El intendente de Puerto Esperanza, Horacio Zarza, estableció que cualquier compra o contratación del legislativo pase por la Secretaría de Hacienda y Tesorería del municipio. La decisión, establecida a través de la Resolución N° 04 y el Decreto N° 06, tiene como objetivo medir los gastos del Concejo Deliberante, y que los fondos se utilicen fehacientemente para el funcionamiento. Este año el presupuesto es de 460 millones de pesos.
“Hacen política barata con el presupuesto, no puedo permitir esas cosas. He detectado que compran champán, vino, y eso no es ayuda a los vecinos. En épocas de austeridad hay que optimizar los recursos y ayudar al que necesita realmente y no convertirlo en una caja para la política y mantener ñoquis, que es lo que están haciendo ahora. Hacen supuesto asistencialismo y la ayuda no llega al que necesita, para eso tenés que tener todo un equipo, hacer una visita social, ayudar realmente al que necesita. Ellos dividen la cantidad de millones que tienen por mes y gastan eso. Pero el que tiene que laburar para juntar la plata es el Ejecutivo”, criticó el jefe comunal.
Zarza sostuvo que la cabeza del Concejo Deliberante armó una especie de municipalidad paralela, usando el presupuesto en cosas que no corresponde al legislativo y otros gastos que no están justificados.
Además, remarcó: “El Legislativo tiene que legislar y darme las herramientas para que gobierne; pero no hacer un municipio paralelo. En la Municipalidad tenemos todas las áreas para atender al vecino, y ellos dan supuestas ayudas a personas que no están en situaciones críticas o que no les falta dinero para acceder a la salud o alimentos, o que tiene obra social y solamente hay que ayudarlos a gestionar que se haga cargo la entidad que corresponde. Y para dar las ayudas hay que hacer un informe socioeconómico, que vaya un asistente y ver qué realmente necesita el vecino. Hay muchísimas necesidades y justamente ahí no llega esta supuesta ayuda que ellos brindan. No voy a permitir que hagan un municipio paralelo”.
El año pasado, el intendente también había puesto un freno a contrataciones que sobrepasaban el presupuesto del Concejo Deliberante para pagos de sueldos y que significaba hacer modificaciones en el mismo, lo que no se permitió.
“Hoy, por habitante y por cantidad de funcionarios, el Concejo tiene más empleados que el municipio. Las facturas de los gastos me llegan a mí porque tengo que firmar y autorizar los pagos y se computan en su presupuesto. Otra cosa, los viáticos se aumentaron un 300 por ciento. Como intendente tengo un viático cuando viajo de 25.000 pesos, y a lo largo de estos años no aumenté nada. Ellos cuando van a Posadas por ejemplo son 100.000 pesos de viático y yo tengo que firmar los cheques para ellos. Obviamente que tienen reclamos porque no le gusta que se les controle”, contó.
También resaltó la preocupación por la baja recaudación y los gastos sobrepasados que afectan a toda la comunidad. “Por ejemplo, le compramos a un supermercado para las familias que se asisten desde el municipio con mercadería. En el mes de enero gastamos un millón y medio y el Concejo gastó ocho millones de pesos. Cuando viene la factura, no tengo plata para pagar, y detectamos que en muchos casos no era necesario asistir con esa cantidad porque no correspondía. No le llega a la gente que realmente necesita. Entonces, ¿dónde pago? ¿De dónde saco la plata? hay que optimizar los recursos”.
Finalmente dijo: “Cuando te esforzás en ir a ver a los vecinos pidiendo que ayuden pagando sus impuestos; mientras ellos se sientan, van dos veces a la semana y emiten cantidad de órdenes desmedidas con dinero que ellos no recaudan. No van a gestionar y a golpear puertas para que los vecinos tengan mejor calidad de vida y de servicios. Es fácil tener 40 millones de presupuesto por mes, emitir vales y órdenes por toda esa plata y ¿Quién paga? El pueblo, si no hay plata no se puede pagar. Todos los días tengo que trabajar y tratar de optimizar los recursos del combustible y ellos del otro lado quieren gastar como quieren”