A pesar de que los minerales tenían buen precio internacional, el cornejismo ayudó a cambiar las condiciones favorables que tenía el sector para la economía provincial.
POR GASTÓN BUSTELO. Corresponsal de Canal 13 en Mendoza
Una vez más, Mendoza llega tarde y hace muchas cosas mal. Los beneficios de la minería que pudimos ver en otras provincias décadas pasadas no van a suceder en nuestra provincia. Un motivo por el que esto no ocurrirá, es que el dócil mandatario Alfredo Cornejo no logra acumular coraje para asumir su rol y lo pasan por encima empresarios y funcionarios nacionales. Otro punto es el nuevo marco legal que impacta en las inversiones, diseñado por el gobierno de Javier Milei y apoyado por la administración local y buena parte de los legisladores nacionales que afirman defender los intereses de los mendocinos. El tercer factor es el avance tecnológico que si bien trae muchos beneficios y permite hacer cosas que antes eran impensadas, también quita puestos de trabajo. Pero hay más.
No habrá un boom de empleo, tampoco beneficios para la mayoría de los proveedores locales, ni millonarios recursos para obras por las regalías. Buena parte de esto es por las ventajas que impone el RIGI para las empresas que logran obtener sus beneficios, debido a que alienta la compra de materiales en el extranjero.
El economista Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, indicó en una nota en Clarín que “el RIGI es un buen impulso para desarrollar finalmente la minería en nuestro país -la próxima Vaca Muerta-, pero tiene un costo fiscal elevado pues es sostenido en el tiempo y y puede estar beneficiando a sectores que igualmente hubiesen invertido”.
A eso hay que agregar que el mandatario Cornejo, anunció cuando el ex Jefe de Gabinete vino a Mendoza, que no habrá ley de compre mendocino, por lo tanto, las empresas mineras, petroleras o la que sea, ocuparán empleados de cualquier parte del mundo. Las mineras contratarán empleados de Chile y de otras provincias con experiencia en el sector, y las petroleras tienen aceitados vínculos con empresas de servicios y trabajadores de Neuquén. Mientras tanto seguimos esperando que explote la lengua mendocina de Vaca Muerta y terminen Pata Mora.
Los puestos de empleo que han prometido que generará la minería no van a existir, son mentiras, ficción. Lo que pasó en San Juan con el proyecto Vicuña y la contratación de una empresa China para que haga el campamento es el ejemplo de lo que viene con el RIGI. Obviamente van a salir a decir que sí se creó la cantidad de empleo que anunciaron, revolear números para la política es un arte en el que se han perfeccionado a costa de que muchos datos que dicen son incomprobables y nadie después los verifica. Cornejo en esto, como en otros trucos, es el principal exponente.
Tampoco se cobrarán buenas regalías, porque una vez más, los dóciles legisladores mendocinos, votaron una ley que pone un tope del 5%. Ya explicamos en Canal 13 que hay un proyecto en la Cámara de Diputados de la Nación que busca modificar la forma en que se liquidan las regalías para que sean móviles en función de la capacidad operativa de la mina.
Esto permitiría aprovechar el súper precio de algunos metales y que no se lleve toda la ganancia la minera. También pone un piso de rentabilidad para que no cierre la mina. El proyecto no lo presentó ni Máximo Kirchner ni Myriam Bregman, lo hizo Ricardo López Murphy.
Las mineras, además de pagar menos impuestos por los beneficios del RIGI, pagarán bajas regalías y gozarán de los beneficios del súper precio de los metales. Perú tiene un sistema similar al que propone López Murphy.
Hay que agregar que ese proyecto fue apoyado también por el Grupo Sarmiento de San Juan, un grupo de estudio cercano al liberalismo, que hasta vinieron a Mendoza y les explicaron a funcionarios y legisladores cornejistas el beneficio del proyecto, pero aquí no acompañaron. Prefieren que San Jorge, por ejemplo, pague 14 millones de dólares por año de regalías y no 28 millones de dólares que es lo que pagarían con la ley de López Murphy según los datos del Grupo Sarmiento. Son 40 mil millones de pesos menos para Mendoza. Genial.
Así se pasará otra oportunidad y seguiremos estancados como estamos, culpando de nuestros males a lo que no hacen los funcionarios nacionales. Con dos motores de la economía agotados como la vitivinicultura y el petróleo, el cornejismo se da el lujo de desperdiciar los beneficios de la minería. El mandatario Cornejo nunca logró abandonar su visión comunal de la gestión, le sobra sillón por todos lados, salvo para construir poder en su propio beneficio, no en el de la provincia.
Además, están los que entienden que hasta que no se derogue la ley 7722 Mendoza no tiene ninguna posibilidad de avanzar en un desarrollo minero serio porque no puede competir con otras provincias más allá de los recursos que tenga. Esto hace que el rumor de venta de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de San Jorge sea cada vez menos un dime y direte y pase a ser la política principal de los que tienen la posesión de la mina en Uspallata. “Son especuladores inmobiliarios sus dueños hoy”, dicen los que están cerca del sector.>
Ninguna de las promesas de desarrollo la vamos a ver concretada. Por lo tanto, la malaria que vemos en Mendoza seguirá y probablemente empeore. El economista Rodrigo González, sostiene que Mendoza lleva dos décadas perdidas, una se registró en los ‘80 cuando el PBG cayó 7%, la otra se produjo entre 2011 y 2023, ahí el PBG bajó 8% según la Cepal. Ahora parece que nos encaminamos hacia la tercera década perdida. ¿Por qué? Porque como vimos será difícil que la minería genere el dinamismo esperado en la economía y como dijimos, el petróleo y la vitivinicultura no dan para mucho más de lo que hemos visto en los últimos años