Calcatreu entró en la fase que permite recuperar oro y reacomoda el mapa minero rionegrino

Calcatreu entró en la fase que permite recuperar oro y reacomoda el mapa minero rionegrino
Patagonia Gold inició la lixiviación en el yacimiento cercano a Ingeniero Jacobacci, un paso que activa la recuperación de minerales y cambia la escala productiva del proyecto.

La minería en Río Negro dejó de estar centrada solamente en permisos, obras previas y expectativas de inversión para pasar a una instancia mucho más concreta: la recuperación efectiva de mineral. En Calcatreu, el inicio de la lixiviaciónmarcó el punto en el que el proyecto empezó a moverse en clave productiva y no solo preparatoria. Ese cambio le da otro peso al emprendimiento y vuelve a poner a la provincia en la discusión sobre qué lugar quiere ocupar dentro del mapa minero argentino.

El dato central no es solo técnico, sino económico y político al mismo tiempo. Cuando una empresa anuncia que empezó a aplicar solución de lixiviación sobre mineral ya apilado, está diciendo que superó una etapa de armado de infraestructura, pruebas operativas y autorizaciones que muchas veces demora o traba proyectos enteros. En este caso, Patagonia Gold confirmó que ese umbral ya fue cruzado y que el yacimiento cercano a Ingeniero Jacobacci ingresó en su ciclo de recuperación de oro.

La palabra lixiviación suele aparecer como un término lejano para el lector común, pero en realidad define el corazón de esta etapa. Se trata del procedimiento químico mediante el cual se separan y extraen metales preciosos, como el oroy la plata, de la roca mineralizada. Dicho de otro modo, es el paso que convierte el potencial geológico en un proceso concreto de extracción y que empieza a transformar la inversión previa en producción real.

Ahí está la razón por la que el anuncio modifica la lectura sobre Calcatreu. Hasta ahora, el proyecto podía ser narrado en términos de avances, obras montadas y permisos obtenidos. Desde fines de marzo, en cambio, empezó a transitar una fase donde el foco se corre hacia cuánto material entra en proceso, qué volumen logra recuperarse y qué impacto puede generar sobre la estructura minera de la provincia.

La empresa informó que el arranque de esta etapa fue posible después de completar la construcción, poner en marcha infraestructura clave y ubicar el mineral sobre la plataforma de lixiviación por montón. También señaló que todos los sistemas operativos fueron probados y que ya estaban dadas las aprobaciones regulatorias necesarias para avanzar. Esa secuencia muestra que el comienzo de la recuperación no fue un gesto aislado, sino la consecuencia de un trabajo previo que buscó dejar el circuito en condiciones de funcionar sin sobresaltos.

Dentro de esa infraestructura aparece un componente decisivo: el sistema carbon-in-column (CIC), que ya figura como operativo. La firma explicó además que cuenta con más de 91.300 toneladas de material provenientes de la mina Veta 49, de las cuales 73.300 toneladas estaban trituradas y almacenadas y otras 18.800 toneladas ya habían sido apiladas sobre la plataforma de lixiviación. Esos números permiten ver que el proyecto no entra a esta etapa con una escala mínima, sino con un volumen inicial que ya empieza a darle densidad industrial al proceso.

Desde la conducción de la empresa buscaron subrayar justamente el valor de ese paso. “Nos complace haber alcanzado este importante hito en Calcatreu”, afirmó Christopher van Tienhoven, director ejecutivo de Patagonia Gold. Luego agregó: “El inicio de la lixiviación refleja la dedicación y experiencia de nuestro equipo, la fuerte colaboración con la Provincia de Río Negro y los actores locales, y nuestro compromiso con el desarrollo responsable y eficiente de los proyectos”.

Esa referencia a la provincia y a los actores locales no es menor. En torno a Calcatreu no solo se juega la evolución de un yacimiento puntual, sino también la capacidad de Río Negro para sostener una agenda minera que combine actividad extractiva, regulación y licencia social. Por eso, cada avance técnico termina siendo también una señal política sobre la viabilidad de un esquema que la provincia quiere mostrar como ordenado y con respaldo institucional.

La propia empresa insistió en que el desarrollo se llevó adelante bajo prácticas internacionales de gestión ambiental, seguridad y participación comunitaria. Esa aclaración busca responder de antemano a una de las tensiones más sensibles del sector: la distancia entre la lógica empresaria de expansión y la necesidad de demostrar controles, previsibilidad y estándares de operación. En una actividad tan discutida como la minería metalífera, ese punto suele pesar tanto como la noticia productiva en sí misma.

El movimiento de Calcatreu además no queda aislado dentro del escenario rionegrino. El artículo ubica este avance en una provincia donde también aparecen otros proyectos en distintas fases de exploración, entre ellos Ivana, orientado a la producción de uranio y desarrollado por Blue Sky Uranium junto a Corporación América. Esa mención amplía la escala de la noticia: ya no se trata solo del arranque de un emprendimiento, sino de una provincia que empieza a reunir varios frentes mineros en diferentes etapas de maduración.

En ese marco, el comienzo de la lixiviación en Calcatreu funciona como una bisagra. No resuelve por sí solo todas las discusiones alrededor del modelo minero ni garantiza de antemano el resultado económico final del proyecto. Pero sí marca el momento en que una apuesta largamente anunciada empieza a medirse por su capacidad de producir, recuperar mineral y sostenerse como operación concreta dentro de un mapa extractivo que en Río Negro empieza a tomar otra velocidad

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