El último surtidor: adiós a la vieja estación de servicio «Divina Misericordia» en San Antonio de los Cobres

El último surtidor: adiós a la vieja estación de servicio «Divina Misericordia» en San Antonio de los Cobres
Fue durante décadas la parada obligada antes de enfrentar la inmensidad del Salar o el ascenso hacia el cielo puneño.

En San Antonio de los Cobres, una persiana se bajó para no volver a subir. Con el cierre de la histórica estación de servicio “Divina Misericordia”, ubicada en la calle Avellaneda, cierra un capítulo de muchas décadas en que fue brújula y refugio para generaciones de viajeros y habitantes locales.

El declive comenzó a sentirse a finales del año pasado. El desfile de camionetas mineras, camiones de carga y autos particulares frente a sus surtidores empezó a ralear. La causa del silencio actual tiene nombre propio, el progreso. La inauguración de una moderna estación de servicio y reluciente en la entrada del pueblo planteó un desafío que la emblemática «Divina Misericordia» no pudo -o quizás no quiso- sortear.

Hoy, el panorama en la calle Avellaneda es desolador. Donde antes rugían los motores, ahora solo queda un cartel que, lejos de la frialdad empresarial, se despide con una calidez que emociona:

«Cerramos nuestras puertas con el corazón lleno de gratitud. Gracias por permitirnos ser parte de su rutina diaria. Fue un verdadero honor acompañarlos y compartir este camino con ustedes», reza el mensaje de la familia Vázquez.

Crónicas de un surtidor con historia

La memoria de los antiguos pobladores rescata retazos de una historia que comenzó a escribirse en los años 70. Dicen los memoriosos que fue un «gringo» quien instaló el primer surtidor, aunque su rastro se perdió en el viento de los 80. Tras su partida, el municipio de San Antonio de los Cobres tomó las riendas, convirtiendo a empleados municipales en los guardianes del combustible en una de las zonas más inhóspitas del país.

Sin embargo, la era dorada llegó en los años 90. Fue entonces cuando la familia Vázquez, proveniente de Campo Quijano, asumió la gestión. Bajo su mando, la «Divina Misericordia» dejó de ser un simple puesto de abastecimiento para transformarse en un punto de encuentro indispensable. Era la parada obligada antes de enfrentar la inmensidad del Salar o el ascenso hacia el cielo puneño.

El último surtidor: adiós a la vieja estación de servicio "Divina Misericordia" en San Antonio de los Cobres

El peso de la nostalgia

Para la comunidad puneña, este cierre no es solo un hecho comercial; representa la pérdida de un punto de referencia emocional. «Si bien la nueva infraestructura a la entrada del pueblo ofrece comodidad y tecnología, no puede heredar los recuerdos que quedaron impregnados en las paredes de la vieja estación», contó Vicente Arias a El Tribuno.

El cierre de la «Divina Misericordia» deja un vacío en el paisaje urbano y en el corazón de quienes, durante décadas, encontraron allí algo más que nafta, encontraron un saludo conocido, un consejo para la ruta y la seguridad de que, en medio de la soledad de la Puna, siempre había una mano amiga dispuesta a llenar el tanque para seguir el viaje

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