Comodoro salió a disputar inversiones con un nodo industrial propio para la Patagonia

Comodoro salió a disputar inversiones con un nodo industrial propio para la Patagonia
La ciudad abrió un encuentro con empresarios, sindicatos, universidades y municipios para empujar un esquema productivo regional que combine energía, logística y empleo.

Comodoro Rivadavia puso este miércoles en una misma mesa a intendentes, empresarios, sindicatos, universidades, diplomáticos y referentes técnicos para discutir algo más concreto que un foro de diagnóstico: cómo construir una plataforma industrial propia para la Patagonia Austral. La apertura del encuentro “Construyendo el Nodo de Parques Industriales Patagonia Austral” dejó a la ciudad en el centro de una conversación que mezcla transición energéticahidrocarburoseconomía del mar y logística. El movimiento buscó mostrar a Comodoro no solo como sede del debate, sino como territorio que quiere empujar una agenda regional con intereses propios.

La apuesta aparece en un momento económico que obliga a discutir mucho más que la continuidad de las actividades tradicionales. Durante la apertura, el intendente Othar Macharashvili planteó que la salida no puede quedar atada a respuestas aisladas ni a una lógica puramente empresarial, sino a una articulación real entre sectores públicos y privados, universidades y sindicatos. Desde esa mirada, el nuevo nodo industrial quedó presentado como una herramienta para diversificar la matriz productiva y no simplemente como una etiqueta de promoción.

La escena que se montó en la ciudad reforzó esa intención de darle volumen político y territorial a la iniciativa. En el acto estuvieron el viceintendente Maximiliano Sampaoli, los intendentes de Rada TillySarmiento y 28 de Julio, la representante comercial de Rusia en la Argentina, la cónsul de Chile, el rector de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y referentes de empresas, cámaras y organismos técnicos. La lista de presencias mostró que el encuentro quiso correrse del plano local y presentarse como una plataforma más amplia de interlocución económica.

Ese armado también incluyó a actores con peso directo en la estructura productiva de la región. Participaron representantes de PAEPECOM, la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Comodoro Rivadavia, el Puerto, la SCPL, la Sociedad Rural, el INTI, centros científicos y entidades vinculadas a la transición energética y al desarrollo tecnológico. Lo que quedó planteado, entonces, no fue solo una convocatoria institucional, sino una imagen de ecosistema productivo que intenta coordinar intereses y capacidades.

En su intervención, Macharashvili defendió una lógica de construcción compartida para enfrentar la crisis económica y sostuvo que la ciudad necesita una salida basada en empleo, industrialización y equidad. Allí remarcó que “este tipo de espacios de debate colectivo son fundamentales para diseñar políticas públicas que permitan afrontar el contexto económico actual y promover el crecimiento con equidad”. La frase funcionó como una síntesis del clima que buscó instalar el municipio: discutir producción sin separar rentabilidad, trabajo y calidad de vida.

El intendente además mezcló anuncios concretos con esa visión de largo plazo. Habló de la puesta en marcha de un parque tecnológico, del fortalecimiento de un parque industrial, de políticas de promoción productiva y de programas de formación laboral con foco en jóvenes y en la igualdad de género en el empleo. Ese cruce entre infraestructura, capacitación y trabajo es uno de los puntos donde el discurso municipal intenta mostrar que el desarrollo no debería agotarse en captar inversiones, sino también en preparar a la ciudad para sostenerlas.

En el plano energético, la gestión local buscó exhibir señales ya más cercanas a la ejecución. Macharashvili informó la reglamentación de la Ordenanza de Promoción de la Energía Distribuida, a la que definió como “una herramienta que permitirá fomentar nuevas inversiones en el sector energético”, y celebró el avance del primer parque solar en la ciudad. Así, el encuentro no se quedó solo en la enunciación de ejes productivos, sino que también intentó mostrar decisiones ya en marcha sobre uno de los sectores que aparecen como más dinámicos para el futuro inmediato.

El presidente de Comodoro ConocimientoRubén Zárate, empujó el mismo diagnóstico desde otro ángulo y ligó la discusión industrial con la necesidad de revertir la pérdida de empleo privado en la Patagonia. Explicó que la propuesta parte de un “nuevo paradigma de desarrollo industrial” y que los parques industriales deben funcionar como núcleos de integración territorial. En esa línea, sumó como ejes estratégicos a la economía del mar desde una perspectiva geopolítica, la innovación energética y la mejora de la infraestructura logística para fortalecer corredores bioceánicos.

Esa mirada fue reforzada por el presidente de APIARodolfo Games, que leyó el caso de Comodoro como parte de una pelea más grande por descentralizar la economía argentina. Allí sostuvo que la creación del nodo patagónico sirve para fortalecer la industria regional y defendió la federalización económica como una herramienta para enfrentar el centralismo de Buenos Aires. Su definición más filosa condensó el espíritu del encuentro cuando advirtió que “en el mundo actual no solo compiten las marcas, sino que ahora compiten los territorios”.

Desde el sindicalismo también apareció una voz que buscó correr la discusión de una lógica extractiva corta. El titular del Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la PatagoniaHéctor González, insistió en la necesidad de un modelo que agregue valor a los recursos naturales y fortalezca el entramado local. El planteo no fue menor, porque puso sobre la mesa que la discusión sobre parques industriales no se agota en atraer actividad, sino en decidir qué tipo de estructura productiva quiere construir la región.

Con ese telón de fondo, Comodoro Rivadavia abrió una discusión que va más allá de una jornada de conferencias. La ciudad intentó mostrarse como un punto de enlace entre energía, ciencia, industria y territorio, con la ambición de fijar una agenda patagónica más integrada y menos dependiente de decisiones tomadas lejos de la región. Lo que viene ahora ya no pasa por sostener el discurso, sino por ver si ese nodo logra convertirse en inversiones, obra concreta y empleo estable para una zona que busca correrse del estancamiento sin resignar identidad propia

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