Cerro Vanguardia
Lejos de los debates abstractos, una mina en Santa Cruz decidió abrir sus puertas para mostrar cómo utiliza el agua en su operación diaria. La iniciativa busca responder a una de las principales preocupaciones sociales sobre la actividad minera: el impacto ambiental. En ese marco, el foco ya no está solo en lo que se produce, sino en cómo se gestiona cada recurso.
Cerro Vanguardia.
La propuesta incluye la posibilidad de que cualquier persona pueda recorrer el yacimiento. A través del programa Empresa Abierta, Cerro Vanguardia invita a visitantes de distintos lugares a conocer de cerca los procesos productivos. El objetivo es generar un contacto directo con la operación y despejar dudas sobre prácticas ambientales.
El recorrido permite observar cómo funciona una de las claves del modelo: la reutilización del agua. En lugar de utilizar el recurso una sola vez, la compañía lo reintegra a distintos circuitos bajo controles específicos. Actualmente, más del 20% del agua utilizada vuelve a incorporarse al proceso productivo.
Uno de los ejemplos más concretos aparece en el lavado de equipos. Antes de ingresar a mantenimiento, los vehículos pasan por un sistema que combina agua dulce con separación de hidrocarburos. Ese mecanismo permite reutilizar el líquido varias veces y reducir el consumo de agua fresca.
La misma lógica se aplica en la exploración minera, donde se utilizan perforaciones para confirmar la presencia de minerales. Allí, el sistema de recirculación permite reutilizar tanto el agua como los lodos extraídos del subsuelo. Este esquema se implementó de forma completa durante el último año.
Los resultados muestran un impacto concreto en el consumo de recursos. “Cerro Vanguardia cumplió su objetivo, obteniendo un ahorro del 25,7% en el consumo de agua frente al 20% previsto, y además logró un ahorro adicional del 23,9% en diésel en comparación con la campaña de perforación de 2024”, explicó Fernando Salomone, jefe de Medio Ambiente.
Otro proceso relevante es el denominado dewatering, que permite controlar el agua subterránea antes de avanzar con la extracción. Parte de ese recurso se reutiliza dentro del campamento para tareas cotidianas. Otra porción se destina a la creación de lagunas artificiales que, con el tiempo, comenzaron a atraer fauna local.
En esas lagunas se detectó la presencia del macá tobiano, una especie en peligro crítico de extinción. Investigadores del Conicet y del CENPAT identificaron alrededor de 150 ejemplares en el área. “El trabajo de Cerro Vanguardia colabora estrechamente con la creación de un ambiente apto para que el macá tobiano tenga un lugar seguro para habitar y reproducirse”, señaló Salomone.
Desde la empresa también destacan el impacto positivo de estas prácticas. “Prácticas como estas demuestran que la actividad productiva, además de no afectar de manera negativa al medio ambiente, puede generar un impacto especialmente positivo en la naturaleza”, afirmó Agustín del Castillo, gerente de Relaciones Institucionales.
El esquema se completa con un componente poco habitual en la industria: la participación directa de la comunidad. A través del Programa de Monitoreo Ambiental Participativo, vecinos pueden tomar muestras de agua y seguir el proceso de análisis en laboratorios externos. La información luego se comparte públicamente.
Los resultados de esta experiencia muestran un alto nivel de aceptación. Entre 2023 y 2024 participaron más de 60 personas y el 100% de las muestras analizadas se ubicaron dentro de los parámetros esperados. La iniciativa no solo busca controlar, sino también construir confianza en torno a la actividad.
El modelo que impulsa Cerro Vanguardia intenta responder a una demanda creciente: mayor transparencia en el uso de recursos naturales. En un contexto donde la minería suele estar en el centro de la discusión, la estrategia apunta a mostrar procesos concretos y medibles. La discusión sobre el agua, en este caso, se traslada del plano teórico al terreno de la práctica