Cambios en la matriz productiva
La aceleración de la energía y la minería como generadores de divisas empieza a reconfigurar la balanza de dólares, uno de los datos más sensibles para la economía. Según datos del Banco Central, ambos sectores aportaron en el primer cuatrimestre del año prácticamente la misma cantidad de dólares que el complejo agroexportador. Es una señal del peso creciente de Vaca Muerta y las inversiones mineras (de la mano del RIGI) en el entramado productivo nacional.
El debate sobre si estos sectores serán un «nuevo agro» parece empezar a cristalizarse. Un informe de la consultora 1816 destacó que la oferta neta de dólares en el mercado libre de cambios proveniente de petróleo, gas y minería alcanzó unos US$ 8.150 millones entre enero y abril, un monto similar al generado por cereales y oleaginosas. «Todo el mercado esperaba hace tiempo que en algún momento la energía sea tan relevante para la balanza de pagos como el agro y lo cierto es que ese futuro ya llegó», señaló la entidad.
Los datos muestran diferencias en la composición de los ingresos. En las cerealeras, el 91% de los dólares provino de exportaciones netas. Para el segmento de petróleo, gas y minería, esa proporción fue del 71%. La diferencia se explica por las colocaciones financieras: una parte importante ingresó a través de la liquidación de obligaciones negociables emitidas por empresas.
Este fenómeno también fue destacado por la Fundación Mediterránea, al señalar que detrás de esta oferta subyace una combinación de factores comerciales y financieros. El flujo es alimentado por el excedente comercial externo, pero también impacta con fuerza la venta de dólares de obligaciones negociables del sector privado y las colocaciones de deuda de provincias, que desde las elecciones acumulan cerca de US$ 15.500 millones.
Un elemento clave hacia adelante es que estos rubros concentran la mayor parte de los anuncios de proyectos del RIGI. De los US$ 94.922 millones aprobados, según la consultora Paspartú, el 51% corresponde a mineras y el 42% a petróleo y gas. Hasta abril, el Banco Central registró desembolsos concretos por US$ 1.300 millones.
El cambio de escala aparece también en las proyecciones de EcoGo. Impulsadas por la suba del precio internacional del petróleo, las exportaciones energéticas se estiman en US$ 11.000 millones para 2025 y US$ 15.000 millones para 2026. En minería se apuntan ventas por US$ 5.600 millones el próximo año y US$ 7.700 millones en 2026. En paralelo, la mejora de precios internacionales agrícolas permitirá al agro aportar exportaciones cercanas a US$ 32.000 millones en 2026.
Con este escenario, EcoGo elevó su previsión para las exportaciones totales de bienes de 2026 a casi US$ 97.000 millones, al borde de los US$ 100.000 millones. Esto llevaría el superávit comercial a unos US$ 20.000 millones el próximo año, frente a los US$ 11.300 millones calculados para 2025. Finalmente, 1816 destacó que durante abril y mayo el superávit comercial alcanzó para compensar la demanda de dólares sin fines específicos (como atesoramiento y turismo), algo inédito en el año