El talento que no sobra: la competencia por ejecutivos en minería y energía

El talento que no sobra: la competencia por ejecutivos en minería y energía

¿Está Argentina en condiciones, desde el punto de vista del liderazgo, de llevar adelante iniciativas de gran escala como las que se impulsan a partir del RIGI?

Por Álvaro Parker

En un contexto de crecimiento de las inversiones en minería y energía, Argentina se encuentra ante una oportunidad única: potenciar su capacidad productiva mediante el desarrollo de talento local. Si el país logra preparar a sus profesionales al ritmo en que se despliegan estas iniciativas, podría posicionarse como un referente en la región.
Liderar grandes proyectos de minería y energía implica gestionar iniciativas de enorme escala, asumir altos niveles de responsabilidad y articular, en simultáneo, regulaciones, comunidades, sindicatos y gobiernos. Esto significa que, si antes alcanzaba con ser un experto técnico, hoy se requiere un liderazgo integral.
El líder actual debe contar con una mirada social, capacidad de comunicación y un dominio sólido del inglés que le permita interactuar con el mundo. Se le exige que tenga la capacidad de manejar muchos intereses distintos en simultáneo, trabajar con foco absoluto en la seguridad y dirigir equipos en lugares remotos.
Además, necesita una sensibilidad especial para entender cómo el proyecto se vincula e impacta en su entorno. Hoy se valoran profesionales que comprendan las consecuencias sociales y ambientales de cada decisión, y la importancia de hacer las cosas bien desde el primer día, generando confianza y cuidando el ámbito en el que el proyecto se desarrolla.
La relevancia de incorporar criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) es cada vez más evidente. Según un estudio que realizamos con 2.000 ejecutivos en América Latina, el 12% ya tiene parte de su compensación vinculada a estos indicadores, por encima del promedio global del 10%.
Este dato confirma una tendencia en crecimiento: la sostenibilidad y la responsabilidad social dejaron de ser un complemento para integrarse plenamente en la estrategia de negocio, alineando los incentivos con el impacto y la creación de valor a largo plazo. A esto se suma un cambio profundo: liderar en plena transición energética y en un contexto de creciente demanda de minerales críticos.Esta situación demanda talentos que comprendan las nuevas tecnologías, que puedan proyectar a largo plazo y que estén atentos a las dinámicas globales que moldean la industria. Pero, además, que sean capaces de traducir esa visión en decisiones concretas en el día a día. Ya no alcanza con “conocer la operación”.

Ahora bien, ¿está Argentina en condiciones, desde el punto de vista del liderazgo, de llevar adelante iniciativas de gran escala como las que se impulsan a partir del RIGI? Si algo distingue a los ejecutivos argentinos en el escenario internacional es su capacidad para manejar situaciones complejas y dar respuestas ágiles.

A escala local sobresalen la creatividad y la capacidad de encontrar soluciones prácticas. El reto es combinar esas habilidades naturales con la rigurosidad que piden las empresas globales. Los estándares que aportan estos actores son sumamente valiosos. El éxito está en encontrar el punto medio y convertir esa fusión en una verdadera ventaja competitiva.

Pero para responder la pregunta de si el país puede implementar estos grandes proyectos, la cuestión de fondo es que si bien el talento existe no abunda. El crecimiento de estas iniciativas ha sido más veloz que la formación de profesionales con experiencia internacional o trayectoria en megaproyectos.

Frente a este desfasaje, las compañías despliegan distintas estrategias: fortalecen el desarrollo interno, impulsan la movilidad regional, repatrian argentinos que trabajan en el exterior e incluso incorporan perfiles provenientes de otras industrias con capacidad de adaptación.

Un dato alentador es que, de un año a otro, la proporción de ejecutivos argentinos con intención de emigrar por motivos laborales cayó un 41%, según el informe Talent Trends, basado en encuestas a miles de líderes. Este indicador sugiere una mayor disposición a apostar por oportunidades dentro del país.

No obstante, como consultores con presencia en distintos países, vemos de primera mano que el talento argentino es altamente valorado en el exterior, lo que intensifica la competencia por atraerlo. En minería, la disputa se da principalmente con Chile, Perú y Brasil; en energía, con Brasil y Colombia.

Entonces, para captar y retener ese talento, los inversores internacionales deben comprender que la propuesta de valor va más allá de la compensación económica. Al talento actual le atraen los proyectos desafiantes y con impacto, junto con posibilidades concretas de crecimiento. De hecho, de acuerdo con el 35% de los profesionales encuestados, el desarrollo es una de sus principales expectativas.

Por todo esto, si Argentina aspira a destacarse en la región, resulta clave que fortalezca a sus profesionales con formación continua y una mirada estratégica de largo plazo. Como también, que sus demandas actuales sean escuchadas y las compañías busquen acortar brechas entre estos requerimientos y lo que pueden ofrecer. El potencial argentino existe. El desafío es desarrollarlo y sostenerlo en el tiempo.

Managing Director en Argentina, Chile y Perú de PageGroup.

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