Por Sebastián Pintos – Luego de que el Concejo Municipal aprobara la suspensión por seis meses la actualización de la Unidad de Cuenta Municipal (UCM), la secretaria de Hacienda y Finanzas de la Municipalidad de Rafaela, Silvina Bravino, reconoció que el Ejecutivo deberá encarar un profundo reordenamiento presupuestario para afrontar el resto del año con ingresos congelados y costos que continúan ajustándose por inflación.
En diálogo con CASTELLANOS, la funcionaria sostuvo que el escenario obliga a revisar prioridades y analizar el impacto de la medida sobre las distintas áreas de gestión. La situación adquiere especial relevancia porque la UCM ya había permanecido sin actualizaciones durante la primera mitad del año por una decisión aprobada a fines de 2025. Con la nueva votación, esa restricción se extenderá hasta diciembre. En la práctica, el Municipio deberá sostener servicios, insumos, salarios, el pago a sus proveedores, las obras y compromisos asumidos con los mismos ingresos durante todo 2026. Desde el municipio reconocen que será dificil sostener todos sus frentes con una unidad de cuenta congelada.
«Estamos en una situación en donde tenemos que poner un alto y empezar a reordenar un poco de acuerdo a los contratos ya asumidos y a los proyectos que estaban en carpeta o por salir», señaló Bravino. En ese sentido, explicó que el análisis estará centrado en determinar qué iniciativas son prioritarias y cuáles podrán ser reprogramadas o ajustadas durante los próximos meses.
La definición deja entrever uno de los principales efectos de la medida aprobada por el Concejo, y es que no impactará sobre las obras ya comprometidas, pero sí condicionará la capacidad de impulsar nuevas iniciativas o acelerar proyectos que se encontraban en evaluación.
La funcionaria aclaró que las obras y compromisos contractuales ya asumidos continuarán adelante. Entre ellos mencionó los trabajos que se ejecutan en la Recova Ripamonti, una obra que cuenta además con financiamiento provincial y municipal. «Hay cuestiones que están firmes desde prácticamente el inicio de la gestión. Por cuestiones contractuales van a continuar y hay obras importantes que son claves para el momento que se viene, sobre todo con las competencias suramericanas», afirmó.
Sin embargo, la preocupación del Ejecutivo no pasa únicamente por el presente. En distintas áreas reconocen que el desafío será sostener durante los próximos meses el nivel de inversión alcanzado desde el inicio de la gestión, en un contexto donde las herramientas de actualización de recursos quedaron suspendidas por decisión política de la oposición.
Obras en el centro rafaelino
Bravino remarcó que dentro de las prioridades se encuentran aquellas intervenciones vinculadas a la preparación de la ciudad para los Juegos Suramericanos 2026, además de otras obras destinadas a mejorar la infraestructura urbana y la imagen de Rafaela.
En esa línea, también mencionó la continuidad de las intervenciones en la plaza 25 de Mayo y el programa de construcción de veredas. Sobre este último punto, recordó que, si bien se ejecuta mediante el sistema de contribución por mejoras, el Municipio debe afrontar una parte importante de la inversión inicial. «Las contribuciones por mejoras tienen una cobranza cercana al 60%, por lo que el Municipio necesita tener solvencia para avanzar con las obras mientras se va recuperando la inversión», explicó.
Esa necesidad de anticipar recursos propios explica por qué la disponibilidad financiera resulta determinante para sostener el ritmo de ejecución. En otras palabras, cuanto menor es la capacidad de financiamiento del Municipio, más compleja se vuelve la posibilidad de encarar nuevas obras o ampliar las ya previstas.
Respecto del plan de pavimentación previsto para distintos sectores de la ciudad, incluida una primera etapa en barrio Mora, indicó que todavía se están evaluando los resultados del registro de oposición y que aún existe margen para redefinir aspectos del proyecto. «Vamos a tener que establecer un orden de prioridades y veremos cómo va quedando a lo largo del año», admitió.
La actividad económica, bajo la lupa
Durante la entrevista, Bravino también se refirió al comportamiento de la recaudación municipal y aseguró que la desaceleración económica ya comienza a reflejarse en algunos tributos. El dato no es menor, la decisión de congelar la UCM llega en un momento donde los ingresos vinculados a la actividad económica muestran señales de desaceleración, lo que profundiza la presión sobre las cuentas municipales.
Particularmente mencionó el Derecho de Registro e Inspección (DREI), principal fuente de ingresos del Municipio, cuya evolución se encuentra por debajo de la inflación. «Se nota el parate o la recesión que hay en la actividad económica. El DREI se mantiene e incluso es levemente superior al año pasado en términos nominales, pero siempre por debajo de la inflación», explicó.
En cuanto a la Tasa General de Inmuebles, destacó que mantiene niveles históricos de cumplimiento de entre el 80% y el 84%, mientras que los convenios de pago alcanzan un índice de cumplimiento cercano al 94%.
«El contribuyente rafaelino siempre cumple con los tributos municipales. Pero también entendemos que muchas familias hoy tienen limitaciones y que al momento de elegir entre un alimento y un tributo, la prioridad es la subsistencia», reconoció.
Una UCM congelada hasta diciembre
La secretaria confirmó que la UCM mantendrá su valor actual de $72,71 hasta fin de año, lo que implica que la mayoría de los tributos municipales permanecerán sin modificaciones durante el segundo semestre. «El promedio de la tasa hoy está entre los 20.000 y los 25.000 pesos, por lo que va a seguir en esos mismos valores», precisó.
No obstante, defendió la propuesta de actualización impulsada por el Ejecutivo y cuestionó los cálculos utilizados por la oposición para sostener que los aumentos aplicados durante la actual gestión estuvieron por encima de la inflación.
Según explicó, la comparación realizada por algunos sectores políticos omite los meses de mayor inflación registrados a finales de 2023, cuando la UCM permaneció retrasada respecto de los indicadores económicos.
«La gestión anterior nunca estuvo tanto tiempo sin actualizar la UCM. Desde 2022 comenzó a generarse una brecha entre la UCM autorizada por el Concejo y la que surgía de la fórmula polinómica», sostuvo. Para Bravino, parte de los incrementos aplicados durante la actual administración respondieron justamente a la necesidad de corregir ese atraso acumulado. «Actualmente el valor de la UCM está desfasado en casi un 32%», concluyó.
Desde el Ejecutivo sostienen que el debate no se limita a una discusión tributaria. Entienden que detrás de la suspensión de la actualización existe una decisión que reduce el margen financiero de la administración local en un año atravesado por obras estratégicas, servicios crecientes y compromisos ya asumidos.
Luego del resultado de la discusión política sobre la UCM en el Concejo, queda abierto un interrogante que probablemente acompañe el debate durante los próximos meses, y es que, si la decisión de congelar la herramienta de actualización tributaria terminará representando un alivio para los contribuyentes o si, por el contrario, sus efectos se trasladarán a la capacidad del Municipio para sostener obras, servicios y proyectos de infraestructura considerados estratégicos para el crecimiento de Rafaela