Pablo Ferrer
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El sector privado salteño no logra despegar. Los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), correspondientes a marzo pasado, confirman que el empleo formal en la provincia continúa sin reaccionar, con una nueva caída mensual que se suma a la pérdida de puestos acumulada durante todo 2025.
Según el informe difundido por la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, Salta registró en marzo 121.200 puestos de trabajo asalariados privados formales, lo que representa una baja del 0,4% respecto a febrero. La cifra implica 3.100 empleos menos que en marzo de 2025, una caída interanual del 2,5%.
La comparación con períodos previos profundiza el panorama de crisis del empleo: la provincia tiene hoy 7.200 puestos menos que en diciembre de 2024 y 8.800 menos que en diciembre de 2023. Durante 2025, Salta perdió alrededor de 6.000 puestos de trabajo privados, en un escenario marcado por la retracción del consumo y el freno de la actividad en distintos sectores de la economía.
Con este resultado, no se proyecta una recuperación del empleo formal privado al menos durante el primer semestre del año. Las expectativas en el sector productivo están puestas en la reactivación de la actividad minera, que de concretarse podría motorizar la creación de empleo tanto de manera directa en las compañías mineras como en toda la cadena de proveedores y servicios vinculados.
Empleo público
La radiografía laboral de Salta muestra una realidad que se repite en gran parte del norte argentino: un Estado con fuerte presencia como empleador y un sector privado que no logra generar puestos de trabajo formales al ritmo del resto del país. Un informe reciente de la Fundación Mediterránea revela que la provincia supera el promedio nacional de empleo público y, al mismo tiempo, se ubica entre las jurisdicciones con menor cantidad de trabajadores privados registrados.
Según el estudio, la provincia registra 58 empleados públicos provinciales cada mil habitantes, una cifra superior al promedio nacional, que se ubica en 50 trabajadores estatales por cada mil habitantes.
La investigación señala que las diferencias entre provincias son marcadas. Mientras Córdoba encabeza el ranking con menor peso relativo del empleo público, con apenas 33 trabajadores estatales por cada mil habitantes, le siguen Buenos Aires (38), Santa Fe (41) y Mendoza (45)