Una herramienta ideal para acciones donde el tractor no llega. / Fotos: Pool de Periodistas
Tras superar algunas restricciones, el uso en el país se incrementa a paso firme. Se trata de una complementariedad a los mosquitos.
Por Guillermo D. Rueda
Innovadoras líneas de drones agrícolas permiten, hoy, la aplicación de agroquímicos y siembra de semillas sin dañar el suelo. Sus vuelos controlados fueron de los más observados en el tecnódromo Mario Bragachini de Expoagro 2026.
En tal sentido, y para presentarlo de manera pronta y directa antes de conocer sus virtudes, la pregunta del millón es si el dron reemplazará al tradicional mosquito (o si, eventualmente, es un complemento).
Así entonces, una primera conclusión permite inferir que, a grandes escalas, se trata de una complementaridad. Desde el mismo sector, incluso, no se pretende una competencia directa, pero un tema los incentiva: si la batería llega a durar una hora y media, que es una suerte de punto de inflexión tecnológico, la situación podría cambiar de manera radical (por la diferencia en la inversión).
En otras palabras, por ahora el dron agrícola es ideal para acciones donde el tractor no llega; para siembras de cobertura (léase alfalfa o semillas finas) y sobre cultivos en pie como el maíz (sin quebrar nada y ganando tiempo biológico).
De acuerdo con la opinión de Esteban Tablón, responsable del proyecto de drones de Next Siembra, la herramienta —centrada en la eficiencia operativa y en la preservación del cultivo— posee estas características:
—Evita el daño por pisada: a diferencia de la maquinaria terrestre, el dron (con capacidad de carga de hasta 70 litros u 80 kilos de sólidos) no pisa el suelo ni rompe las plantas. “Se estima que la pisada de un mosquito tradicional puede restar entre un 4 y 5 % de la producción por el daño físico que ocasiona al cultivo”, explica.
—Acceso a terrenos difíciles: el dron no esquiva al barro y puede operar inmediatamente después de una lluvia intensa en suelos arcillosos o pantanosos donde un tractor se quedaría encajado. También puede volar bajo condiciones de llovizna o de noche en razón de su visión binocular, radar y láser.
—Ahorro de insumos: el uso de esta tecnología permite reducir el consumo de agroquímicos hasta en un 30 %.
—Método quirúrgico: estos equipos operan con una precisión robótica absoluta. Mediante el uso de una antena RTK, el margen de error en la aplicación se reduce de metros a apenas centímetros. “Además, cuentan con dosificadores que permiten regular el tamaño de la gota (NdR: entre 50 y 500 micrones) para asegurar que el cultivo quede empapado y no solo mojado”, asegura.
—Control de deriva: poseen un sistema de visión 3D con láser que les permite superar obstáculos por arriba en lugar del costado, lo que evita aplicaciones accidentales en campos vecinos. “La deriva es casi nula, porque el algoritmo ajusta el flujo y la altura según las condiciones medidas por un anemómetro”, sostiene Tablón, en diálogo con Pool de Periodistas.
—Siembras de cobertura sin daños: permiten realizar implantaciones de semillas finas (como la alfalfa) sobre cultivos en pie (maíz) antes de la cosecha. “Es decir, esto permite ganar tiempo biológico sin quebrar ni dañar el cultivo principal, algo que sería imposible para un tractor sin causar destrozos”, dice.
—Menor inversión: aunque en grandes escalas se consideran actualmente un complemento, la inversión requerida es considerablemente menor en comparación con la maquinaria pesada tradicional.
Tablón también aporta información respecto de nuestra posición en drones agrícolas en cuanto a la región.

“En toda América hay un gran desarrollo, pero en el país, por restricciones a las importaciones, el proceso fue más lento. Mientras México tiene más de 3.000 drones funcionando y Brasil unos 9.000, la Argentina hoy cuenta con alrededor de 600. Sin embargo, el mercado potencial es enorme; se calcula que apenas estamos en un 4 % de adopción. Y nosotros, por ejemplo, ya contamos con stock propio de unidades y repuestos para atender la demanda inmediata sin depender de pedidos de último momento a China”, describe.
“¿El futuro? El siguiente paso será la batería de calcio, que es más barata, menos extractiva y con el triple, o cuádruple, de duración que el litio, que parece haber llegado a su límite tecnológico”, concluye.
Más allá de las (muchas) fortalezas y (escasas) debilidades, al parecer los drones seguirán evolucionando para ser otra fuente de funcionabilidad en los lotes de campos argentinos