El gobernador formoseño vuelve a quedar relegado al fondo del ranking nacional, con más niveles de rechazo que de apoyo

El gobernador formoseño vuelve a quedar relegado al fondo del ranking nacional, con más niveles de rechazo que de apoyo

La última medición nacional de CB Global Data dejó expuesta una de las mayores contradicciones políticas que atraviesa hoy el oficialismo formoseño. Mientras el intendente de la ciudad de Formosa,  Jorge Jofré , se afianza entre los dirigentes municipales con mayor respaldo ciudadano del país, el gobernador  Gildo Insfrán  continúa profundizando el desgaste de su imagen y vuelve a ubicarse entre los mandatarios provinciales peor valorados de la Argentina.

El contraste resulta imposible de ignorar. Dos de las principales figuras del mismo espacio político reciben evaluaciones diametralmente opuestas de la ciudadanía, reflejando que el humor social distingue cada vez con mayor claridad entre las distintas gestiones.

Jofré consolida un liderazgo con respaldo ciudadano

El ranking federal de intendentes elaborado por CB Global Data ubica a Jorge Jofré en el tercer lugar nacional, con un  57% de imagen positiva    , apenas por detrás de Leonardo Stelatto, de Posadas (58,5%), y Rossana Chahla, de San Miguel de Tucumán (57,3%).

No se trata de un hecho aislado. Desde hace varios meses, el jefe comunal capitalino se mantiene entre los intendentes con mejor imagen del país, consolidando un liderazgo que trasciende el escenario provincial y lo posiciona como una de las figuras mejor valoradas del oficialismo formoseño.

El dato adquiere aún mayor relevancia porque proviene de una consultora que mensualmente mide a los principales jefes comunales del país bajo una metodología uniforme, permitiendo comparar el desempeño de las distintas administraciones municipales.

Insfrán, cada vez más cerca del fondo

La realidad del gobernador Gildo Insfrán es muy diferente.

En el mismo informe de CB Global Data aparece ubicado  23° entre los 24 gobernadores argentinos    , integrando nuevamente el grupo de los mandatarios con peor imagen del país.

El estudio señala que Ricardo Quintela, de La Rioja, ocupa el último lugar con un 43% de imagen positiva; Gildo Insfrán aparece penúltimo con el 43,6%; y Axel Kicillof completa el podio de menor aprobación con el 43,9%.

Más allá de unas décimas de diferencia, el dato político es contundente: el gobernador formoseño vuelve a quedar relegado al fondo del ranking nacional, con más niveles de rechazo que de apoyo, evidenciando un desgaste que ya no parece responder a una fluctuación circunstancial, sino a una tendencia sostenida.

Dos imágenes, un mismo oficialismo

La encuesta pone sobre la mesa una paradoja difícil de explicar para el oficialismo provincial.

Mientras Jofré logra sostener altos niveles de aceptación y aparece entre los dirigentes municipales más respaldados del país, la figura política más poderosa de Formosa registra uno de los peores desempeños nacionales.

El fenómeno sugiere que los ciudadanos ya no trasladan automáticamente la evaluación de una gestión a otra. La pertenencia partidaria dejó de ser suficiente para garantizar el mismo nivel de respaldo, y cada administración comienza a ser juzgada por su propio desempeño.

Un mensaje político que trasciende Formosa

El informe también deja otra lectura de alcance nacional.

Los gobernadores con mejor imagen pertenecen, mayoritariamente, a provincias cuyos mandatarios mantienen una relación más dialoguista con el Gobierno de Javier Milei o han optado por una estrategia de cooperación institucional.

En cambio, varios de los gobernadores que lideran la confrontación política con la Casa Rosada aparecen relegados en los últimos puestos del ranking, entre ellos Axel Kicillof y Gildo Insfrán.

Si bien una encuesta no determina el resultado de una elección, sí permite observar tendencias. Y la fotografía que ofrece CB Global Data es clara: mientras Jorge Jofré fortalece su capital político y consolida su liderazgo entre los intendentes mejor valorados del país, Gildo Insfrán continúa mostrando señales de desgaste en la opinión pública, quedando nuevamente ubicado entre los gobernadores con menor respaldo ciudadano.

El contraste no sólo interpela al oficialismo formoseño. También abre un interrogante de fondo: ¿cómo puede un mismo espacio político exhibir uno de los intendentes más respaldados de la Argentina y, al mismo tiempo, uno de los gobernadores con peor imagen? La respuesta probablemente no esté en las encuestas, sino en la forma en que la sociedad comenzó a evaluar, cada vez con mayor autonomía, el desempeño de cada gestión

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