Este ascenso en el podio nacional, elaborado por la consultora Analytica en base a datos del Banco Central, responde a una dinámica particular: si bien Catamarca logró recortar 0,6 puntos porcentuales su propio indicador respecto de abril (cuando registraba un 34,8%), el fuerte saneamiento financiero de La Rioja (cuya mora cayó al 34,0% tras ceder 1,2 puntos) terminó desplazando a la provincia hacia arriba en la tabla de incumplimientos.
Con un 34,2% de deudores en situación irregular, Catamarca quedó únicamente por detrás de San Juan (35,2%) y se situó apenas por encima de San Luis (34,1%). En el extremo opuesto, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) conserva el perfil más sano del país, con apenas un 16,1% de morosidad. A su vez, la leve baja de Catamarca en la tasa se explica por un factor estadístico: registró la mayor caída del país en la cantidad total de deudores (-1,9%), seguida por San Juan (-1,8%) y La Rioja (-1,1%).
Según precisó Analytica, esta reducción se concentró principalmente en los clientes que ya estaban en situación de mora. De este modo, la mejora del índice no respondió a un desendeudamiento o regularización de pagos por parte de los hogares, sino a la salida o cancelación de deudores irrecuperables del registro activo.
En términos generales, la consultora Analytica señaló que la proporción de personas con al menos una deuda en mora se mantuvo prácticamente estable respecto del mes anterior a escala nacional, al ubicarse en el 26,8% de la población, lo que equivale a unos 5,3 millones de personas. También precisa que en la Argentina se registran 19,8 millones de personas con algún tipo de crédito en el sistema financiero ampliado, universo que abarca desde la banca tradicional hasta fintechs (como Mercado Pago y Tarjeta Naranja), pasando por mutuales, cooperativas, tarjetas de consumo, cadenas de electrodomésticos y fideicomisos financieros.
La radiografía por tipo de acreedor expone brechas significativas: entre quienes mantienen deudas exclusivamente con entidades bancarias, el 20% registra atrasos en los pagos, una cifra que escala al 28,4% entre aquellos que operan únicamente a través de fintechs. Al ponderar el indicador según el volumen del dinero adeudado, las tasas de irregularidad descienden al 12,6% en los bancos y al 21,6% en las fintechs, pero se disparan hasta un 46,9% en el resto de las entidades financieras no bancarias.
El panorama para el Norte Grande resulta alarmante, ya que ocho de las diez provincias que componen la región registran a más del 30% de sus deudores con atrasos graves (superiores a 90 días). Inmediatamente por detrás del registro catamarqueño aparecen Chaco (33,1%), Corrientes (31,7%), Tucumán (31,5%), Formosa (30,8%), Salta (30,4%) y Misiones (30,2%). Únicamente Santiago del Estero (28,5%) y Jujuy (26,0%) consiguieron quedar al margen de ese umbral.
El informe técnico asocia estos índices de mora a limitantes de fondo, entre los que destacan la informalidad de los empleos, salarios debilitados por el contexto coyuntural y la escala del acceso bancario. Mientras distritos como Jujuy (356) o Salta (375) computan tasas de bancarización más acotadas, Catamarca encabeza la penetración del crédito en todo el norte argentino con 478 deudores formales cada mil habitantes, una proporción que supera con margen a provincias de mayor escala urbana como Tucumán (462).
Una singularidad de la provincia está en el volumen de sus compromisos. Si bien las patagónicas lideran históricamente los montos adeudados por persona (con Santa Cruz a la cabeza, con $1,7 millones), Catamarca quiebra esa lógica: la deuda mediana saltó de $683.000 en abril a $1.354.500 en mayo, lo que representa un incremento cercano al 100% en solo un mes y ubica a la provincia en el quinto lugar del ranking nacional de endeudamiento, incluso superando a CABA ($1.274.000)