Escobar: El intendente Sujarchuk culpa a la economía nacional, pero crecen las dudas sobre las tasas locales

Escobar: El intendente Sujarchuk culpa a la economía nacional, pero crecen las dudas sobre las tasas locales

En medio del creciente malestar económico, el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, salió a instalar una idea contundente: “el problema no son las tasas, es la plata que no alcanza”. Una frase potente, sí. Pero también simplificadora… y, para muchos vecinos, incompleta.

El jefe comunal eligió correr el eje del debate hacia la política económica nacional, señalando que los impuestos que pesan sobre el bolsillo vienen mayormente de Nación y que las tasas municipales representan apenas una porción menor —como el 1% en combustibles— frente a una carga mucho más alta del Estado central.

Sin embargo, la pregunta que queda flotando es otra: ¿eso alcanza para absolver a los municipios de cualquier responsabilidad?

El argumento que deja zonas grises

Sujarchuk sostiene que el problema es la pérdida de poder adquisitivo y enumera aumentos fuertes en transporte, servicios y canasta básica para respaldar su postura.
Pero en ese planteo hay un recorte evidente: se pone el foco en la macroeconomía, mientras se evita entrar en detalle sobre la presión fiscal local y la calidad de los servicios que reciben los vecinos.

Porque si bien las tasas pueden ser menores en porcentaje, para muchos contribuyentes el problema no es solo cuánto se paga, sino qué se obtiene a cambio.

Más de una década en el poder… ¿y ahora el problema es otro?

Hay otro dato que incomoda el relato: Ariel Sujarchuk gobierna Escobar desde 2015 y ya atraviesa su tercer mandato consecutivo.

En ese contexto, trasladar la responsabilidad casi exclusivamente a Nación abre un interrogante inevitable:
¿qué parte de la situación actual también responde a decisiones locales acumuladas durante años?

Infraestructura incompleta, obras demoradas o servicios que no siempre están a la altura de lo que se paga son cuestionamientos que aparecen con frecuencia entre vecinos y opositores, pero que rara vez entran en el discurso oficial.

El recurso político de cambiar el foco

El planteo del intendente también puede leerse en clave política. En un contexto de fuerte ajuste nacional, señalar a la Casa Rosada como principal responsable es una estrategia común en muchos municipios.

El problema es que ese enfoque corre el riesgo de convertirse en una coartada permanente: todo lo malo viene de arriba, mientras lo local queda fuera de discusión.

Pero la realidad es más compleja. La presión económica que sienten los vecinos es el resultado de múltiples factores: inflación, impuestos nacionales, tarifas… y también tasas municipales.

La pregunta que sigue sin respuesta

Decir que “la plata no alcanza” es, en esencia, una verdad difícil de discutir. Pero no responde lo central:
¿las tasas en Escobar son razonables en relación con los servicios que se brindan?

Ahí es donde el discurso oficial empieza a hacer ruido. Porque cuando el bolsillo aprieta, el vecino no distingue entre Nación, Provincia o Municipio: siente el impacto completo.

Y en ese combo, las tasas locales —aunque representen un porcentaje menor— también pesan

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