Del Carmen y Jagüelito en Iglesia tienen alto potencial. Por eso el IPEEM se las adjudicó a Shandong Gold con una condición inédita: definir en el 2028 si van a ser explotadas.
Alto potencial en oro
Las áreas Del Carmen y Jagüelito se ubican dentro de la valiosa franja iglesiana de El Indio, una región reconocida a nivel mundial por su alto potencial aurífero.
Se trata de una zona con características geológicas similares a Veladero, uno de los principales yacimientos de oro del país, operado actualmente por Barrick y Shandong Gold.
No es un dato menor: por eso es que cuando fue la licitación se presentaron tantos interesados, doce en total, lo que da cuenta del interés que generan estos proyectos.
Una decisión estratégica
Según explicó la subgerente legal del IPEEM, Eva Godoy, a Tiempo de San Juan; la decisión de licitar ambas áreas en conjunto respondió a criterios técnicos. Se trata de zonas cercanas, con características geológicas similares y potencial para un desarrollo integrado.
- Por eso, una de las condiciones clave fue que las empresas interesadas debían asumir el paquete completo: no se podía optar por una sola de las dos.
- Pero la principal diferencia con otros procesos de adjudicación de áreas mineras del Instituto está en los tiempos. Mientras que los contratos de exploración suelen extenderse por cinco años, en este caso el plazo se redujo a tres. La lógica es clara: la información previa permite acortar etapas y exigir definiciones más rápidas.
- Ese esquema incluye una condición central: al finalizar el tercer año, la empresa deberá presentar un informe de prefactibilidad técnica y económica. Ese documento será determinante para definir si el proyecto puede avanzar hacia la etapa de explotación o si queda en el camino.
El caso Veladero
El modelo no es casual. En el IPEEM miran de cerca su caso más emblemático: Veladero, la única propiedad del Instituto actualmente en fase de explotación. Allí, el Estado provincial mantiene la titularidad del recurso, mientras que la operación está en manos privadas, generando regalías y empleo.
Con este esquema, la intención es replicar ese modelo. Si los resultados de exploración son positivos y la prefactibilidad lo confirma, se abrirá la posibilidad de avanzar hacia una nueva mina bajo un esquema similar.
El fuerte interés que despertó el proceso también fue un dato destacado: la licitación marcó un alto nivel de participación, con múltiples oferentes compitiendo por las áreas.
En el futuro, todo dependerá de lo que arrojen esos tres años. Pero, con la información que ya existe sobre las áreas, en el sector no descartan que el proceso termine abriendo la puerta a una nueva mina de oro en San Juan, y en manos chinas al 100%