Por Sabrina Pont

La minería argentina vuelve a desplegar estos días una intensa agenda internacional. La participación en la convención de la Prospectors&DevelopersAssociation of Canada (PDAC) en Toronto —el principal encuentro global del sector— fue la antesala de una estrategia que continúa ahora en Nueva York con la Argentina Week, donde una gran delegación comandada por el presidente Javier Milei y parte de su gabinete económico, gobernadores, empresarios y fondos de inversión analizarán oportunidades vinculadas a energía, minería y recursos naturales.

El objetivo es posicionar al país en el radar del capital internacional en un momento en que la demanda global de minerales críticos crece, impulsada por la transición energética y la electrificación de la economía, en medio de un escenario geopolítico volátil que reconfigura la disputa por el acceso a estos recursos. Sin embargo, el desarrollo de proyectos en la Argentina continúa dependiendo de condiciones internas que todavía presentan incertidumbres.

En la convención PDAC se repitió un diagnóstico que el sector conoce desde hace años: el país cuenta con una cartera relevante de proyectos metalíferos, particularmente en cobre y litio, que podrían posicionarlo como un actor relevante en la cadena global de minerales críticos.

Según estimaciones del sector, la Argentina podría llegar a concentrar cerca del 21% de la producción sudamericana de cobre hacia 2050 si se concretan desarrollos como Los Azules, El Pachón o el distrito Vicuña, en San Juan; MARA, en Catamarca; y Taca Taca, en Salta.

No obstante, la materialización de esos proyectos todavía enfrenta desafíos significativos. A la expectativa generada por el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) se sumó recientemente la media sanción en el Senado a la modificación de la Ley de Glaciares, una señal que el Gobierno busca presentar como parte de un nuevo marco de previsibilidad para el sector.

El proyecto deberá ahora atravesar su debate en la Cámara de Diputados, donde se prevé la realización de audiencias públicas antes de su tratamiento, un proceso que podría extender los tiempos legislativos y mantener abierto uno de los temas regulatorios más sensibles para la industria.

Al mismo tiempo, persisten interrogantes sobre cuestiones clave para el desarrollo de los proyectos. En San Juan, por ejemplo, la discusión sobre la infraestructura eléctrica necesaria para abastecer el distrito Vicuña, donde se concentran algunos de los proyectos de cobre más relevantes de la región, expone las tensiones entre provincias, empresas y Nación en torno a quién deberá asumir las inversiones en obras estratégicas.

Durante el evento en Toronto circularon informes que describen a la Argentina como una oportunidad relevante para el capital internacional, aunque condicionada por factores que siguen siendo evaluados por los inversores, entre ellos la estabilidad macroeconómica, la previsibilidad regulatoria, la infraestructura disponible y la relación con las comunidades.

En ese contexto, los encuentros internacionales funcionan como espacios para presentar proyectos y abrir conversaciones con fondos y compañías globales, pero las decisiones de inversión dependen, en última instancia, de las condiciones que se consoliden dentro del país.

El rol de las provincias

Gobernadores, vicegobernadores y ministros provinciales también participaron en paneles y reuniones con inversores. El enfoque federal quedó reflejado además en el último ranking del FraserInstitute sobre percepción de políticas públicas en minería, donde San Juan volvió a posicionarse como la provincia argentina mejor valorada por los inversores internacionales, seguida por Santa Cruz, que alcanzó el puesto 21 a nivel global.

La posición santacruceña refleja una combinación de factores: una industria metalífera consolidada, infraestructura y proveedores especializados, un marco regulatorio conocido por los inversores y la continuidad operativa de proyectos de oro y plata en el Macizo del Deseado, uno de los distritos mineros más activos de la Argentina.

Sin embargo, el esquema provincial también plantea desafíos para nuevos proyectos. Las compañías que operan en la provincia deben cumplir con exigencias estrictas de empleo local y contratación de proveedores, políticas orientadas a maximizar el impacto económico de la actividad en el territorio, pero que al mismo tiempo son observadas por algunas empresas como un factor adicional a considerar en la estructura de costos de futuras inversiones.

El protagonismo provincial continuará ahora en la Argentina Week, que se desarrollará entre el 9 y el 12 de marzo en Nueva York. Entre los gobernadores que participarán se encuentran Marcelo Orrego (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta), Alberto Weretilneck (Río Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Claudio Vidal (Santa Cruz).

Entre Toronto y Nueva York, el país aparece con frecuencia en análisis de mercado y presentaciones de inversión como uno de los territorios con mayor potencial para el desarrollo de minerales críticos.Sin embargo, la experiencia reciente del sector muestra que la visibilidad internacional no necesariamente se traduce de manera automática en nuevas minas en construcción.

Infraestructura logística, acceso a energía, desarrollo de proveedores, formación de capital humano, estabilidad normativa y construcción de licencia social siguen siendo factores determinantes para transformar el interés del capital internacional en decisiones concretas de inversión.

En ese escenario, la agenda internacional de promoción convive con una tarea que el propio sector reconoce como pendiente: ordenar las condiciones internas necesarias para que los proyectos pasen del potencial geológico a la etapa de desarrollo