Luego de la reunión de la Mesa Provincial del Hidrógeno, Juan Carlos Villalonga -referente del Círculo de Políticas Ambientales- señaló a La Opinión Austral que el contexto global que surje desde Medio Oriente impacta contra el desarrollo global de energías limpias. Los proyectos de hidrógeno se ralentizaron en el mundo ante los conflcitos armados, sin embargo generan una segunda oportunidad para Argentina que aún no logra sancionar su demorada Ley Nacional de Hidrógeno. Por qué Santa Cruz es clave.
El Ministerio de Minería y Energía de Santa Cruz junto al Círculo de Políticas Ambientales reactivaron la Mesa Provincial de Hidrógeno. Hubo una convocatoria amplia que se reunió en Río Gallegos para definir las políticas propicias para desarrollar los proyectos de hidrógeno del distito patagónico. Santa Cruz es la provincia del país con mayor cantidad de proyectos.
El encuentro contó con la participación de los secretarios de Estado de Energía Eléctrica, Nazareno Retortillo, y de Minería, Pedro Tiberi; de Walter Uribe de la UNPEOSC; los referentes de la Plataforma H2 Argentina, Juan Carlos Villalonga y Carina Quispe; los intendentes de Puerto Santa Cruz, Juan Manuel Bórquez, y de Comandante Luis Piedra Buena, Analía Farías; y la comisionada de Fomento de Jaramillo/Fitz Roy, Ana María Urricelqui; junto a representantes de organismos públicos, universidades, instituciones técnicas y actores vinculados a la actividad.
La Opinión Austral entrevistó al referente del Círculo de Políticas Ambientales, Juan Carlos Villalonga, para conocer cómo sigue el trabajo en Argentina para el desarrollo de este vector energético mundial.

LOA: Sin ley nacional, ¿en qué puede avanzar Provincia?
JCV: La discusión legislativa nacional quedó estancada. El RIGI no sirve para proyectos de hidrógeno, la ventana de tiempo no es propicia. La maducración de esta industria será alrededor del 2035. No habrá desembolsos importantes -como plantea el RIGI- en tres años. Es un total desconocimiento.
Esto quedó ratificado por el contexto global. La actividad está ralentizadaen Chile, Brasil, Uruguay y en el mundo, producto del accionar de Donald Trump, contrario al cambio climático. La transición energética y el impulso al hidrógeno sienten el impacto.
Además, Europa comenzó a tener problemas, también por las políticas de Trump. Países europeos se vean en la obligación de escalar los presupuestos militares. La crisis en la OTAN genera múltiples impactos y los presupuestos vinculados a la transición energética se debilitan. No quiere decir que desapareció de la agenda pero hay una coyuntura compleja. En las Energías Renovables esto casi es irrelevante. Son tecnologías ya maduras, competitivas e insertas en el mercado. Igual realidad hay para la movilidad eléctrica.
Pero las tecnologías que no llegaron a esa madurez y dependen de las políticas industriales de los países, como el hidrógeno, sufren consecuencias. Es el huevo y la gallina: la industria se basa en la demanda pero esa demanda no existe. Entonces tiene que haber una política industrial.
LOA: Esta ralentización, ¿puede implicar otra oportunidad para Argentina?
JCV: Este contexto de demora y ralentización nos da una segunda chance. El acelerado desarrollo que tuvo, por ejemplo Chile y países de la región hoy sufren esa desaceleración y estamos todos equiparados.
Un mal contexto nos da una oportunidad de entrar en carrera de nuevo. Justamente de esto hablamos en Santa Cruz: Aprovechar que los demás se han paralizado para recuperar una dinámica que en Argentina le cuesta mucho emprender.

LOA: ¿Y qué debe hacer Santa Cruz?
JCV: Lo dijimos desde el inicio: Es la provincia de la Patagonia que mayor interés genera. La mayor cantidad de los proyectos están allí, pero la cantidad de proyectos que hay desplegados en Argentina se está contrayendo. Obviamente las empresas están recalibrando objetivos y activos en el mundo y Argentina lo va a sufrir. Santa Cruz es estratégica a nivel nacional para el desarrollo de esta actividad.
Hay pleno acuerdo que es necesario una actitud más coordinada y organizada de los legisladores nacionales que representan a la provincia con el Ejecutivo para generar una propuesta en el Congreso acerca de qué es lo que Santa Cruz y la Patagonia necesitan para que el hidrógeno se desarrolle.
Cuando se discute en Argentina el biocombustibles o el biodiésel hay provincias que llevan la voz cantante como Santa Fe o Córdoba. Cuando se discute la hidrovía o puertos cerealeros es el eje Paraná y esas provincias las que tallan fuerte. Cuando hablamos de gas, es Neuquén.
Ahora, cuando se discute el hidrógeno, Santa Cruz y la Patagonia tienen que llevar la voz cantante. Y esto es un faltante que tenemos. No hubo una cohesión más allá de cuestiones partidarias y de las coyunturas. Hacia adelante, diputados, gobierno y empresas deberían coordinar el impulso.
LOA: ¿Cómo siguió el debate con Nación?
JCV: El gobierno no comprende el concepto de “política industrial”, no está en su ADN ideológico. Cuando dialogamos con ellos, insistían que las empresas se adapten al RIGI. Hay una concepción distorsionada. El RIGI está diseñado para acelerar inversiones en sectores de la economía que ya son maduros. Son proyectos donde la industria ya existe, el mercado ya existe y solo hace falta brindar algunas condiciones de estabilidad para invertir. Ahora, acá estamos hablando de otra cosa. Es una industria principiante, no podés pensar en un simple acelerador de inversiones. Acá tenés que generar un marco que acompañe al proceso de crecimiento de una industria nueva.
Chile estaba muy avanzado y volcado a generar grandes proyectos pensados para la exportación, en este momento está reconsiderando su estrategia nacional. Están volcando alrededor de USD 6.500 millones en el mercado interno para generar demanda local. Así, pequeños proyectos estarán listos para escalar a la exportación. Esos mecanismos de subsidiar la demanda o hacer licitaciones son impensables hoy en Argentina