La combinación de menor coparticipación, caída del consumo y altos niveles de morosidad está generando un fuerte deterioro en las cuentas de los municipios mendocinos.
La delicada situación económica que atraviesa el país también comenzó a sentirse con fuerza en las arcas municipales de Mendoza. La mayoría de las comunas registra una fuerte caída en la recaudación de tasas municipales, mientras que en algunos departamentos la morosidad de los contribuyentes ya alcanza el 70%.
El escenario preocupa a los intendentes, que aseguran estar haciendo «malabares» para mantener los servicios públicos, sostener las obras y garantizar el funcionamiento de las administraciones locales.
Menos consumo y menos recursos para las comunas
La caída de la actividad económica provocó un descenso en la coparticipación federal de impuestos, principalmente por la baja en la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA), uno de los principales indicadores del consumo.
El impacto es doble para Mendoza, ya que además de recibir menos recursos nacionales, la provincia también registra una disminución en la recaudación de tributos propios, como Ingresos Brutos, Sellos, Impuesto Automotor e Impuesto Inmobiliario.
Según datos oficiales, Mendoza recibió un 7% menos de coparticipación en términos reales durante 2026 y además sufrió una caída del 3% en la recaudación provincial.
Tasas municipales en caída libre
La situación se agrava por el desplome en el cobro de las tasas municipales. Un relevamiento realizado entre distintas comunas de la provincia refleja un panorama crítico: en algunos departamentos solo entre el 30% y el 35% de los contribuyentes están al día con sus obligaciones.
En otras palabras, existen municipios donde siete de cada diez vecinos no pagan las tasas municipales, un escenario que complica seriamente las finanzas locales.
General Alvear, uno de los casos más preocupantes
Uno de los departamentos más afectados es General Alvear. Su intendente, Alejandro Molero, reconoció que la situación es muy delicada. «La gente está dejando de pagar tasas y servicios municipales«, aseguró el jefe comunal.
Además, explicó que muchas familias priorizan otros gastos porque los servicios municipales son aquellos que «jamás se cortan«, por lo que suelen quedar relegados en la lista de pagos. Los números son contundentes: solo el 34% de los contribuyentes paga las tasas municipales, lo que significa que existe un 66% de morosidad en el departamento.
Malargüe busca incentivos para recuperar la recaudación
En Malargüe, el panorama tampoco es alentador. El intendente Celso Jaque informó que la recaudación actual ronda apenas el 46%. «Lo primero que deja de pagar un vecino cuando tiene problemas económicos es la tasa municipal, porque los servicios de la comuna no se van a cortar«, explicó.
Ante esta situación, el municipio analiza implementar nuevos incentivos. El año pasado realizaron sorteos de heladeras, televisores y otros premios para quienes estuvieran al día con sus obligaciones.
Sin embargo, el impacto de la morosidad en Malargüe es menor que en otros departamentos, ya que solo el 5% de los recursos municipales proviene de las tasas, mientras que el 95% restante llega mediante coparticipación, regalías petroleras y participación municipal.
Ajuste y dificultades para sostener los gastos
Jaque también admitió que el municipio debió ajustar sus cuentas y priorizar gastos esenciales. «Hemos priorizado el gasto en función de lo necesario«, sostuvo, y recordó que recibió la comuna con cerca de 2.000 empleados municipales y actualmente cuenta con 1.650 trabajadores.
Además, reconoció que no han podido otorgar aumentos salariales para evitar nuevos recortes de personal.
San Martín registra una morosidad del 70%
La situación en San Martín es incluso más compleja. La subsecretaria de Hacienda, Elizabeth Giunta, señaló que durante 2026 solo el 30% del padrón de contribuyentes abonó las tasas municipales.
Esto implica una morosidad del 70%, un porcentaje superior al registrado en 2025, cuando el nivel de pago oscilaba entre el 40% y el 60%.
No obstante, explicó que la recaudación en valores no cayó de manera tan pronunciada gracias al aumento de la unidad tributaria y a la regularización de deudas pendientes.
Junín y Maipú también sienten el impacto
En Junín, el intendente Mario Abed reveló que el municipio sufrió una caída del 35% en la recaudación respecto del año pasado, un golpe que complicó el equilibrio financiero de la comuna.
Por su parte, desde Maipú admitieron una «fuerte caída en la recaudación» y aseguraron que los equipos técnicos están analizando la situación.
Incluso advirtieron que el municipio podría alcanzar un piso histórico en el cobro de tasas, reflejando la gravedad del escenario económico.
San Rafael y Las Heras muestran un panorama más estable
Desde San Rafael, el municipio informó que la recaudación se encuentra en línea con lo previsto en el presupuesto y ya alcanzó aproximadamente el 43% de la meta anual.
Además, señalaron que la Tasa de Servicios a la Propiedad Raíz mantiene niveles estables de cumplimiento, aunque reconocieron una caída en la cobrabilidad de la Tasa de Comercio, producto de la situación económica.
En tanto, en Las Heras indicaron que la morosidad se ubica en torno al 50%, una cifra similar a la registrada el año pasado.
Desde la comuna aseguraron que, pese a las dificultades, se mantienen las obras y la prestación de servicios, aunque reconocieron haber solicitado un adelanto de coparticipación para afrontar el contexto financiero.
Luján de Cuyo también registra pérdidas
En Luján de Cuyo, el municipio informó que durante los primeros cinco meses de 2026 la coparticipación cayó un 30% en términos reales respecto del mismo período de 2025.
Además, las tasas municipales descendieron un 12%, profundizando las dificultades económicas de la comuna.
Una tormenta perfecta para los intendentes
La combinación de menor coparticipación nacional, caída de la recaudación provincial y altos niveles de morosidad en las tasas municipales configura una verdadera tormenta perfecta para los municipios mendocinos.
Con menos recursos y mayores dificultades para sostener los gastos corrientes, los intendentes enfrentan uno de los escenarios financieros más complejos de los últimos años, mientras la recuperación económica todavía parece lejana