La minería no solo impulsa inversiones y proyectos productivos en Salta, sino que también transforma y fortalece a toda su cadena de valor. En ese entramado, el rol de los proveedores locales resulta clave, no solo por su cercanía territorial sino también por su capacidad de adaptarse a los estándares de una industria cada vez más exigente.
En ese marco, Milagro Ramón, directora de Delight Alimentación, pasó por Territorio Minero, donde compartió su experiencia como parte de un sector que creció junto al desarrollo de la actividad en la provincia. La empresa, con 21 años de trayectoria en el medio local, inició su camino vinculada a servicios tercerizados para hospitales y clínicas, con un fuerte enfoque en la nutrición.
“Para nosotros fue todo un desafío empezar con el sector minero porque originalmente arrancamos con todo lo que era servicios tercerizados de hospitales y clínicas. Yo soy licenciada en nutrición y la empresa se formó con un poco esa idea. A medida que fue apareciendo todo esto de minería nos pareció sumamente importante y desafiante empezar una nueva arista en lo que es el campo de la nutrición y la alimentación en minería”, explicó.
Ese proceso implicó no solo una diversificación del negocio, sino también una adaptación a condiciones completamente distintas, especialmente en territorios como la Puna. “Ahora empezamos a ver cómo la nutrición empieza a ser algo tan importante dentro de esos trabajadores mineros. Ver cuáles son sus necesidades nutricionales, cómo difieren sus necesidades acá y arriba en la Puna”, señaló.

En ese camino, la empresaria destacó el impacto que tuvo la minería en la profesionalización de los servicios:
“La minería vino a profesionalizar aún más nuestro trabajo. ¿Por qué? Porque en el ámbito de la salud tenemos protocolos, buenas prácticas y manejos muy estructurados que cuando empezaron los campamentos no eran así»
«Hoy por hoy comienza a tener toda una línea de trabajo y protocolos que las mismas mineras exigen, lo cual hay que verlo como una oportunidad, como una fortaleza dentro de los servicios que uno brinda”, agrega.
El crecimiento del sector también puso en evidencia la competitividad entre proveedores locales y empresas externas, aunque con el tiempo ese escenario comenzó a equilibrarse. “Cuando empezaron, es verdad, fue una gran lucha entre el proveedor local y la empresa que venía de afuera, que ya venía con una estructura muchísimo más grande que nosotros locales y esto ha permitido que nosotros podamos en algún momento estar a la altura para poder ser competitivos”, afirmó.
En ese sentido, Ramón destacó el rol de las instituciones intermedias para fortalecer el vínculo con los proyectos mineros: “Gracias a Dios se han empezado a acercar también las mineras, cosas que antes era muy difícil de acceder y aquí entra la Cámara de Proveedores (CAPEMISA), porque si hay algo que hizo fue esto, acercarnos a los proyectos mineros, como proveedores”.
La logística y la operación en territorios alejados representan otro de los grandes desafíos para el sector. “El traslado de los insumos, de la materia prima, no es fácil llegar hasta allá y después el manejo de todos esos residuos que cualquier servicio de alimentación tiene, ¿no? Desde el manejo del aceite, los residuos, el medio ambiente, son muchos factores que uno va aprendiendo y se va aprendiendo de cero”, describió.
A pesar de las dificultades, el escenario actual muestra un cambio de tendencia, con una mayor apertura hacia el desarrollo del compre local. “Hoy por hoy todas las empresas mineras están buscando el proveedor local, les interesa mucho ayudar al crecimiento del proveedor local, lo cual creo que es una gran oportunidad para todos los servicios”, concluyó.
La experiencia de Delight refleja así cómo la minería, más allá de su impacto directo, genera un efecto multiplicador en la economía regional, impulsando la profesionalización, la competitividad y el crecimiento de los proveedores locales que forman parte de su cadena de valor