Después de más de dos décadas de exploraciones, cambios de empresas, estudios técnicos y debates sociales, el proyecto minero Calcatreu inició su etapa de producción en Ingeniero Jacobacci. La operación, a cargo de Patagonia Gold, se convirtió en el primer desarrollo metalífero de estas características en Río Negro y ya emplea a unas 220 personas, entre trabajadores locales, técnicos especializados e integrantes de comunidades originarias de la zona.
El yacimiento está ubicado en el área de influencia de Jacobacci, una localidad con tradición minera, fuerte presencia ganadera y una economía que desde hace años busca ampliar sus alternativas productivas. La actividad acaba de ingresar en una fase decisiva: dejó atrás el período de estudios y construcción inicial para comenzar el circuito de producción.
Ricardo Williams, jefe de Relaciones Institucionales de Patagonia Gold, explicó en diálogo con Voz Radio que el proyecto tiene una historia extensa. Las primeras exploraciones comenzaron hacia fines de la década de 1990 y distintas empresas pasaron por la zona antes de la llegada de la actual operadora, en 2018.
Desde entonces, según indicó, la compañía trabajó en dos frentes paralelos: confirmar la viabilidad técnica y económica del recurso, y avanzar en la socialización del proyecto con las comunidades y los actores locales.
“Se logró presentar un estudio de impacto ambiental en 2022, que fue aprobado dos años después. El circuito de producción comenzó hace un mes”, señaló Williams.
Una mina de pequeña a mediana escala
Calcatreu es presentado por la empresa como un proyecto de pequeña a mediana escala. De acuerdo con los estudios técnicos y los recursos medidos hasta el momento, tiene una vida útil inicial estimada en cinco años, con una posible proyección por otros cinco.
Ese plazo no es un dato menor. La minería metalífera trabaja sobre recursos no renovables, por lo que el desafío no pasa únicamente por producir, sino por definir qué capacidades, empleo, proveedores e infraestructura quedan en el territorio cuando el ciclo extractivo termine.
Williams reconoció ese límite y sostuvo que la compañía continuará con tareas de exploración regional para intentar ampliar el horizonte productivo. “La minería tiene un comienzo y un final, pero hay que articularlo con la comunidad a futuro”, planteó.
La frase resume uno de los puntos centrales del debate. Para Jacobacci y la Línea Sur, Calcatreu puede representar una fuente de empleo y movimiento económico, pero también exige una planificación que evite una dependencia corta y sin legado.
Actualmente trabajan en Calcatreu alrededor de 220 personas. Según Williams, una parte importante del plantel proviene de la zona y cerca del 15% corresponde a integrantes de la comunidad mapuche Peñi Mapu, conformada por 32 familias vecinas al área del proyecto.
El vínculo con esa comunidad es uno de los ejes que la empresa destaca para sostener su presencia territorial. Williams aseguró que algunos jóvenes que comenzaron en etapas de exploración hoy ocupan puestos técnicos y roles de liderazgo dentro de los grupos de trabajo.
“Son los mejores voceros para la comunidad de decir qué estamos haciendo y de qué manera”, afirmó.
La capacitación aparece como una pieza clave del modelo que intenta mostrar Patagonia Gold. Al tratarse de una actividad sin experiencia previa a gran escala en Río Negro, la empresa incorporó profesionales de otras provincias con el objetivo de formar mano de obra local.
La idea, según Williams, es que ese conocimiento se transfiera de manera progresiva a trabajadores de Jacobacci, de la zona y de la provincia, para que puedan asumir tareas cada vez más especializadas.
“Al ser la primera provincia que inicia esta actividad metalífera, falta esa experiencia”, explicó. Luego agregó que el objetivo es que, en los próximos años, sean los propios colaboradores locales quienes desarrollen la actividad.
Licencia social y controles ambientales
El avance de Calcatreu también reabre una discusión inevitable en Río Negro: cómo se controla una explotación metalífera y qué garantías existen para la protección del ambiente.
Williams sostuvo que la empresa trabaja con una política de “puertas abiertas” y recibe visitas de distintos sectores para explicar en el lugar cómo funciona el proceso productivo, qué cuidados se aplican y cuáles son los controles sobre flora, fauna y recurso hídrico.
Para la compañía, la licencia social no se consigue con una declaración pública, sino con información, visitas, auditorías y presencia sostenida en el territorio.
“Para obtener una licencia social hay que trabajar sobre todo esto: ambiental, seguridad y transparencia”, señaló Williams, al describir el esquema que buscan sostener en Jacobacci.
Según el representante de Patagonia Gold, el proyecto recibe inspecciones y auditorías periódicas de los organismos provinciales de aplicación. Entre ellos mencionó a las áreas de Ambiente, Minería, el Departamento Provincial de Aguas y la Secretaría de Trabajo.
Esos controles tienen como base el estudio de impacto ambiental presentado en 2022 y aprobado dos años después. Allí se establecen las condiciones bajo las cuales la empresa puede desarrollar la operación.
Williams insistió en que el principal desafío para despejar dudas sociales es acercar información técnica a la comunidad. “Para las personas que tienen dudas, hace falta más conocimiento del proceso y de los cuidados sobre la flora, la fauna y el recurso hídrico”, sostuvo.
La convivencia con otras actividades
Uno de los argumentos que la empresa busca instalar es que la minería metalífera puede convivir con otras actividades productivas de la región, especialmente la ganadería. En Jacobacci, esa discusión tiene peso propio porque buena parte de la identidad económica y cultural de la zona está vinculada al campo, a la cría de animales y a las formas tradicionales de ocupación del territorio.
Williams planteó que Calcatreu no debería pensarse como reemplazo de otras actividades, sino como parte de una matriz más amplia. El concepto es sensible: diversificar sin desplazar, sumar empleo sin fracturar la relación histórica de la comunidad con su entorno.
“La actividad minera metalífera es compatible con otras actividades productivas”, afirmó.
La afirmación, claro, forma parte del debate que deberá sostenerse con hechos concretos, controles, información disponible y capacidad de respuesta ante cada inquietud comunitaria.
Patagonia Gold también remarca el origen nacional de la inversión. Williams destacó que se trata de capitales argentinos y consideró que eso tiene valor para una provincia que busca desarrollar nuevos sectores económicos. “Para nosotros es bienvenido que sean inversiones de nuestro país”, dijo.
El representante de la empresa sostuvo que la minería necesita ser pensada como una política de Estado que trascienda períodos de gobierno. En su mirada, la actividad puede aportar desarrollo económico en zonas donde las oportunidades laborales son limitadas y donde la calidad de vida depende muchas veces de pocos motores productivos.
“Lo que tiene que tener esto es una política de Estado que trascienda un período”, planteó.
Ese punto abre una discusión más amplia para Río Negro. Calcatreu no es solo una mina en producción: es también una prueba política, económica y social sobre el lugar que la provincia quiere darle a la minería metalífera en su estrategia de desarrollo