Aniversario de la Bolsa de Cereales
El presidente Javier Milei participó esta noche del acto de celebración del 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y allí anunció una muy tibia rebaja de retenciones a los cereales de invierno (trigo y cebada), del 7,5% al 5,5%, cuando el sector esperaba la eliminación a cero. La cambio será implementado a partir de junio próximo.
El impacto fiscal de la medida es mínimo y no termina de dar vuelta las cuentas de los productores a pocas semanas del comienzo de una campaña fina marcada por la suba del gasoil y de los fertilizantes.
El mandatario agregó que también tiene planes para reducir paulatinamente las retenciones a la soja a partir de enero de 2027, pero que eso dependerá de la marcha de la recaudación nacional. Estas rebajas serían de 0,25 a 0,50 punto por mes desde el 24% vigente ahora para el poroto y el 22,5% para la harina y el aceite. Sin embargo, esa medida está supeditada a la evolución de las cuentas fiscales.
El presidente fue mucho más generoso, una vez más, con industriales y petroleros, para los que sí anunció una retención del 0% por sus exportaciones a partir del 1 de julio próximo.
El trigo disponible tiene un valor FOB actualmente de 229 dólares por tonelada, por lo que el 7,5% de retenciones implica un descuento al productor de poco más de 17 u$s/tonelada. Dos puntos de rebaja implica una mejora unos 4,5 u$stonelada. El economista David Miazzo estimó que el costo fiscal de la medida es de apenas 20 millones de dólares en lo que respecta al trigo 2025/26 que queda por vender.
La clave es que el anuncio generará una mejora de los valores de los futuros de trigo y cebada 2026/27, un aspecto clave para sumar superficie de ambos cultivos justo en el arranque de las siembras invernales.
“Comprendo que la velocidad de la rebaja de retenciones no es la ideal. Les agradezco la paciencia, pero mientras tanto seguimos avanzando con otros reclamos del sector”, indicó Milei tras efectuar el anuncio ante un público ávido de buenas noticias. Y resaltó que en su gestión se eliminó el impuesto PAIS (que encarecía los agroinsumos), bajó aranceles para algunos fitosanitarios y creó el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) con un capítulo específico para el sector.
La Bolsa de Cereales es una de las entidades empresarias más antiguas de la Argentina, pues nació en 1854, un año después de la sanción de la primera Constitución Nacional. El presidente arrancó su discurso trazando este paralelo histórico y elogiando ese digesto fundacional como una de las grandes piezas del liberalismo en la historia local. Fue en ese momento cuando interrumpió su discurso leído para anunciar que iba a hacer anuncios para el campo y así se ganó la atención de la platea y cosechó los primeros aplausos.
También interrumpió su discurso cuando reparó que en la platea, en primera fila, estaba el presidente de la Sociedad Rural Argentina junto a su par de Confederaciones Rurales (CRA). “Hola Nicolás”, saludó a Pino, sin detenerse en Carlos Castagnani.
Para los anuncios hubo que esperar varias escenas más de su tradicional prédica a favor del modelo económico liderado por el ministro Luis Caputo, presente en el acto junto al canciller Pablo Quirno, el ministro del Interior Diego Santilli, y sobre todo de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, envuelta en internas palaciegas. También hubo que escuchar las habituales acusaciones del presidente sobre un supuesto complot o intento de golpe contra su gobierno por parte de los políticos opositores.
“Recién cuando venía para aca el FMI dio la aprobación del programa económico de la Argentina y eso libera 1000 millones de dólares. Es decir que los tipos que hacen cuentas en serio ven el programa económico de modo mucho más consistente que los que quieren que a la Argentina le vaya mal”, le enrostró a sus opositores.
Pareció en todo momento tratarse de un discurso de campaña. Volvió a repetir todo lo que viene diciendo sobre el éxito de su modelo económico e insistió que, contra lo que muchos dicen, “estamos cumpliendo con cada una de las promesas de campaña que hicimos”.

