Las mineras exigieron infraestructura básica para invertir en Argentina, como caminos, trenes y energía. La Nación dijo que «plata para eso no hay».
El reclamo en la PDAC
En Toronto, los ejecutivos mineros insistieron en que la decisión final de inversión (FID) aún no llega porque faltan certezas logísticas. Geoff Streeton, vicepresidente ejecutivo de Eramet, fue tajante: «La competitividad no se limita a las condiciones fiscales. También es infraestructura, suministro energético y mano de obra capacitada. Esos son desafíos muy grandes para la Argentina», apuntó.
La directora global de Asuntos Corporativos de Glencore, Anne Edwards, reforzó la mirada empresarial: “La estabilidad macroeconómica es absolutamente clave”. Y aunque valoró los incentivos del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), advirtió que sin infraestructura los proyectos seguirán demorados.
La Mesa del Cobre y las rutas
Los gobernadores de provincias mineras que se reunieron en Mendoza para dar una señal de «institucionalidad» frente a potenciales inversores mineros insistieron en la necesidad de rutas en condiciones para que las empresas puedan llegar a los yacimientos y luego llevarse los minerales al exterior. Todos los mandatarios coincidieron en que este factor, sumado a buena dotación de energía, y «transporte de energía», según remarcó Cornejo, son dos de las claves para que los privados se decidan a invertir en proyectos mineros.
Una tercera pata, que los gobernadores consideraron saldada, es la flexibilidad de las leyes y la llamada «seguridad jurídica», dos puntos en los que también se hizo foco en Canadá. Los gobernadores en Mendoza y las mineras en la PDAC resaltaron como positiva la decisión de Javier Milei de avanzar para habilitar la minería en ambientes periglaciares.
Mendoza contraataca con promesas
En paralelo, el Gobierno de Mendoza aprovechó el Foro de Inversiones & Negocios para enviar un mensaje distinto: la provincia sí está lista para garantizar las condiciones básicas. La subsecretaria de Infraestructura y Desarrollo Territorial, Marité Badui, aseguró en ese sentido: «Hemos hecho hincapié en la fuerte inversión en infraestructura económica que es habilitante para la producción, garantizando factibilidades de agua, saneamiento, electricidad y caminos, necesarios para cualquier inversión».
Badui también destacó la herramienta digital “Mendoza Inteligencia Territorial (MIT)”: «Dispone de datos clave para orientar decisiones, permitiendo conocer factibilidades de servicios e indicadores urbanos de los municipios».
El empresario Pablo Giménez Riili, miembro del Consejo Empresario Mendocino, respaldó la estrategia: “No podemos negar la diferencia que tiene hacer un proyecto con plazos previsibles y ese aspecto es el que tenemos que trabajar más fuerte y el Gobierno provincial nos puede ayudar a coordinar y los privados debemos hacer nuestro trabajo también”.
La hoja de ruta que mostró la comitiva mendocina incluye inversiones por 203 millones de dólares en rutas como la Provincial 22 y la Nacional 40, que soportan un flujo diario de 120.000 vehículos. Además, se proyecta la extensión del Metrotranvía y el Tren de Cercanías del Este para movilizar a más de 350.000 usuarios, junto con 22 obras de agua y saneamiento por 95,4 millones de dólares que beneficiarán a 825.000 vecinos.
Energía como carta de seducción
El jefe de Gabinete del Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza, Manuel López, reforzó el mensaje en la Mesa de Energías: “Estamos participando en el segundo día del séptimo Foro de Inversiones, donde tuvimos una presentación especial contándole a los inversores cuáles son las oportunidades que hay en Mendoza, tanto en proyectos de infraestructura eléctrica como en iniciativas de generación vinculadas a la agenda de producción y desarrollo que impulsa el Gobierno de la provincia”.
López hizo un balance positivo: “El balance fue muy positivo. Estuvimos compartiendo cuáles son los proyectos que estamos adjudicando hoy en día, qué proyectos vamos a estar licitando a la brevedad y cuáles son las oportunidades de inversión vinculadas a generación solar fotovoltaica, generación térmica y generación hidroeléctrica que tenemos a disposición”.
La comitiva provincial se apoyó en un discurso de institucionalidad y seguridad jurídica (por las leyes que se aprobaron en el Gobierno de Cornejo para impulsar la minería)como garantías para los inversores. En contraste con la advertencia nacional de que no habrá fondos públicos, Mendoza buscó mostrarse como un territorio donde la infraestructura ya está en marcha y donde el sector privado encontrará previsibilidad.
Discursos ante la falta de inversión
La tensión es evidente: mientras Nación apuesta a que las empresas financien la infraestructura directamente vinculada a sus proyectos, las mineras reclaman rutas y trenes que exceden su negocio. Mendoza, en cambio, intenta capitalizar esa demanda mostrando obras concretas y una agenda energética diversificada.
El contraste entre las frases de González —“plata para eso no hay”— y las de Badui —“garantizando factibilidades de agua, saneamiento, electricidad y caminos”— sintetiza el dilema. El futuro del cobre argentino dependerá de quién logre convencer a los inversores de que las toneladas de mineral podrán salir de la montaña y llegar a los puertos.
Por ahora, los FID siguen pendientes. Y en ese limbo, la infraestructura se convirtió en la palabra clave que divide discursos y define expectativas