Rosario se juega su lugar en la minería mientras consumo, precios y negocios entran en zona de conflicto

Rosario se juega su lugar en la minería mientras consumo, precios y negocios entran en zona de conflicto

Argentina aumentó sus ventas al exterior en 2025, pero solo por el empuje del campo y la minería

El lobby por la minería acelera inversiones. Avanzan los planes de inversión TPR. Pero el otro país cruje: supermercados enfrentados con bancos, consumo en caída y grandes marcas que preparan remarcaciones en abril. La licitación del estacionamiento medido y ¿es negocio la basura?

La Argentina de las dos velocidades suma un nuevo capítulo, pero ya no se trata solo de exportadores versus consumo. La verdadera grieta empieza a pasar por quién logra subirse a los negocios del futuro —como la minería y la logística— y quién queda atrapado en una economía que no arranca.

La postal se repite, pero cambia el eje. La Argentina sigue funcionando a dos velocidades, aunque ahora la diferencia no es solo sectorial: es estratégica.

Porque mientras algunos empiezan a acomodarse en los negocios que vienen, otros siguen peleando por sobrevivir en el presente.

En ese marco, Rosario juega una partida clave.

La minería aparece como el gran negocio en disputa y la región empieza a entender que no puede mirar desde afuera. Ahí es donde la Terminal Puerto Rosario (TPR) se vuelve protagonista.

Pero el dato central no es solo la inversión proyectada, sino el cambio de actores.

A tres meses de haber tomado el control de Vicentin —tras años de litigio y un proceso que incluyó el cramdown— el grupo liderado por Mariano Grassi empieza a mostrar su impacto concreto. Este lunes 30 de marzo, justamente, se cumple ese primer trimestre de gestión.

Y uno de los movimientos más relevantes fue su ingreso como socio, junto al grupo chileno Ultramar, en la terminal portuaria rosarina.

Ese reordenamiento no llega en cualquier contexto. Llega en uno extraordinariamente favorable: campaña agrícola récord, mejores precios internacionales y una demanda que promete ser histórica.

Esa combinación no solo facilita la normalización operativa tras años de conflicto también en las terminales portuarias de las que participa Vicentín como dueño, sino que también acelera planes que hasta hace poco parecían lejanos.

Los acuerdos con jugadores globales como Cargill Bunge -socios en la estrategia de Grassi en el crawdown- para trabajar a fasón empiezan a consolidarse, mientras no se descarta que otros actores se sumen en el corto plazo. Incluso con algunos con los que estuvieron en disputa por el control de Vicentín. Entienden que hay discusiones que quedaron ya en el pasado.

La lógica es simple: el volumen proyectado es tan grande que habrá espacio para múltiples operadores.

En paralelo, TPR avanza con un ambicioso plan de inversión superior a los 300 millones de dólares, condicionado a la extensión de la concesión. Pero más allá de la obra, el verdadero partido es otro: el del posicionamiento.

Porque la minería no espera.

Distintas regiones del país compiten por convertirse en la salida natural de esos minerales. Desde el sur, con puertos más cercanos a ciertos yacimientos, hasta alternativas trasandinas que vuelven a escena.

Ahí es donde aparece una palabra clave: lobby.

Esta semana se reunieron con el gobierno provincial con las autoridades de TPR, quienes le mostraron el plan de inversiones a corto y mediano plazo, al tiempo que expusieron con más detalle el plan de 300 millones de dólares a largo plazo. Creen que en la minería hay espacio para todos pero moverse ahora es clave para disputar un movimiento logístico que supera con creces al de los granos.

En Santa Fe hay consenso en que no alcanza con infraestructura. Es necesario articular una estrategia conjunta —pública y privada— para posicionar a Rosario como una opción real.

El desafío no es menor. Implica no solo avanzar con el Belgrano Cargas, sino también con el San Martín para captar producción desde Cuyo. Y, además, competir en eficiencia logística frente a otras alternativas. De hecho una de ellas es el tipo de inversión que requiere el San Martín y lo que juega el tema del calado.

En paralelo, mientras esa Argentina acelera, la otra sigue frenada.

El consumo no logra recuperarse y el sistema de financiamiento empieza a crujir más fuerte. La morosidad crece y golpea de lleno a actores clave: bancos, billeteras virtuales y, especialmente, las tarjetas propias de supermercados, que durante años fueron una herramienta central para sostener ventas y fidelización.

El conflicto entre supermercados y entidades financieras ya es abierto. La salida del Banco Nación de las promociones en cadenas rosarinas fue el síntoma más visible, pero no el único. La ecuación dejó de cerrar.