Previamente había vuelto a calificar a las retenciones y a otras trabas a la exportación como un “robo” del Estado a los productores agropecuarios, como dijo a lo largo de su campaña. “Un crimen económico por dónde se lo mire”, aseveró en abierta crítica a la política agropecuaria del kirchnerismo.
Abusó incluso de una muletilla conocida: “Con cada permiso para exportar, con cada cupo de granos, con cada guía ganadera o tasa municipal, se destruyeron mercados que Brasil y Uruguay conquistaron y nunca logramos recuperar. El kirchnerismo tiene fama de ser el mejor secretario de Agricultura de esos países. Fue el modelo de los que defienden los que creen que el Estado sabe más que el mercado”.
Tanto autobombo, mientras los minutos transcurrían, iba generando una mayor ansiedad en el auditorio formado por productores, corredores, exportadores, molineros y otros sectores que integran la Bolsa de Cereales, a los que Milei las había anticipado anuncios. Perecía que esos títulos iban a llegar cuando el presidente dijo “yo hice un conjunto de promesas en la campaña de 2025, que estoy cumpliendo”. Pero de nuevo pegó un giro hacia la macroeconomía general, sin referencia precisa ni a las retenciones ni a otras demandas históricas del agro.
En un momento habló incluso de la “libre elección de moneda” que él propuso en campaña y todos conocieron como “dolarización”. También allí alguno de los cerealistas se ilusionó con que iba a anunciar que los productores iban a poder comenzar a cobrar sus granos en esa divisa, y no en pesos como están obligados hasta ahora. Fue otra falsa alarma: se refirió a la Ley de Inocencia Fiscal (27.799) y dijo que gracias a la misma “los argentinos son libres de utilizar los dólares como les de la gana”.
Milei insistió con que su gobierno tiene mucha gestión y cumple con las promesas de campaña. Pero cada vez que parecía aproximarse a hablar de las retenciones que había prometido eliminar desde el primer día de gobierno, se iba hacia otro flanco. Así enumeró como logros la reciente modificación de la Ley de Glaciares, la reforma laboral y enrostró que “ayer (en el Congreso) le ganamos 13 votaciones a los kukas. ¿Ustedes saben lo que es ganarles 13 a 0 a los kukas?”, preguntó para cosechar algunos aplausos.
Hasta ese punto, del agro nada.
“Mi equipo de gobierno son como los Rolling Stone. O como Carlos Gardel con guitarra eléctrica”, exageró un presidente visiblemente ofuscado ante las críticas por una supuesta falta de gestión desde el Poder Ejecutivo.
En dos oportunidades hizo bromas sobre el tipo de cambio, dejando en claro que el mismo, según su opinión, no se encuentra atrasado. El público agropecuario presente en el recinto se abstuvo de festejar esos chistes.
Entre tantos amagues, los anuncios finalmente llegaron en el tramo final del extenso discurso. Y aunque habrá que esperar la letra chica del Ministerio de Economía, los anticipos de Milei fueron los siguientes:
- “Vamos a bajar las retenciones de trigo y cebada de 7,5 a 5,5% a partir de junio de 2026”.
- “A partir de enero del 2027, según como venga la recaudación (tributaria), vamos a bajar de un cuarto de punto y a medio punto por mes las retenciones a la soja, de manera continuada hasta el año 2028 si nosotros reelegimos”.
- Sobre el maíz que tributa 8,5% no hizo mención. Y lo mismo sucedió con el girasol y otros cultivos.
- “No solo le voy a estar bajando retenciones al sector agropecuario: A partir de julio 2026 y hasta junio 2027 para la industria automotriz, a la petroquímica y a maquinaria vamos a ir a cero”.
Nadie estalló en euforia por estos anuncios. Pero los aplausos que se escucharon en la Bolsa de Cereales convencieron a Milei de que podía seguir hablando un rato más sobre los éxitos de su gestión.
“Vamos, vamos que la Argentina está creciendo como pedo de buzo”, insistió.