El urbanista franco-colombiano Carlos Moreno, creador del concepto mundial de la «ciudad de los 15 minutos», disertó en Bariloche ante funcionarios, urbanistas y representantes de la sociedad civil. El encuentro fue organizado por Bariloche del Este y el Gobierno de la Provincia de Río Negro.
«Una mejor ciudad necesita más tiempo para la vida personal, la familia, los amigos, los vecinos.».
Así, Carlos Moreno, profesor en la Universidad de la Sorbona de París y uno de los pensadores urbanos más influyentes del mundo, resumió uno de los ejes de su pensamiento en relación a los cambios que requiere la trama urbana de las ciudades de todo el mundo. Durante una conferencia magistral de casi dos horas, titulada “Desafíos frente a la Crisis Urbana: La Ciudad de Proximidad”, desarrolló su diagnóstico científico y sus propuestas para que las ciudades sean “espacios de encuentro y humanismo”.
Desde 2016 Moreno impulsa el concepto de la «ciudad de los 15 minutos», adoptado como política oficial por la alcaldesa de París Anne Hidalgo y aplicado hoy en ciudades como Curitiba, Melbourne, Bogotá, Shanghái y Milán. La OMS y ONU-Hábitat han respaldado su trabajo. Llegó a Bariloche invitado por el Distrito Urbano Bariloche del Este y el Gobierno de la Provincia de Río Negro.
Durante su visita organizada por el Nuevo Distrito Urbano Bariloche del Este y el Gobierno de la Provincia de Río Negro, Moreno brindó una charla en el hotel Villa Huinid, donde desplegó ante una audiencia local el diagnóstico que viene construyendo hace años a partir de investigaciones en todos los continentes y que puede resumirse en una pregunta: ¿qué tipo de ciudades queremos para el siglo que ya transcurre?
Previamente, el Gobernador Alberto Weretilneck agradeció la visita y remarcó la importancia de pensar el crecimiento urbano de manera planificada. “No podemos dejar de aprender -dijo-, de investigar y de aportar entre todos a la planificación de lo que viene, porque no hay una sola ciudad en Río Negro que no tenga crecimiento”.
El diagnóstico: ciudades que crecen y pierden humanidad
El problema de fondo, según Moreno, no es el tamaño de las ciudades sino el modelo con que fueron construidas. El urbanismo del siglo XX apostó por construir cada vez más extendidas hacia los márgenes y acelerar la vida para ganarle la batalla a la distancia. El resultado fue contradictorio: se ganó esa batalla, pero se perdió la del tiempo útil. «Una ciudad hay que medirla en tiempo útil», dijo. «Una mejor ciudad necesita más tiempo para la vida personal, la familia, los amigos, los vecinos.»

La propuesta: proximidad como virtud y como política
Frente a ese diagnóstico, Moreno propone un cambio de paradigma: reemplazar el modelo de la expansión por el de la proximidad. La ciudad debe medirse en tiempo útil, no en metros cuadrados construidos. Una ciudad mejor es aquella que le devuelve tiempo a sus habitantes. «Las largas distancias son un vicio, y la proximidad es una virtud», sintetizó.
Ese tiempo útil depende de que trabajo, educación, salud, comercio, recreación, cultura, deporte y espacio público estén accesibles a pie o en bicicleta desde cada hogar, en no más de quince minutos. No es una utopía: es una condición que algunas ciudades del mundo ya están construyendo, y que reduce emisiones, mejora la salud, fortalece el tejido social y abarata los servicios para toda la comunidad. «Una ciudad compacta tiene servicios más eficientes», dijo. «Una ciudad desparramada nos aísla, nos enferma, nos quita humanidad.»
Moreno incluyó también una crítica al lugar cultural del automóvil. Las ciudades del siglo XX, dijo, se masculinizaron alrededor del vehículo privado, convirtiendo al auto en un objeto de estatus social. Ese modelo tiene un costo enorme en calidad de vida y en medio ambiente. Cambiarlo requiere ofrecer alternativas reales: vivienda cerca de los servicios, espacio público habitable, transporte colectivo eficiente.
Y cerró con una afirmación que recorrió toda la charla: «No hay fatalidad urbana. Se necesita visión, perseverancia y paciencia.» Las ciudades y los territorios son el espacio donde la política puede tener el contacto más directo con los habitantes. Desde allí, dijo, puede reinventarse.
Bariloche del Este: donde las ideas se concretan
A lo largo de la charla, Moreno estableció una conexión explícita entre su diagnóstico global y el proyecto que lo trajo a Bariloche. Bariloche del Este, el nuevo distrito urbano que se desarrolla sobre las 132 hectáreas del sector este de la ciudad, es el espacio donde los principios de la urbanidad de proximidad tienen la oportunidad de materializarse desde el diseño mismo. Moreno lo destacó como un caso de referencia que trasciende la escala local: un modelo para Argentina y para América Latina.
«Estamos contribuyendo aquí a que los habitantes vivan mejor, tengan calidad de vida, una vida con tiempo útil, una vida personal, de familia, social, digna. La dignidad humana no se mide en kilómetros, se mide en tiempo útil. La proximidad es el urbanismo del siglo XXI.»
Bariloche del Este integra vivienda, trabajo, educación, salud, cultura, comercio y recreación en una trama mixta y caminable, con más de 12 hectáreas de espacios verdes, una red de ciclovías y la Avenida Mitre del Este —64 metros de ancho con un corredor verde central de casi tres kilómetros— como eje vertebrador. Ninguna vivienda quedará a más de 400 metros de un parque o plaza. El distrito albergará también el nuevo Centro Cívico de la ciudad, la Ciudad Judicial y polos de salud, educación y deporte. Para 2050, podrá albergar a cerca de 46.000 personas.
Las palabras de Valcárcel
El arquitecto y urbanista Juan Manuel Valcárcel, creador de Bariloche del Este, tomó la palabra para contextualizar el momento. Valcárcel lleva casi cinco décadas construyendo la idea de que el crecimiento de la ciudad debía orientarse hacia el este: desde 1977 planificó ese desarrollo en lo que entonces era una zona esteparia alejada del centro. Un trabajo de largo aliento que se cristalizó en 2016 con la aprobación por unanimidad en el Concejo Municipal de una Ordenanza de más de trescientas páginas —el código urbanístico completo del Nuevo Distrito—, sostenida luego sin interrupciones por cinco intendentes sucesivos.
Valcárcel reconoció que hablar de planeamiento y urbanismo frente a Carlos Moreno «no es fácil». Recordó que cuando llegó a Bariloche —una ciudad de poco más de 30.000 habitantes— ya miraba hacia el este con la convicción de que ese era el rumbo natural del crecimiento. «En el oeste se está arruinando el bosque», decía entonces. Esa intuición de hace medio siglo encuentra hoy, en Bariloche del Este, un proyecto concreto y en marcha.
«Las ciudades no son simplemente un edificio o el pavimento», dijo Valcárcel. «Eso sirve para ayudar, pero es la gente la que hace la ciudad. Tenemos que construir una ciudad mejor para el futuro.»
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