Cerro Vanguardia reutiliza más del 20% del agua que utiliza en sus procesos productivos y promueve programas de monitoreo ambiental con participación de la comunidad. Foto gentileza.
A través de reutilización, recirculación y monitoreo participativo, Cerro Vanguardia impulsa un modelo de gestión hídrica que reduce el consumo, fortalece la transparencia y promueve la convivencia entre actividad productiva y ecosistema.
Desde sus inicios, la minería ha estado bajo el escrutinio público en lo que respecta al cuidado del ambiente. Este contexto supone una creciente demanda social de información y transparencia, un desafío que Cerro Vanguardia ha asumido con políticas de apertura y buenas prácticas.
Cerro Vanguardia S.A. es una empresa minera argentina dedicada a la exploración, extracción y procesamiento de oro y plata. Su operación se encuentra en la provincia de Santa Cruz, dentro de una concesión minera de 514 km² ubicada a 150 kilómetros de Puerto San Julián y a 510 kilómetros de Río Gallegos.
Una de sus iniciativas más destacadas es el programa Empresa Abierta, mediante el cual la compañía invita a cualquier persona interesada —sin importar su edad ni su lugar de origen— a visitar el yacimiento. A través de una inscripción previa en su página web, los participantes pueden recorrer la operación minera, conocer de primera mano los procesos productivos y dialogar con los equipos de trabajo sobre seguridad, sustentabilidad y calidad de vida en el campamento.
Dentro de este enfoque de transparencia y responsabilidad ambiental, la gestión del agua ocupa un lugar central. Su cuidado no sólo responde a una obligación ambiental, sino también a una estrategia orientada a la eficiencia hídrica, la reducción de riesgos y la sostenibilidad de las operaciones a largo plazo.
En este sentido, la reutilización del recurso se convirtió en una herramienta clave del modelo de gestión de la compañía. Gracias a la optimización de procesos y a soluciones técnicas específicas, Cerro Vanguardia logra reintegrar agua a distintos circuitos productivos bajo estrictos estándares de calidad y seguridad. Actualmente, el porcentaje de reutilización supera el 20%.
Reutilización del agua en el lavado de equipos
Uno de los sistemas implementados para optimizar el uso del recurso se aplica en el lavado de equipos móviles utilizados en la operación minera. Antes de ingresar a los talleres de mantenimiento, los vehículos deben eliminar el barro acumulado durante su trabajo en el yacimiento. Para ello se diseñó una zona de lavado que utiliza agua dulce combinada con un sistema de separación y filtrado de hidrocarburos.
Este mecanismo permite reutilizar el agua múltiples veces dentro del mismo proceso, reduciendo de manera significativa el consumo de agua fresca destinado a esta tarea. La reducción del consumo hídrico también forma parte de las actividades de exploración. Estas perforaciones permiten confirmar la presencia de recursos minerales en áreas previamente identificadas con potencial de oro y plata.
Según lo establecido por la autoridad minera, todos los equipos de perforación deben contar con piscinas especiales que permiten recircular y reciclar el agua y los lodos provenientes del subsuelo. Este sistema minimiza el impacto ambiental y reduce los volúmenes de agua necesarios durante la actividad.
Trabajos realizados en el área por Cerro Vanguardia. Fotos gentileza.
En Cerro Vanguardia, esta metodología —conocida como recirculación del agua en perforación— se implementó plenamente durante el último año, incluyendo las tareas realizadas en el proyecto Michelle.
Los resultados superaron las expectativas iniciales. “Cerro Vanguardia cumplió su objetivo, obteniendo un ahorro del 25,7% en el consumo de agua frente al 20% previsto, y además logró un ahorro adicional del 23,9% en diésel en comparación con la campaña de perforación de 2024”, explicó Fernando Salomone, jefe de Medio Ambiente de la compañía.
Dewatering: seguridad operativa y nuevos ecosistemas
Otro proceso fundamental dentro de la gestión hídrica es el dewatering, una técnica utilizada para controlar el agua subterránea durante las operaciones mineras. Debajo de la superficie terrestre existe el denominado nivel freático, es decir, la profundidad a la que el suelo se encuentra completamente saturado de agua. Cuando las excavaciones avanzan hacia las vetas minerales, el agua comienza a emerger naturalmente.
El dewatering consiste en bajar ese nivel freático antes de iniciar las tareas extractivas, permitiendo que los trabajadores encuentren un entorno seco y seguro al llegar a las vetas de oro y plata.
Parte del agua extraída se reutiliza en el campamento minero para la higiene de los trabajadores y el uso cotidiano. Otra porción se destina a la formación de lagunas artificiales que, gracias a la calidad del agua, se transformaron en espacios atractivos para distintas especies de aves y fauna local.
Ave macá tobiano. Foto gentileza.
Entre ellas se destaca el macá tobiano, un ave endémica de Santa Cruz que se encuentra en peligro crítico de extinción. Las lagunas del yacimiento se han convertido en un sitio favorable para su descanso y alimentación durante su migración anual desde las mesetas cercanas a la cordillera hacia la costa.
Actualmente se estima que existen alrededor de 800 ejemplares de esta especie registrados por investigadores independientes. En el área de Cerro Vanguardia, científicos del Conicet y del CENPAT de Puerto Madryn identificaron además unos 150 individuos.
“El trabajo de Cerro Vanguardia colabora estrechamente con la creación de un ambiente apto para que el macá tobiano tenga un lugar seguro para habitar y reproducirse. Este logro pone de manifiesto el equilibrio y la sinergia entre la industria y el ecosistema”, señaló Salomone.
Por su parte, Agustín del Castillo, gerente de Relaciones Institucionales y Comunicaciones de la empresa, destacó que “prácticas como estas demuestran que la actividad productiva, además de no afectar de manera negativa al medio ambiente, puede generar un impacto especialmente positivo en la naturaleza”
Diario Río Negro