Luis Lucero, secretario de Minería de Nación
Pablo Ferrer
El secretario de Minería de Nación, Luis Lucero, estuvo en Salta, el miércoles pasado, para visitar la planta de litio de Centenario Ratones, que opera Eramine, subsidiaria de la compañía francesa Eramet. Luego de esa recorrida en la Puna salteña, se reunió en Grand Bourg con el ministro de Producción y Minería, Ignacio Lupión; el secretario de Minería, Gustavo Carrizo, y el presidente de Remsa, Javier Montero. Tras el encuentro, habló en exclusiva con El Tribuno.
¿Qué conclusiones se lleva de la visita a Centenario Ratones? La minera tiene en carpeta una ampliación de su planta, ¿podría llegar a entrar dentro del RIGI?
Hipotéticamente sí, los tiempos podrían dar, no lo puedo asegurar, porque depende de cuándo la compañía tenga lista la solicitud de adhesión, que es como se inicia el trámite. No nos han anticipado en qué fecha podría ser; ellos tienen claro que es hasta julio del año que viene que pueden entrar. Así que estuvimos hablando de cómo seguir el proceso, y nos explicaron que están trabajando en algunas cuestiones para terminar un estudio de prefactibilidad y luego pasar a factibilidad. Están muy entusiasmados con la calidad del recurso y con el rendimiento que está alcanzando la planta.
Ellos están en el proceso de ramp up, que es como se le llama al proceso en el cual la planta, desde cero, tiene que alcanzar su máximo potencial, que en este caso es 24.000 toneladas año de carbonato de litio. Y en ese proceso les está yendo bien: según recuerdo lo que nos dijeron hoy, están en el orden del 90%, así que la operación está siendo exitosa.
¿Cómo calificaría este momento de la minería? Escuché a algunos referentes del sector decir que es un momento histórico…
Coincido, es histórico porque estamos logrando que los recursos que sabíamos que teníamos lleguen al momento en que se ponen en valor.
Tenemos los proyectos de cobre planificando el comienzo de su construcción, principalmente en San Juan, pero también Taca Taca en Salta, con empresas de primer nivel mundial y con los países más importantes del mundo mirando al sector de minerales críticos. Eso incluye al litio y al cobre, con Argentina hoy como un referente mundial absolutamente impostergable e ineludible en cualquier discusión seria sobre minerales críticos.
Así que el momento es histórico. Estamos teniendo niveles de inversión, gracias al RIGI, absolutamente inéditos. Hemos superado la decena de miles de millones de dólares en proyectos de inversión. Las operaciones de litio que ya están funcionando, más las anunciadas para los próximos cinco años, van a hacer que para 2035 Argentina sea definitivamente uno de los principales productores de litio del mundo, con cerca de 500 mil toneladas anuales de capacidad instalada. Y en cobre, un potencial de producción que, a 10 años, podría rondar entre 1.300.000 y 1.500.000 toneladas anuales. Tenemos todo dado para ser un actor muy importante en la minería mundial, y eso es histórico.
Hay dos polémicas vinculadas a este crecimiento sobre las que me gustaría conocer su opinión. Una está relacionada con el empleo: se cuestiona a la minería, sobre todo desde el centro del país, diciendo que es una actividad que no genera mucho trabajo en relación con la cantidad de inversión que recibe…
Te doy mi opinión, que en realidad no es mi opinión, es lo que dicen los estudios en el mundo. Primero, la afirmación de que la minería no genera empleo es engañosa en sí misma, porque uno debería preguntarse: comparado con qué. En el caso de los proyectos de litio salteños, si esos proyectos no existieran, esa gente no tendría trabajo de ningún tipo. Entonces, ¿contra qué lo estamos comparando? Lo que quiero decir es que la afirmación de que «no genera tanto empleo» es engañosa si no se la compara con otra cosa.
Por otro lado, y esto es más importante, esa afirmación no mira la cantidad de empleos indirectos que produce cada proyecto minero. En general, en el mundo se maneja un orden de entre 2,5 y 3 empleos indirectos por cada empleo directo en minas. Es decir, por cada empleado que trabaja en la mina, hay entre 2 y 3 empleados trabajando en servicios para la mina o para quienes le sirven a la mina.