Los bancos presionan para que las cadenas absorban más costo en las promociones, mientras los supermercados aseguran que no hay margen. En el medio, el crédito se retrae y el consumo sigue cayendo.

Pero incluso en ese contexto aparecen apuestas.

Una de ellas es la de La Gallega, que avanza con un paseo comercial en Funes con apertura prevista para noviembre. El proyecto genera fuerte expectativa y ya hay marcas compitiendo por un lugar.

En paralelo, la cadena avanza con el plan de reconvertir su histórica sucursal de avenida Alberdi bajo un formato similar, apostando a una lógica más experiencial.

Es decir, aún en crisis, algunos jugadores deciden moverse.

Sin embargo, el frente de precios vuelve a tensar todo.

Abril aparece como un punto de inflexión. Compañías como Arcor Unilever evalúan subas de entre 5% y 8%, tras meses de relativa estabilidad. También todas las empresas que venden productos derivados del petróleo, como son los plásticos dejan trascender remarcaciones de dos dígitos.

Y el combustible suma presión: YPF ya aplicó múltiples aumentos en marzo. Y el resto les siguió atrás.

Así, el Gobierno enfrenta un equilibrio delicado: cómo buscar sostener la desaceleración inflacionaria sin terminar de asfixiar una actividad que no arranca.

En paralelo, Rosario también suma disputas propias.

La licitación del estacionamiento medido ya genera polémica, con tres ofertas en carrera y cuestionamientos por antecedentes de algunos oferentes en otras jurisdicciones.

Hay tres ofertas en carrera, pero una de ellas encendió alarmas: el consorcio integrado por Decisiones Empresariales SRL y Nómade Soft SRL. ¿El motivo? Sus antecedentes.

Esa misma estructura está vinculada al consorcio Parxin, que tuvo serios problemas en Asunción. Allí, la Municipalidad decidió suspender el contrato por “incumplimientos graves” y fallas técnicas en la aplicación que debía operar el sistema. También tuvieron problemas en Misiones.

Los informes oficiales señalaron que el software no cumplía con los requisitos mínimos y presentaba incluso vulnerabilidades en ciberseguridad, lo que impedía su implementación.

A eso se sumaron cuestionamientos por cambios en la oferta original, falta de cumplimiento de condiciones de la licitación y dudas sobre la experiencia real del consorcio.

Incluso la app desarrollada mostró fallas críticas desde su lanzamiento, lo que obligó a suspender el sistema a pocos días de su puesta en marcha. Ese antecedente es el que hoy genera ruido en Rosario.

en el horizonte aparece otro negocio clave: la recolección de residuos, que podría licitarse en la segunda mitad del año.

Un sector que, además, empieza a cruzarse con la agenda energética.

Santa Fe impulsa proyectos vinculados al hidrógeno verde y a la transformación de residuos en energía, con iniciativas promovidas por el Ministerio de Desarrollo Productivo a través del Enerfé como contamos en la última semana en Ecos365.

Empresas internacionales acercan propuestas, pero los jugadores locales advierten que el desafío es estructural: altos costos, bajo nivel de reciclaje y necesidad de inversiones de escala. Quieren ver los números concretos para estudiar las posibilidades de meterse en el negocio.

En este entramado, la Bolsa de Comercio de Rosario vuelve a posicionarse como articulador clave.

Allí estará el próximo miércoles el ministro Luis Caputo. Y la pregunta empieza a circular: ¿vendrá con anuncios concretos para el sector? ¿Habrá señales nuevas o será una exposición más, como en sus últimas visitas?

Las expectativas existen, aunque el mercado se muestra cauteloso.

En el fondo, lo que está en juego es más profundo.

La política monetaria empieza a mostrar un giro, pero aún sin una señal clara.

¿Se trata de un movimiento transitorio para administrar la sobreoferta de dólares que trae la cosecha? ¿O es un cambio más estructural que busca reactivar el crédito?

Si es lo primero, las tasas podrían volver a subir rápidamente. Si es lo segundo, el sistema financiero deberá redefinir su estrategia.

El problema es que el contexto no ayuda: la demanda de pesos sigue débil, la inflación persiste y el riesgo de una expansión monetaria sin respaldo es latente.

Para los bancos, la definición es clave. De eso depende si vuelven a prestar o siguen en modo defensivo.

Y para la economía real, también.

Porque en esta Argentina que ya no solo va a dos velocidades, sino que empieza a bifurcar su futuro, la verdadera diferencia no será quién crece hoy.

Será quién logra posicionarse para lo que viene

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