La discusión sobre quiénes participan del negocio minero volvió a tensarse en el Senado durante una jornada dedicada a la competitividad del sector. Allí, el representante del Departamento de Minería de la Unión Industrial Argentina (UIA), Franco Mignaco, cuestionó la necesidad de imponer leyes que obliguen a contratar proveedores locales y advirtió que ese tipo de exigencias puede restar competitividad a los proyectos.
El planteo apareció en medio del debate sobre la expansión minera prevista para los próximos años y sobre el impacto económico que dejarán los emprendimientos vinculados al litio y al cobre. Mignaco sostuvo que la prioridad debería estar puesta en fortalecer capacidades industriales y preparar empresas para responder a las demandas técnicas que exige la actividad.
La jornada “Competitividad de la cadena de valor minera argentina” reunió a legisladores nacionales, representantes empresariales y funcionarios del área minera. Participó también el secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, en un encuentro donde gran parte de las exposiciones giró alrededor del desarrollo de proveedores y la integración industrial.
Durante su intervención, Mignaco explicó que la UIA trabaja sobre estudios vinculados a los proyectos aprobados bajo el RIGI y remarcó que el desafío central pasa por identificar limitaciones productivas dentro del país. “Es importante recalcar que las oportunidades de inserción en la cadena de valor minera, tenemos que identificar las brechas que existen actualmente”, afirmó.
El dirigente industrial sostuvo además que parte del trabajo consiste en detectar sectores que puedan reconvertirse para ingresar a la actividad minera. “Identificar qué industrias podemos reconvertir en nuestro país y que se incorporen en la cadena de valor”, señaló al describir los objetivos del departamento minero de la UIA.
Las proyecciones empresariales hacia 2035 aparecen atravesadas por el crecimiento esperado de grandes emprendimientos extractivos y por la necesidad de responder con proveedores capaces de sostener estándares técnicos estrictos. En ese punto, Mignaco remarcó que muchas empresas todavía desconocen el nivel de exigencia que maneja la actividad.
El representante de la UIA advirtió que la confiabilidad y el cumplimiento de plazos son factores decisivos para las compañías mineras al momento de contratar servicios. “La confiabilidad y el cumplimiento de los plazos son muy críticos y estrictos a la hora de definir un proveedor”, sostuvo durante la exposición ante legisladores y empresarios.
También alertó sobre las consecuencias operativas que puede provocar una contratación deficiente dentro de un proyecto extractivo. “Una mala compra o proveedor que no cumple, puede generar complicaciones en la construcción o en la etapa de operación en minería”, expresó al explicar por qué las empresas priorizan calidad y capacidad técnica.
En el debate sobre proveedores locales, Mignaco defendió el impacto económico que la actividad ya produce en las regiones donde opera. Indicó que de los 850 millones de dólares invertidos hasta el momento, el 92% quedó en las provincias vinculadas a los proyectos mineros. Según explicó, esa dinámica permitió construir legitimidad territorial y fortalecer la llamada “licencia social”.
Aun así, cuestionó la posibilidad de avanzar con regulaciones provinciales que limiten las compras únicamente a empresas locales. “La competitividad es fundamental. Cuando ciernen a las empresas mineras a que solamente pueden comprar de manera local y no nacional, se les quita la posibilidad de la competitividad y la calidad de los productos a los que apuntamos”, afirmó.
El dirigente cerró su exposición proponiendo mecanismos de asociación entre empresas nacionales y proveedores regionales para acelerar transferencia tecnológica y mejorar capacidades productivas. En ese sentido consideró que los acuerdos tipo joint venture pueden convertirse en una herramienta para integrar compañías del interior a la cadena minera sin perder estándares de calidad ni competitividad