«En el caso de los proyectos de litio salteños, si estos no existieran, esa gente no tendría trabajo de ningún tipo».
En Australia tienen bien medidos estos números, y el efecto multiplicador de riqueza y de generación de sueldos que han visto en el desarrollo de Australia Occidental, que es el sector minero por excelencia, es muy fuerte. Así que creo que es una doble falacia: por un lado, porque es una afirmación absoluta que no permite comparar contra nada, y por otro, porque no mira el efecto indirecto del empleo minero.
Y la otra polémica tiene que ver con el campamento del proyecto Vicuña, en San Juan, que se licitó y ganó una compañía china. Eso provocó reacciones de proveedores locales, preocupados porque ese sea el modelo con el que se va a desarrollar la minería en el país…
Otra vez, no sé si la gente que opina así tuvo toda la información disponible. Hay una realidad, no vamos a poder ser absolutamente competitivos en todo, y las empresas tienen que asegurarse un retorno; una inversión de la magnitud que está haciendo Vicuña, ya que usted lo trae a colación, tiene que hacerse con niveles competitivos. La información que tenemos de la compañía es que hicieron un concurso de precios absolutamente transparente, y que ganó la oferta sustancialmente más baja, por un margen considerable. Yo habría deseado que ganara una empresa argentina, y también habría deseado que una empresa argentina fuera lo suficientemente competitiva como para desplazar a una china. Pero la economía abierta puede producir estos resultados que, si uno mira el caso particular, son indeseables y es lo que queremos. Pero si miramos el panorama general, sin duda estamos mejor que cuando no había minería ni una empresa dispuesta a invertir unos 18 mil millones de dólares a lo largo de 10 años en Argentina. Quejarse porque hay un aspecto del proyecto que va a ser chino me parece quedarse en el árbol y no ver el bosque.

Insisto con lo de Vicuña, porque acá en Salta los proveedores dicen justamente que no pueden competir con una empresa china porque la carga impositiva en Argentina es alta, mientras que la empresa china está de alguna manera subsidiada por su Estado, por lo que la competencia no se da en igualdad de condiciones…
No tengo una respuesta para esa afirmación absoluta. No es una competencia de proveedores argentinos contra proveedores chinos. El componente local que tenemos estudiado en los casos del RIGI es de más del 80%. Eso es lo que nos dicen las estadísticas de los proyectos RIGI que seguimos.
Así que, otra vez, me parece que estamos ante una afirmación en abstracto, con la que en parte uno podría coincidir si es que el Gobierno no estuviera haciendo ciertas cosas para bajar el costo argentino.
En cuanto al Ferrocarril Belgrano Cargas, si bien es un área que no le compete directamente, imagino que le interesa por todo lo que puede generar para la minería. ¿Cómo está ese proceso, ya que se había anunciado una licitación para mayo y no se concretó?
Se está terminando de trabajar en los pliegos. Hay algunas cuestiones finales que se están puliendo. Personalmente, hubiera querido ver esta licitación en curso mucho antes; es lo que todos habríamos querido, pero la cuestión es compleja. Tiene muchas facetas que deben estudiarse detenidamente, porque estamos hablando de una concesión muy grande, que queremos llevar adelante del modo más competitivo posible para obtener el mejor concesionario, que le provea el mejor servicio posible, entre otras cosas, a las mineras que lo necesitan.
Lo veo muy entusiasmado con lo que puede venir…
Estamos viviendo niveles de inversión y de interés como no habíamos visto. Ya tengo casi 66 años; digamos que tengo noción económica desde los 16, así que hace unos 50 años que soy testigo de la historia económica argentina, y no había vivido un momento así en la minería, definitivamente. Personalmente estoy con mucho optimismo: creo que en 15 años Salta, Catamarca, Jujuy y Cuyo van a ser otra región. Y la gente va a estar en mejores condiciones económicas, con mejores sueldos, mejores trabajos, más seguridad, más contención. Todo esto que estamos viendo va a traducirse en vivir mucho mejor en 5 a 8 años, y por mucho tiempo más. La minería puede traer una riqueza que dure generaciones