La “parábola de los vices”. Santa Cruz, Leguizamón salió a destruir los argumentos del gobernador y su equipo sobre las obras e inversión de los U$S 600 M

(Por: Rubén Lasagno) – En ciencia político en la llamada “parábola de los vices” se describe la tensión estructural e histórica entre presidentes o gobernadores y sus segundos al mando. Los hemos visto en De La Rúa/Álvarez, Menem/Duhalde, Cristina/Cobos, Milei/Villarruel y los chisporroteos en la provincia que siempre fueron disimulados, pero que existieron en la mayoría de los gobiernos K. Sin embargo, ninguno fue tan evidente (o al menos eso parece) como el que divide las aguas entre el gobernador Claudio Vidal y su vicegobernador, Fabián Leguizamón.

En el canal local, Leguizamón hizo declaraciones sobre la inconveniencia de tomar el crédito en dólares que impulsa el gobernador y su ministro de economía. Al respecto el Vicegobernador dijo:

Nosotros no podemos deliberadamente dar USD 600 millones a un Gobernador sin especificar para qué es. Yo creo que acá lo primero es la gente y decir para qué queremos los 600 millones, ¿a dónde van?, ¿qué es lo que nosotros necesitamos saber? Porque eso tiene que ver con la responsabilidad del voto que nos dio la gente y estamos hablando de 600 millones.

Entonces yo tuve la oportunidad de esto decírselo a algunos ministros. Creo que es importante que en la planificación sepamos a dónde va la plata de Santa Cruz y que el pueblo de Santa Cruz sepa a dónde va la plata. Entonces, que seamos distintos a lo que ha hecho el Kirchnerismo. El sinceramiento también es importante en esto.

Entonces, si nosotros podemos ponernos de acuerdo, los beneficiarios van a ser el pueblo de Santa Cruz. Estamos hablando de pauta salarial, de un Gobierno que tiene un déficit enorme mensual y que es necesario empezar a generar obras porque esto lo que genera también es trabajo para los santacruceños.”

Si analizamos objetivamente los dichos del vicegobernador y no supiéramos quién es el dueño de estas palabras, pensaríamos que se trata de un opositor al Ejecutivo provincial, pero no, es el mismo acompañante de fórmula que habla en tercera persona cuando él mismo es parte del gobierno provincial que pide el endeudamiento.

Las declaraciones del vicegobernador marcándole la cancha públicamente al gobernador no son habituales en esquemas de poder tradicionales, pero en el ecosistema político actual, este tipo de tensiones responde a dinámicas muy específicas de los gobiernos de coalición y si nos remitimos a los ejemplos que dimos al principio, corroboramos que es un fenómeno habitual de las alianzas políticas que son solo “mezclas de partidos” para obtener un triunfo y luego no sirven para nada. Al no ser compatibles ideológicamente, los choques de opinión y posición políticas y las rupturas son inevitables.

¿Y cómo se entiende?

La mala relación entre Leguizamón y Vidal no es ninguna novedad; la necedad, lo obtuso y personalista que es el gobernador, dista del gusto del vice y es natural que las diferencias, con el tiempo, comiencen a horadar la relación hasta ponerla en crisis; esto incluye apetencias políticas de uno u otro y discordancias conceptuales que se mete en medio de ambos. Pero las hipótesis sobre esta postura tan rígida (en apariencias) del vicegobernador ante un tema crucial y de tanto impacto político e institucional, como es la toma del endeudamiento en dólares, dejan mucha tela para cortar y acá lo vamos a resumir para que el lector tenga posibilidad de conocer lo que entre bambalinas del poder provincial, se viene diciendo.

La primera impresión es que Leguizamón rompe lanzas con el gobernador, quizás porque en la ecuación de la toma de deuda Vidal está jugando solo la ficha y no lo cuenta dentro de la misma, quedándose con el manejo exclusivo de los fondos sin participarlo de ese manejo (obviamente) ni de las decisiones de inversión, como le confesó a OPI Santa Cruz el entorno político del gobierno.

La segunda hipótesis es claramente política y tiene que ver con las pretensiones de Leguizamón de armar por fuera del SER y apuntando a quedarse con el Radicalismo. Provincial armando un “nuevo orden”, que logre pelear las elecciones internas del Partido del cual fue expulsado y cuya validez dejó firme la Justicia.

A la parcialidad “oficialista” que lidera Leonardo Roquel, Leguizamón le antepone partidariamente a Samir Zeidán (que está a favor del endeudamiento (¿?)), a quien pretende imponer como el nuevo líder del radicalismo provincial para que ya en el cargo (si triunfa en las internas), le permita a Zeidán borrar de un plumazo la prohibición que pesa sobre el propio Leguizamón y éste reinicie la carrera dentro del partido al que en algún momento renunció.

Y la tercera hipótesis que plantearon las fuentes políticas del gobierno a OPI, es que las declaraciones de Leguizamón sean un “acting” planificado y consensuado con el propio gobernador para emitir esta suerte de “contramensaje”, en el cual el vice “alerta” que la toma del empréstito no es lógica si no se planifica y especifica qué necesidades hay de obtenerlo y cuál será el destino de esos fondos, coincidente con la crítica general de los diputados que no están totalmente convencidos de darle las manos.

El vicegobernador, ensayando este juego “del bueno y el malo” una vez que el Ejecutivo arme el dibujo del famoso “Anexo”, el propio Leguizamón podría declarar públicamente algo así como “Bueno, ahora si, esto era lo que estábamos pidiendo…”, con lo cual estaría respaldando institucionalmente la acción de pedir el crédito, habiendo simulado anteponerse al mismo, pero en verdad, tratando de unir y convencer a los diputados “que tienen dudas” de que el crédito, así planteado y explicado como lo hace el gobiernoen los anexos de obras e inversión, es la mejor decisión que pueden tomar.

Lo que puede sonar rebuscado y ciertamente peligroso para el gobierno, no es nada descabellado de considerar, teniendo en cuenta el grado de desesperación que tiene el gobernador, por hacerse de esos fondos que, como explicamos en el informe del día de ayer, tiene significativos detalles en la instrumentación de la devolución de capital e intereses astronómicos que se pactarían, con el cuidado casi quirúrgico de que los vencimientos tengan cuatro periodos de gracia que caen, tal vez casualmente, en el año y medio que le queda al SER en el gobierno y en los tres de los cuatro años posteriores que Vidal cree, proyectará su re-elección o pondrá un candidato propio. (Agencia OPI Santa Cruz)

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