseado

Pan American Silver acompaña una iniciativa vecinal para sumar más verde en Puerto Deseado

Pan American Silver acompaña una iniciativa vecinal para sumar más verde en Puerto Deseado

Pan American Silver y la comunidad

La donación de 52 árboles por parte de Cerro Moro permitirá avanzar en un proyecto impulsado por la Junta Vecinal del barrio 52 Viviendas, que busca mejorar los espacios públicos y fortalecer el compromiso de los vecinos con el cuidado del ambiente.

Las pequeñas acciones suelen ser las que generan los cambios más duraderos. En Puerto Deseado, una iniciativa nacida desde la organización de los propios vecinos encontró el acompañamiento de Pan American Silver, a través de su operación Cerro Moro, para transformar un proyecto comunitario en una realidad que muy pronto comenzará a verse en las calles del barrio 52 Viviendas.

La empresa concretó la donación de 52 árboles destinados a ser plantados en los frentes de las viviendas y en espacios comunes del barrio, una propuesta que busca incrementar la superficie verde, mejorar el paisaje urbano y promover el compromiso de cada familia con el cuidado del ambiente.

La iniciativa fue impulsada por la Junta Vecinal del barrio, presidida por Gustavo Vargas, quien destacó el trabajo realizado por el equipo de Relaciones Comunitarias de Cerro Moro, integrado por Florencia Harmington, Felicitas y Gabriela, que acompañó el proyecto desde su presentación hasta la entrega de los ejemplares.

«Queremos agradecer especialmente a Pan American y Cerro Moro por haber escuchado nuestra propuesta y acompañarla desde el primer momento», expresó Vargas, quien además valoró la predisposición del equipo de la compañía para gestionar todo el proceso.

En diálogo con nuestra redacción Vargas detalló que la historia comenzó varios meses atrás, cuando la junta vecinal decidió presentar una nota formal solicitando la colaboración de la empresa para avanzar con un proyecto de forestación del barrio. La propuesta no surgió al azar: detrás existía un trabajo previo de organización vecinal y la intención de seguir mejorando un sector relativamente nuevo de la ciudad.

El referente barrial explicó que la Junta Vecinal se conformó hace aproximadamente un año con el objetivo de canalizar distintos reclamos y proyectos vinculados al desarrollo del barrio, entre ellos la regularización de escrituras, mejoras urbanas y la recuperación de distintos espacios públicos.

Con ese espíritu, surgió la idea de sumar más árboles utilizando especies especialmente seleccionadas para las condiciones climáticas de Puerto Deseado.

Gustavo Vargas comentó también que la propuesta presentada a Cerro Moro contempló especies capaces de soportar las bajas temperaturas, con requerimientos moderados de agua y sistemas radiculares poco invasivos, pensando tanto en la adaptación al ambiente como en evitar futuros inconvenientes sobre veredas o infraestructura urbana. Comentó que tras analizar el proyecto, la empresa confirmó su acompañamiento y comenzó el proceso de adquisición de los ejemplares, priorizando además la compra mediante proveedores locales, fortaleciendo el circuito comercial de Puerto Deseado.

Finalmente, durante julio se concretó la entrega de 52 árboles pertenecientes a cuatro especies diferentes, que actualmente permanecen resguardados hasta que pueda iniciarse la plantación, explicó Gustavo Vargas y aclaró que la siguiente etapa contempla el trabajo conjunto entre vecinos y distintos organismos para realizar los pozos necesarios utilizando maquinaria específica, una tarea que permitirá distribuir los ejemplares en los frentes de las viviendas cuyos propietarios asuman el compromiso de cuidarlos y garantizar su riego.

«El objetivo es que cada árbol entregue no solo sombra y calidad ambiental en el futuro, sino también un fuerte sentido de pertenencia».

Los ejemplares que eventualmente no sean destinados a viviendas particulares serán incorporados posteriormente a la plaza del barrio, ampliando la superficie forestada del espacio público. Más allá de la donación en sí, el proyecto refleja una forma de trabajo que comienza con la iniciativa de la comunidad y encuentra respuesta mediante la articulación entre vecinos, empresa y organismos públicos.

La iniciativa, comprende acciones de forestación urbana representan una inversión a largo plazo. Cada árbol contribuye a mejorar el paisaje, aporta biodiversidad, ayuda a moderar las temperaturas, captura dióxido de carbono y genera espacios más agradables para quienes habitan el lugar. En este caso, el valor agregado radica en que serán los propios vecinos quienes asumirán el compromiso de acompañar el crecimiento de cada ejemplar, fortaleciendo el sentido de comunidad y el cuidado colectivo de los espacios compartidos.

Experiencias como ésta muestran que el desarrollo sostenible también puede construirse desde iniciativas sencillas, cuando existe participación ciudadana, compromiso comunitario y empresas dispuestas a acompañar proyectos que generan un impacto positivo y tangible en las localidades donde desarrollan su actividad.

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