La empresa resalta la importancia de la trazabilidad, la valorización de materiales y el compromiso compartido entre organizaciones y ciudadanos para avanzar hacia una gestión más sustentable.
Gestionar residuos es mucho más que cumplir una norma, es asumir la responsabilidad sobre su destino.
En el Día Mundial del Ambiente, desde De La Bahía Reciclados destacan la importancia de la trazabilidad, la valorización de materiales y el compromiso compartido entre empresas y vecinos para construir una gestión de residuos más sustentable.
Cada 5 de junio, el Día Mundial del Ambiente invita a reflexionar sobre una pregunta que debería estar presente durante todo el año respecto de qué sucede con los residuos una vez que salen de nuestra vista. En un contexto donde las exigencias ambientales son cada vez mayores, la gestión responsable de los residuos se vuelve un aspecto clave para empresas, instituciones y ciudadanos.
Para la licenciada Natalia Martín, gerente de Administración y Desarrollo Institucional y vicepresidenta del Directorio de De La Bahía Reciclados S.A., el desafío no pasa únicamente por cumplir con la normativa vigente, sino por incorporar la gestión ambiental como parte de la cultura organizacional.
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“Hoy contamos con reglamentaciones claras para la gestión de residuos industriales y comerciales. Las normas existen y establecen cómo debe actuar cada actor del sistema. Sin embargo, el verdadero desafío es incorporarlas como parte natural de la gestión cotidiana y no solamente como una exigencia frente a una inspección”, sostiene Natalia.
La Provincia de Buenos Aires cuenta actualmente con marcos regulatorios específicos para la gestión de residuos industriales no especiales y para los residuos asimilables a urbanos. Además, los operadores habilitados deben informar periódicamente qué materiales reciben, en qué cantidades y cuál es su destino final.
Más allá de las obligaciones legales, Natalia considera que la responsabilidad ambiental comienza mucho antes de cualquier control.
“Muchas empresas ponen el foco en los residuos peligrosos o especiales, que naturalmente requieren protocolos estrictos. Pero existe otro universo muy importante de residuos reciclables que suele ser visto simplemente como algo que hay que retirar. Allí también hay una enorme oportunidad de gestión y recuperación”, señala.
Papel, cartón, plástico, vidrio y aluminio son algunos de los materiales que pueden reincorporarse a procesos productivos cuando son separados y tratados adecuadamente.
En ese sentido, la valorización de residuos aparece como una herramienta concreta para reducir el impacto ambiental y aprovechar recursos que de otro modo terminarían descartados.
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“Gestionar adecuadamente implica minimizar aquello que termina enterrado y maximizar aquello que puede tener una segunda vida. Convertir residuos en recursos no es un eslogan: es una decisión de gestión”, afirma.
Uno de los conceptos centrales en este proceso es la trazabilidad. Conocer el recorrido completo de cada corriente de residuos permite garantizar que los materiales reciban el tratamiento correspondiente y evita que el problema simplemente se traslade de un lugar a otro.
“La trazabilidad no es un requisito burocrático. Es la única manera de asegurar que lo que sale de una planta no se convierta en un problema para otro. Sin trazabilidad, muchas veces gestionar residuos termina siendo simplemente sacarlos de la vista”, advierte.
Desde De La Bahía Reciclados también destacan la importancia del compromiso ciudadano. A través de sus Puntos Verdes, ubicados frente a la planta de la empresa y en calle Aguado, buscan acercar herramientas concretas para que los vecinos puedan participar activamente en la separación de materiales reciclables.

“No se trata de trasladar una obligación a los ciudadanos, sino de acompañarlos para que puedan convertirse en generadores responsables. Un vecino que separa correctamente, una PyME que formaliza su gestión y una gran empresa que incorpora buenas prácticas forman parte del mismo sistema”, señala la licenciada.
Para Natalia Martín, cumplir con la legislación vigente no debería interpretarse como una carga, sino como una oportunidad para mejorar la eficiencia, la transparencia y la sostenibilidad de las organizaciones.
“El residuo que descartamos no desaparece. Sigue existiendo en algún lugar y su destino depende de las decisiones que tomamos antes de que salga de nuestra vista. Separar correctamente, exigir trazabilidad y trabajar con operadores habilitados son acciones concretas que reflejan nuestro compromiso con el ambiente y con la comunidad”, puntualiza.
Con casi dos décadas de trayectoria en la valorización de materiales reciclables, De La Bahía Reciclados sostiene que la construcción de una gestión sustentable requiere del compromiso de todos los actores involucrados.
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Empresas, instituciones y vecinos tienen un rol fundamental en un proceso que busca reducir el impacto ambiental y promover una economía cada vez más circular.
Porque gestionar residuos es, en definitiva, hacerse cargo de su destino