La seguridad del hogar cambia de foco. De proteger bienes a cuidar personas

La seguridad del hogar cambia de foco. De proteger bienes a cuidar personas

Columna de opinión por el Lic. Diego Madeo. Director Ejecutivo de Garnet Technology

El envejecimiento de la población, el aumento de los hogares unipersonales y la necesidad de actuar rápidamente ante una emergencia impulsan una nueva mirada sobre la seguridad dentro del hogar. Durante muchos años, hablar de seguridad electrónica significaba pensar principalmente en robos, intrusiones y protección de bienes. Sin embargo, esta mirada está comenzando a ampliarse.
Hoy, la seguridad también implica ofrecer una respuesta frente a situaciones que pueden ocurrir dentro de una vivienda: una caída, una descompensación, un accidente doméstico o cualquier emergencia en la que una persona necesite solicitar ayuda rápidamente.

Este cambio responde a una transformación social y demográfica. En Argentina, el 16,2% de la población tiene 60 años o más, de acuerdo con el Censo Nacional 2022. Al mismo tiempo, cada vez más personas mayores eligen continuar viviendo de manera independiente, conservando sus rutinas y su autonomía. El desafío es acompañar esa independencia con herramientas que permitan pedir asistencia de una forma sencilla.

Actualmente existen en el mercado distintas soluciones de asistencia personal que permiten generar una alerta mediante un dispositivo portátil, una aplicación o un sistema conectado. Dependiendo de la tecnología y del servicio contratado, la señal puede ser recibida por familiares, personas de confianza o una central de monitoreo. Su principal ventaja es la facilidad de uso. Frente a una situación de estrés, dolor o desorientación, la persona puede solicitar ayuda sin necesidad de buscar un teléfono, desbloquearlo o encontrar un contacto.

El tiempo de respuesta puede ser determinante
Las caídas representan uno de los principales riesgos para las personas mayores. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año se producen millones de caídas que requieren atención médica, con una mayor incidencia entre las personas de más de 60 años. En muchos casos, el problema no es solamente la lesión, sino la imposibilidad de pedir ayuda. Una persona puede quedar inmovilizada, desorientada o sin acceso a un teléfono.

Por eso, estas soluciones no buscan evitar por sí solas una emergencia, sino reducir el tiempo necesario para comunicarla y comenzar a gestionarla.
Cuando la alerta está vinculada a una central de monitoreo, operadores capacitados pueden verificar la situación, contactar a familiares y, cuando corresponde, dar aviso a los servicios de emergencia. En otros casos, la señal se envía directamente a una red de personas previamente definida.
La tecnología facilita el contacto, pero debe estar acompañada por protocolos claros, información actualizada y personas preparadas para responder.

Una seguridad centrada en las personas
La evolución de la seguridad electrónica muestra un cambio de paradigma. Los sistemas ya no se limitan a detectar intrusiones, sino que comienzan a integrar asistencia personal, alertas médicas, detección de incendios y comunicación con redes familiares o profesionales. Estas tecnologías no reemplazan al acompañamiento familiar, a los cuidadores ni a los servicios de salud. Su función es complementar esas redes y brindar una herramienta adicional cuando una persona necesita ayuda. La vivienda del futuro no será solamente aquella que detecte si alguien intenta ingresar. También será aquella capaz de ayudar a quienes viven dentro de ella. Porque proteger los bienes sigue siendo importante. Pero proteger a las personas es, cada vez más, la verdadera prioridad.

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