La decisión del Gobierno de Santa Cruz de invertir más de $1.037 millones en el aeródromo de Puerto Deseado representa un nuevo capítulo dentro de una estrategia que busca recuperar la conectividad aérea provincial, una demanda histórica de las comunidades del interior y de sectores productivos como la minería, el turismo, la pesca y la industria petrolera.
El anuncio se concretó esta semana mediante la firma de un convenio entre la Provincia y la Municipalidad de Puerto Deseado para ejecutar obras de infraestructura e incorporar equipamiento que permita mejorar las condiciones operativas del aeródromo local. Los fondos provendrán del Fondo UNIRSE, una herramienta financiera que en los últimos meses se convirtió en uno de los principales instrumentos utilizados por la gestión provincial para impulsar obras consideradas estratégicas para el desarrollo santacruceño.
La inversión contempla la reconstrucción del cerco perimetral, la incorporación de equipamiento de seguridad, la adquisición de un escáner de rayos X para el control de pasajeros y equipajes, además de la instalación de una planta de combustible aeronáutico que permitirá abastecer distintos tipos de aeronaves.

Según explicó el subsecretario de Transporte, Andrés Casanova, el objetivo es fortalecer la conectividad aérea de la zona norte de Santa Cruz y avanzar en una planificación que busca mejorar la infraestructura aeroportuaria en distintos puntos de la provincia.
Sin embargo, la iniciativa no surge de manera aislada. Durante el último año, distintos actores políticos y referentes institucionales de Puerto Deseado impulsaron gestiones vinculadas a la recuperación de infraestructura estratégica para la localidad. Entre ellos se encuentra el diputado por municipio Santiago Aberastain, quien respaldó públicamente las inversiones destinadas tanto al puerto local como al aeródromo, destacando la necesidad de generar condiciones que favorezcan el crecimiento económico de la región.
En paralelo, el intendente Juan Raúl «Pirri» Martínez viene planteando desde hace tiempo la importancia de fortalecer la conectividad aérea en el norte santacruceño como una herramienta para mejorar la integración territorial y potenciar el desarrollo productivo.
Lo cierto es que la conectividad aérea se transformó en uno de los ejes centrales de la política de transporte impulsada por la administración provincial. Desde finales de 2025 se multiplicaron las gestiones para recuperar la operatividad de aeropuertos y aeródromos en localidades como Puerto Deseado, Puerto San Julián y Perito Moreno, incorporando equipamiento, capacitaciones y mejoras en infraestructura.
Hasta el momento, el caso más visible ha sido la recuperación de los vuelos entre Perito Moreno y Buenos Aires mediante American Jet, una iniciativa que contó con el acompañamiento de empresas mineras que operan en la región y que permitió restablecer una conexión largamente esperada por la comunidad y por el sector productivo.
Ese antecedente demuestra que la conectividad aérea puede convertirse en una herramienta concreta para fortalecer el desarrollo regional cuando existe articulación entre el Estado, los municipios, las empresas y los operadores del sector aeronáutico.
No obstante, la experiencia también deja en evidencia que la infraestructura por sí sola no garantiza la llegada de vuelos regulares. La sustentabilidad de las rutas depende de múltiples factores, entre ellos la demanda de pasajeros, la viabilidad económica de las operaciones y la capacidad de generar un flujo constante de actividad.
En ese contexto, la nueva inversión en Puerto Deseado aparece como una apuesta a largo plazo. La incorporación de una planta de combustible aeronáutico, por ejemplo, podría mejorar significativamente las condiciones operativas del aeródromo y ampliar las posibilidades de desarrollo futuro.

Detrás de esta estrategia emerge además el papel cada vez más relevante del Fondo UNIRSE. Creado para canalizar recursos hacia proyectos de desarrollo provincial, el fondo viene financiando algunas de las inversiones más importantes anunciadas durante la actual gestión. En Puerto Deseado, por ejemplo, además de la inversión destinada al aeródromo, recientemente se anunció una obra superior a los $12.000 millones para la recuperación del Sitio 4 del puerto local, una infraestructura considerada clave para la actividad pesquera y logística de la región.
La utilización de recursos provenientes de fondos asociados al desarrollo productivo para financiar infraestructura estratégica plantea un modelo que busca generar impactos más amplios sobre la economía santacruceña. En una provincia donde la minería, la pesca, los hidrocarburos y el turismo dependen en gran medida de la conectividad y la logística, la mejora de estas infraestructuras adquiere una relevancia que trasciende a una localidad en particular.
Por eso, más allá del monto de la inversión anunciada, el verdadero desafío será transformar estas obras en resultados concretos. La experiencia reciente muestra avances importantes en materia de infraestructura y planificación, pero la recuperación plena de la conectividad aérea santacruceña todavía sigue siendo una meta en construcción.
La pregunta que comienza a plantearse en distintos sectores productivos no es cuánto se invertirá, sino cuándo esas inversiones lograrán traducirse en más vuelos, mejores conexiones y una integración efectiva para una provincia que continúa enfrentando enormes desafíos logísticos.
Por: Extremo Minero