«Esa interpretación es totalmente falsa», disparó el funcionario municipal, explicando que el Municipio no tiene intenciones de regular el comercio, sino de cobrar por servicios concretos que se prestan para ordenar el caos del tránsito pesado en la ciudad.
La diferencia entre una aduana y una tasa municipal
Para aclarar los tantos, Fernández detalló que una aduana controla mercaderías, verifica leyes fiscales y regula lo que entra y sale del país, algo que es competencia exclusiva de la Nación.
«Nosotros en ningún momento verificamos qué transporta un camión, no controlamos la mercadería ni aplicamos reglamentaciones aduaneras. Lo único que hacemos es cobrar una tasa por la prestación de servicios concretos que brinda el Municipio», remarcó el secretario de Gobierno.
¿Cuáles son esos servicios? El funcionario enumeró que los fondos se destinan al estacionamiento de los camiones, fumigación, mantenimiento y reparación de banquinas, mejoras en iluminación, seguridad y el operativo permanente para controlar el flujo de vehículos de gran porte que cruzan por la ciudad.
Diálogo, consenso y rebaja de la tasa
Respecto a los cambios recientes en la normativa, Fernández aclaró que la reducción de la tasa de 15 a 12 Unidades Tributarias no fue un capricho del Ejecutivo local, sino el fruto de un espacio de diálogo con todos los sectores afectados.
En esas reuniones participaron empresarios del transporte, gremios, agentes aduaneros, Gendarmería Nacional, la Policía y autoridades de la Administración Nacional de Aduanas. Fueron los propios transportistas quienes pidieron revisar el número para aliviar el bolsillo, una propuesta que el intendente Ariel Caniza escuchó y envió al Concejo Deliberante para su aprobación.
Un problema histórico en la frontera
La situación de Clorinda con el tránsito pesado es compleja: durante los fines de semana se llegan a concentrar unos 300 camiones en la zona fronteriza. Sin un esquema de ordenamiento, estos gigantes de la ruta terminan copando accesos, banquinas y zonas escolares, destruyendo el asfalto y aumentando el peligro de accidentes.
A esto se le suma un problema de fondo: las demoras operativas entre las aduanas de Argentina y Paraguay, que manejan horarios diferentes y provocan embudos y larguísimas filas de espera.
Finalmente, Fernández defendió la gestión municipal y aseguró que los propios empresarios calificaron como «histórica» la apertura al diálogo que mostró el intendente Caniza para destrabar el conflicto y buscar soluciones conjuntas a un problema que la ciudad arrastra desde hace años