La minería argentina se encamina hacia uno de los años más importantes de su historia reciente. Las proyecciones del sector indican que las exportaciones podrían superar los 9.100 millones de dólares durante 2026, una cifra que no solo marcaría un récord, sino que también consolidaría a la actividad como uno de los principales generadores de divisas del país.
Por Sergio Bustos
Detrás de ese crecimiento aparece un protagonista que hasta hace pocos años ocupaba un lugar secundario en la estructura productiva nacional. Aunque el oro y la plata continúan aportando la mayor parte de las exportaciones mineras, es el litio el que explica gran parte de la expansión esperada para los próximos años.
Los datos difundidos por la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) muestran que las ventas externas del sector podrían alcanzar los US$9.115 millones en 2026. La cifra representa un incremento superior al 50% respecto de los niveles registrados durante el año anterior y fortalece la aspiración de la minería de convertirse en el tercer gran complejo exportador de la economía argentina.
El crecimiento no surge de un fenómeno aislado. Durante 2025, las exportaciones mineras llegaron a US$6.075 millones, con una expansión interanual del 31%. Además, se trató del quinto año consecutivo de crecimiento para una actividad que viene aumentando su participación dentro de la estructura económica nacional.
Uno de los indicadores que más observan los analistas es la balanza comercial del sector. Mientras las exportaciones superaron los US$6.000 millones el año pasado, las importaciones apenas alcanzaron los US$202 millones. Esa diferencia permitió consolidar uno de los saldos positivos más elevados entre las actividades productivas argentinas.
El interés de los inversores también acompañó esa evolución. Según el informe de la CAEM, la Inversión Extranjera Directa en minería aumentó un 27% durante 2025 y acumuló una suba del 88% respecto de 2023. Al cierre del año pasado, el stock total de inversiones alcanzó los US$17.645 millones.
Sin embargo, el dato que más llama la atención se encuentra en el comportamiento del litio. La producción del mineral registró un crecimiento del 56% en 2025 y se convirtió en el principal impulsor del desarrollo minero argentino. Para 2026, las estimaciones combinan mayores volúmenes de producción con una recuperación de los precios internacionales.
Ese escenario podría generar un incremento del 181% en las exportaciones de litio respecto del año anterior. De concretarse las previsiones, el mineral aportaría alrededor de US$2.559 millones en ventas externas, consolidando a Argentina como uno de los actores más relevantes dentro del mercado global de minerales estratégicos.
La expansión está estrechamente vinculada al crecimiento de la industria de baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía renovable. La demanda internacional continúa en aumento y coloca al denominado Triángulo del Litio, integrado por Argentina, Chile y Bolivia, en una posición privilegiada dentro de la transición energética mundial.
Mientras tanto, el oro y la plata atraviesan una realidad distinta. Aunque continúan generando gran parte de las divisas del sector, enfrentan una disminución en los niveles de producción debido al agotamiento progresivo de algunos yacimientos maduros. Aun así, los elevados precios internacionales sostienen el valor de sus exportaciones.
Las proyecciones para este año estiman que el oro aportará US$5.129 millones y la plata alrededor de US$1.172 millones. En ambos casos, el crecimiento responde más al valor de mercado de los metales que a una expansión de los volúmenes extraídos.
Desde la CAEM advierten que esa diferencia es fundamental para entender el momento que atraviesa la actividad. Mientras el litio exhibe un crecimiento impulsado por nueva producción, los metales preciosos dependen en gran medida de factores externos y de cotizaciones internacionales que pueden modificarse rápidamente.
Por eso, aunque las perspectivas son favorables, el sector también observa algunos desafíos. La cámara empresaria remarcó que “el optimismo sobre estas proyecciones debe tomarse con cautela, reconociendo que una parte del salto exportador obedece a un efecto precio muy relevante en los metales preciosos”. La advertencia busca poner en contexto un escenario de expansión que, pese a sus oportunidades, continúa sujeto a variables globales difíciles de controlar