El economista Nadín Argañaraz detalló a La Voz En Vivo cómo se compone la carga fiscal argentina y el impacto de las recientes reformas nacionales.
La presión impositiva en Argentina
El sistema tributario argentino mantiene una estructura de alta complejidad con 150 tributos identificados, aunque la recaudación efectiva se concentra de manera extrema en un puñado de herramientas fiscales.
Durante su participación en La Voz En Vivo, el titular del Iaraf analizó la velocidad de las bajas impositivas y la dinámica de los aumentos.
Pese al perfil del actual Gobierno, Argañaraz advirtió que el proceso de reducción de impuestos es lento, habiéndose eliminado hasta el momento solo cinco tributos menores.
Se trata de impuestos internos vinculados a la modernización laboral, seguros y objetos suntuarios, que tienen un peso marginal en la recaudación total.
La concentración de los impuestos en Argentina
La complejidad del sistema se hace evidente al observar que apenas seis tributos explican el 85% de los ingresos totales del Estado en sus tres niveles. Si se extiende la lista a diez impuestos, la cobertura alcanza el 94% de la recaudación total país.
«Hay una enorme concentración en pocos tributos y en esos seis están los que básicamente todos vivenciamos de alguna manera», explicó Argañaraz en. Entre ellos se destacan el IVA, Ganancias, aportes y contribuciones a la seguridad social, e Ingresos Brutos.
A esta lista se suman la tasa municipal de inspección, seguridad e higiene, y el impuesto al cheque, completando el núcleo duro del esquema fiscal vigente.
Según el especialista, los impuestos eliminados recientemente tenían una incidencia mínima en el agregado, aunque impactan en sectores específicos,.
Presión fiscal: qué bajó y qué subió
Al analizar la presión fiscal legal, el economista destacó la eliminación del Impuesto PAIS, que representaba un punto del Producto Bruto Interno (PBI). También mencionó reducciones en derechos de exportación, particularmente para el complejo sojero, y bajas en alícuotas de impuestos internos.
Sin embargo, Argañaraz subrayó que este camino a la baja convive con incrementos significativos en otros rubros que afectan el bolsillo diario,. El impuesto a los combustibles registró subas importantes debido a un proceso de «sinceramiento» tras años de atraso respecto a la inflación.
«Si uno pone el foco solamente en los que bajan, da la sensación que todo bajó y no; el impuesto a los combustibles ha tenido una suba importante», aclaró el analista. Otro tributo con tendencia alcista es el Impuesto a las Ganancias sobre personas humanas tras los cambios en la Ley Bases.
Comparación regional y costos laborales
En términos de competitividad con países vecinos como Chile, México o Perú, Argentina se diferencia principalmente por la existencia del impuesto a los Ingresos Brutos. Este tributo provincial es una de las mayores distinciones de la estructura local respecto a la región.
Respecto a la carga laboral, Argentina se ubica en el «podio» mundial de mayores contribuciones patronales, situándose cerca de niveles de países como Austria y Francia. Esta situación marca un desafío estructural para la competitividad de las empresas locales.
Sobre la reforma laboral, Argañaraz mencionó que el nuevo régimen de incentivo a la formalización busca bajar hasta un 80% las contribuciones por cinco años. No obstante, señaló que la formalidad real dependerá principalmente de que la economía logre traccionar mayor actividad económica.
Nuevo mapa tributario para ciudadanos
Para facilitar la comprensión del sistema, el Iaraf lanzó un mapa tributario interactivo que permite visualizar la carga fiscal por ciudad. Según el reporte, existen localidades en Argentina donde un ciudadano puede estar sujeto a hasta 80 tributos diferentes.
«Ningún argentino paga 150 tributos; lo que identificamos son distintos tipos de tributos. En algunas ciudades, entre nación, provincia y municipio, tenés 80», concluyó el economista.
La recaudación neta actual muestra una caída real, explicada tanto por la política de baja de impuestos como por la menor actividad económica