La operadora de los proyectos Josemaría y Filo del Sol, Vicuña; decidió no continuar con la UTE SEMISA–Terusi en los tramos más complejos del Corredor Norte. Los motivos: demoras e incumplimientos.
Qué pasó y por qué
Las versiones indican que la la minera no habría tolerado los incumplimientos de la UTE en los plazos previstos. Desde la empresa solo confirmaron que la decisión se enmarca en una revisión del plan de obra de cara a la próxima etapa, y que ahora el freno de los trabajos coincide con el inicio del periodo invernal, que imposibilita trabajos en alta cordillera.
“Los trabajos en los tramos E-F del Corredor Norte estaban previstos para interrumpirse hacia fines de abril, en línea con el inicio del Operativo Invierno, período en el que muchas actividades se restringen por condiciones climáticas”, explicaron. Y agregaron: “en ese marco, y de cara a la reanudación de las obras una vez finalizado el invierno, la compañía se encuentra revisando la estrategia de ejecución para esta siguiente etapa”, dijeron.
Admitiendo que la UTE no continuará y que se procederá a buscar otros contratistas, desde la empresa precisaron: “Los trabajos se retomarán cuando las condiciones lo permitan, con contratistas que serán definidos conforme a los procesos habituales de la compañía”.
“En función de los análisis realizados, se identificó que para la próxima etapa era necesario ajustar el esquema de ejecución, para asegurar mayor previsibilidad en los tiempos y consistencia en la ejecución”.
Ante la repregunta sobre si hubo incumplimientos, se limitaron a explicar: “lo que vamos a decir es que se va a retomar la obra con otra/s empresa/s que aseguren mayor previsibilidad en los tiempos y consistencia en la ejecución”.
Una obra clave y compleja
El Corredor Norte es un camino de más de 170 kilómetros que será clave para la logística de los proyectos mineros en la cordillera sanjuanina. Los tramos ahora en revisión son especialmente exigentes. El tramo E contempla unos 20 kilómetros entre La Majadita y La Brea, con trabajos de movimiento de suelo, alcantarillas y conformación del camino.
El tramo F, en tanto, suma otros 30 kilómetros hasta el campamento Batidero y presenta alta complejidad: incluye trabajos en roca, voladuras, encauzamiento de río y estabilización de taludes, además de estructuras como gaviones, muros armados y mallas de contención.
Todo esto se desarrolla a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, con condiciones climáticas extremas que obligan a frenar las tareas durante el invierno.
Lo que viene
La obra entrará en una pausa prevista por la temporada invernal, lo que le da margen a la compañía para redefinir cómo continuará el proyecto.
Según indicaron, los trabajos se retomarán una vez que mejoren las condiciones climáticas, pero ya con nuevas empresas a cargo de los tramos.
La incertidumbre ahora es que pasará en el futuro cuando haya un nuevo contratista con los 100 empleos directos y 20 indirectos que demandaban los trabajos