Islas Malvinas tiene 260 cuadras, de las cuales hay un 56% que está pavimentado y un 44% restante que está en ejecución. Para ello el municipio está invirtiendo 12 mil millones de pesos.
A cinco minutos del centro de Neuquén, el barrio Islas Malvinas convivía con una paradoja. Sobre el mapa parecía un barrio céntrico. En la práctica, durante muchos años funcionó como periférico. Calles de tierra, pendientes pronunciadas, anegamientos e inundaciones cada vez que llovía y una infraestructura básica que nunca había logrado acompañar el crecimiento del sector, generaban que esa cercanía geográfica no se tradujera en calidad urbana.
Hoy el Municipio está saldando esa deuda histórica. Para ello, ya ejecutó 65 cuadras de asfalto, y está próximo a intervenir las últimas 55 que permanecen sin pavimentar, para completar el ciento por ciento del asfalto en todo el barrio. Los datos duros son elocuentes: sobre un total de 260 cuadras que tiene el barrio, hasta hace apenas dos años solo el 56% tenía asfalto. El 44% restante viene siendo ejecutado mediante un plan integral que demanda una inversión de 12 mil millones de pesos, y que no se limita a colocar pavimento: comienza mucho antes y bastante más abajo.
Antes de que llegue la carpeta asfáltica, la obra exige construir una infraestructura que rara vez aparece en las fotografías: desagües pluviales, conductos, cámaras, sumideros, cordones cuneta, badenes, redes cloacales y conexiones domiciliarias.
En Islas Malvinas, ese trabajo adquiere una complejidad adicional. El barrio ocupa un terreno atravesado por fuertes pendientes y desniveles, con características propias de un cañadón, una geografía que obliga a resolver primero el recorrido del agua y recién después pensar en la calle.
«El vecino suele identificar la obra cuando aparece el asfalto, pero para llegar a esa instancia ya pasaron meses de trabajo que no se ven», explica el secretario de Infraestructura, Alejandro Nicola. «Primero resolvemos el drenaje, construimos toda la infraestructura pluvial y de servicios, y recién al final colocamos la carpeta asfáltica. Ese orden no es casual: es lo que garantiza que la obra funcione durante las próximas décadas».
Esta metamorfosis no se dio de un día para el otro. Avanzó por etapas. Las primeras veinte cuadras que se pavimentaron fueron en calle Yupanqui, Gregorio Martínez y Ruca Choroy. Luego se finalizaron otras cuarenta y cinco, entre ellas las calles Batilana, Gregorio Martínez y Dr. Luis Ramón; y la nueva troncal El Antú, una avenida de ocho cuadras que conecta Yupanqui con Abraham. Todo este desarrollo fue acompañado de obras complementarias en Terrazas del Neuquén, más precisamente en el sector Yupanqui Oeste.
Ahora el municipio trabaja sobre otras cincuenta y cinco cuadras, de las cuales Pringles, Magaldi y Albardón ya ingresaron al proceso licitatorio. Con esas intervenciones, las 260 cuadras del barrio quedarán completamente pavimentadas. Sin embargo, incluso esa cifra cuenta apenas una parte de la historia.
Antes de abrir calles, hubo que ordenar el territorio. El IMUH (Instituto Municipal de Urbanismo y Hábitat) llevó adelante un proceso de regularización urbana que permitió resolver situaciones vinculadas a la ocupación del suelo y planificar las redes de infraestructura básica. Sin ese trabajo previo, ninguna de las obras actuales habría sido posible.
«Regularizar un barrio es empezar por aquello que casi nunca se ve», señala Nicola. «Significa organizar el suelo, incorporar servicios y construir la infraestructura básica que permite que después llegue el pavimento. El asfalto es la imagen más visible de una transformación que empezó mucho antes.»
La secuencia resume una manera de intervenir sobre la ciudad. En Islas Malvinas, el objetivo no fue solamente completar las calles que faltaban. La decisión fue aprovechar esa inversión para resolver, de manera integral, problemas hidráulicos, sanitarios y urbanos acumulados durante décadas. Cuando el barrio alcance el cien por ciento de pavimento, la mayor parte de esa transformación ya no estará a la vista. Permanecerá bajo tierra, sosteniendo todo lo que ocurre sobre ella
